No hay toro que no se le entregue, ni público que se le resista. Esa parece ser la ley de Luis Bolívar. La misma que ya impuso en Cali, y ahora en Manizales. El torero colombiano no sólo triunfó con resonancia. Cuajó dos bravos toros de Fuentelapeña, que en sus manos alcanzaron toda su dimensión. Y a sus innumerables conquistas, ahora habrá que sumarle la de la capital de Caldas, que en la tercera de feria, se le entregó sin discusión.
Tres orejas son el frío resumen de su primer paso por Manizales. Pero más allá de los números, habrá que subrayar que Bolívar dejó en claro que en su país, no hay quien le muerda la oreja. Y quien lo intente, encontrará su respuesta. Por ejemplo, al primero de su lote, que peleó dos veces en el caballo, el español Salvador Cortés quiso lucirse en un estoico quite citando de espaldas. Bolívar, que caminaba al burladero, se devolvió a la mitad del ruedo y replicó con lances ajustados, también citando de espaldas. A ese toro, que tenía el defecto de caminar sin parar, supo encontrarle el terreno para que ambos se lucieran. El torero colombiano, con temple, administró las embestidas, y el toro que tuvo un discreto inicio, terminó entregado.
Y además, Bolívar demostró que quiere ser el ídolo del toreo en Colombia. Al quinto de la tarde, el cual brindó a César Rincón, lo cuajó de principio a fin. Y como si fuera un homenaje al maestro colombiano, Luis inició a torearlo sin probaturas, en los medios, citando a larga distancia, aguantando el ímpetu de la acometida y alargando la embestida del bravo toro que se zambullía para buscar la muleta. La plaza era un hervidero de emoción, y cuando el toro parecía claudicar, por la intensidad de la faena que le había planteado el torero caleño, Bolívar se puso cerca y alegrarlo para que la faena no perdiera emoción. Los efectos fulminantes de la espada precipitaron la concesión del doble trofeo.
Pero la tercera corrida de la feria tuvo más protagonistas, por ejemplo, el bravo encierro de Fuentelapeña, que volvía a ser lidiado, después de diez años, en Manizales. Seis toros de preciosas hechuras que vendieron cara su muerte. Como lo hizo el sexto de la tarde. Desde que salió intimidó por su casta y transmisión. Además, tomaba los engaños con calidad, y sirvió en bandeja el triunfo al sevillano Salvador Cortés.
El debutante en Manizales supo las virtudes de 'Extremeño' e inició su faena en la mitad del ruedo, de rodillas, y con toreo en redondo. Luego el toro quería tragarse la muleta, y Cortés, unas veces con más acierto que otras, alargó la embestida del de Fuentelapeña. Sobresalió una serie de cuatro naturales. Al final, el toro parecía ahogado, quizás porque hubiese merecido una lidia más generosa. Pero extremeño siempre peleó en los medios.
Lo mejor de la actuación de Cortés fue la impecable estocada. Las dos orejas le sirvieron para acompañar a Bolívar en la salida a hombros, mientras que el toro mereció los honores de la vuelta al ruedo en el arrastre. El primero de Salvador, de sobresaliente bondad, nobleza y calidad, también pidió a gritos una muleta más acoplada.
Pero hubo más. Una faena de hombre. La del bogotano Pepe Manrique al primero de la tarde. Un toro que pedía respeto, por su trapío, pero por las complicaciones propias de su casta. Se revolvía con ligereza y embestía con fiereza, y por momentos con violencia. El toro pedía un torero serio. Pepe le plantó cara y también se impuso. Se dobló con él y luego lo toreó por
abajo, por ambos pitones. Fue inexplicable que el presidente no hubiese visto lo que sí apreció el resto de la plaza que exigía la oreja. De haberla concedido, hubiese sido de esas que los toreros llaman de ley.
Tampoco fue fácil el cuarto. Que tuvo, en principio, temperamento, pero que al final acabó más apagado. El toro tuvo un pitón izquierdo importante, por el que Pepe dejó un par de naturales para el recuerdo. En el conjunto, que solo fue manchado por un inoportuno desarme, faltó la emoción que hubo en el resto de la tarde.
Ficha
Manizales, plaza de toros Monumental.
Miércoles 7 de enero de 2009
Tercera corrida de abono
Tres cuartos de entrada
Se lidiaron seis toros de Fuentelapeña, bien presentados y de preciosas hechuras. Bravos y encastados en general.
Sobresalieron, en su orden, sexto, premiado con la vuelta al ruedo, tercero y quinto. Segundo y cuarto se movieron, primero con complicaciones. Pesos: 454, 442, 468, 470, 492, 480 Kilos.
Pepe Manrique (espuma de mar y oro): Vuelta al ruedo tras fuerte petición y silencio
Luis Bolívar (caña y oro): oreja y dos orejas. Salió a hombros
Salvador Cortés (rosa y oro): división de opiniones tras dos avisos y dos orejas
El sexto toro, 'Extremeño' de nombre, fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Jaime Devia saludó en el primero tras un par de banderillas de mucha exposición. Álex Benavides se desmonteró en el tercero. Magnificas bregas de Gustavo García al quinto y Benavides al sexto.