Juan Durán, joven fotógrafo bogotano, presenta su proyecto más íntimo y transformador: “El Coleccionista de Almas”. Esta iniciativa fotográfica fusiona el arte del retrato con la exploración emocional, con el propósito de ayudar a las personas a conectar con su esencia más genuina, promoviendo el autoconocimiento y fortaleciendo la salud mental.
En una sociedad donde los estándares de belleza dictan muchas percepciones sobre la apariencia física, este proyecto busca romper paradigmas, ofreciendo a los participantes una oportunidad de introspección profunda. A través de sesiones fotográficas empáticas y personalizadas, Durán capta no solo la apariencia externa, sino también las emociones, el alma y la esencia de cada individuo.
“Lo que me impulsa como fotógrafo no es solo el arte de capturar imágenes, sino la profunda conexión que la fotografía crea entre las personas y su entorno”, comparte Juan Durán, quien inició su viaje en la fotografía desde temprana edad y ha forjado una carrera enriquecida por su formación en diseño industrial y su curiosidad insaciable.
El auto conocerse, reconocerse, aceptarse y saber gestionar las emociones que puede generar este ejercicio, hace parte de la fotografía de retrato, tanto desde la perspectiva del fotógrafo como de la persona retratada. Esta relación puede ser poderosa y transformadora, pues la fotografía no sólo capta la apariencia externa, sino también emociones, el alma y la esencia de un individuo, teniendo un impacto significativo en la salud mental.
El impacto de “El Coleccionista de Almas” en la salud mental es significativo. El proyecto promueve el fortalecimiento de la autoestima, el empoderamiento personal y la gestión emocional. Las sesiones permiten a los participantes explorar y expresar emociones reprimidas, traumas o conflictos internos, creando un espacio seguro para el crecimiento personal.
Detrás de cada retrato hay una historia que espera ser contada, y Juan Durán se ha propuesto contarla con sensibilidad y profundidad artística. Este enfoque innovador convierte a la fotografía en una herramienta poderosa para el autodescubrimiento, recordando a cada individuo la belleza de lo auténtico y lo genuino.