La Registraduría Nacional del Estado Civil presentó un informe sobre la participación electoral en Colombia en las elecciones de Congreso de la República, presidencia y de autoridades locales entre los años 2014 y 2023. De acuerdo con el análisis, la participación ha aumentado en las elecciones de Congreso y presidencia, especialmente en esta última.
En la primera vuelta presidencial pasó de 39,7 % en 2014 a 55,0 % en 2022 y en la segunda vuelta de 47,6 % a 58,2 %. En Congreso, el crecimiento ha sido más moderado, pasando de 44,1 % en 2014 a 48,0 % en 2022. Por su parte, en las elecciones locales la participación se ha mantenido estable, alrededor del 60 % entre 2015 y 2023.
El informe muestra que la creación de nuevos puestos de votación, especialmente en zonas rurales, está asociada con mayores aumentos en la participación electoral. Los municipios donde se abrieron más puestos rurales registran incrementos promedio más altos en la votación, mientras que aquellos sin nuevos puestos o con reducciones, presentan variaciones mínimas o incluso negativas. Este patrón confirma que la expansión de la infraestructura electoral es uno de los mecanismos más efectivos para mejorar la participación.
“Para las elecciones de Congreso vamos a crecer en 409 puestos urbanos y en 165 rurales. Eso es un desafío para la Registraduría, pero también para la cúpula militar y el Ministerio de Defensa, de manera que se pueda garantizar no solo la instalación de esos puestos, sino que la ciudadanía pueda votar, pero más que eso, que pueda hacerlo libremente”, afirmó el registrador nacional del Estado Civil, Hernán Penagos.
También destacó que la entidad ha implementado estrategias para fortalecer la participación electoral en Colombia: “Nos hemos dado a la tarea de poner en marcha mecanismos de inscripción de ciudadanos o actualización del lugar de votación para los colombianos residentes en el país y el exterior. Además, hemos crecido en número de puestos y mesas de votación para que más ciudadanos puedan ejercer su derecho al voto”.
Dos mapas del país: uno elige al presidente, otro elige al Congreso
Las elecciones presidenciales y de Congreso movilizan a territorios distintos del país. En presidencia, la mayor participación se concentra en los departamentos más poblados y en las grandes ciudades: Casanare, Cundinamarca, Boyacá, Santander y Bogotá se ubican en un promedio de participación del 60 % entre 2014 y 2022. En las elecciones de Congreso el patrón se invierte. Los niveles más altos de votación se registran en tres departamentos de la región Caribe (Sucre con 65,7 %, Córdoba con 60,8 % y Atlántico con 56,2 %), junto con Guainía y Vaupés. Por su parte, Caquetá, Antioquia, Valle del Cauca, Putumayo y Bogotá se ubican entre los de menor participación, alrededor o por debajo del 45 %.
Lo anterior revela dos mapas distintos del país: las ciudades y los departamentos más poblados deciden la presidencia, mientras que el Congreso se vota con mayor intensidad en regiones periféricas y caribeñas.
Violencia y participación electoral: una relación territorial
El informe también analiza la relación entre la violencia asociada al conflicto armado, medida a través de niveles de afectación territorial, y la participación electoral en los municipios del país. En general, los municipios con mayor intensidad de violencia tienden a registrar niveles más bajos de participación, lo que evidencia una asociación relevante entre conflicto y rezago democrático.
Sin embargo, este patrón no es automático. Los datos además revelan que existen territorios con alta afectación por la violencia que mantienen niveles elevados de participación, así como municipios con bajos índices de violencia donde la votación sigue siendo reducida. Esto confirma que la violencia influye, pero no determina por sí sola el comportamiento electoral.
La baja participación vinculada a los altos niveles de violencia se concentra en corredores regionales como Arauca, el Pacífico colombiano, el suroriente amazónico, subregiones de Antioquia, el sur de Córdoba y Bolívar y el Catatumbo, donde históricamente la relación entre ciudadanía, Estado y democracia ha sido más frágil.
Durante la presentación del informe, el registrador nacional del Estado Civil, Hernán Penagos, señaló que los resultados de este análisis son determinantes para activar rutas de diálogo y acción interinstitucional orientadas a enfrentar la baja participación electoral, desarrollar estrategias diferenciadas e integrales según las particularidades territoriales y continuar fortaleciendo los procesos de inscripción de ciudadanos, así como la expansión de la infraestructura electoral mediante la habilitación de nuevos puestos de votación en zonas rurales y de difícil acceso.