En medio de los cuestionamientos sobre la calidad de la educación superior en Colombia —tras recientes escándalos relacionados con los llamados “carruseles de diplomas”, como el ocurrido con la Fundación Universitaria San José— el sector vuelve a enfrentar una pregunta clave: ¿cómo saber si una institución educativa realmente ofrece formación de calidad?
Ante este panorama, algunas universidades con vocación regional han comenzado a adoptar certificaciones internacionales de gestión educativa que permiten verificar, mediante auditorías externas, cómo funcionan sus procesos académicos.
Una de ellas es la ISO 21001, una norma internacional publicada en 2018 por la International Organization for Standardization (ISO) y diseñada específicamente para instituciones educativas. Esta certificación evalúa los sistemas de gestión en colegios, universidades y centros de formación, revisando aspectos propios del sector como el seguimiento al aprendizaje, la mejora continua basada en evidencia y la consistencia de los procesos académicos.
Universidades regionales adoptan estándares internacionales
Entre las instituciones que han avanzado en este proceso se encuentra la Fundación Universitaria Colombo Germana, Unigermana. La institución, que ya contaba con la certificación ISO 9001 en gestión de calidad, decidió avanzar hacia un estándar enfocado específicamente en educación y alcanzar esta certificación representa un paso importante en la evolución institucional.
“Durante varios meses trabajamos de manera rigurosa para cumplir con los estándares que exige la certificación. Más allá del sello, lo realmente valioso es que fortalece la calidad educativa y garantiza a nuestros estudiantes que se están formando en una institución comprometida con la mejora continua. Además, nos consolida como la institución universitaria de las regiones”, afirmó Eduardo Behrentz, rector de Unigermana.
Otras instituciones con vocación regional también cuentan con esta certificación, entre ellas la Universidad de la Amazonía, la Universidad Francisco de Paula Santander en Cúcuta, la Institución Universitaria de Envigado, la Universidad de Cartagena, el Tecnológico de Antioquia – Institución Universitaria y la Fundación Universitaria Comfamiliar Risaralda.
En la mayoría de los casos se trata de universidades que cumplen un papel clave en la formación de profesionales en regiones donde la oferta educativa ha sido históricamente más limitada que en las grandes ciudades.
Esa expansión también ha planteado nuevas preguntas sobre cómo garantizar estándares de calidad cuando la educación se desarrolla en modalidad virtual.
En el caso de Unigermana, la certificación fue otorgada tanto para programas presenciales como virtuales, una característica que la institución considera clave para ampliar el acceso a la educación superior en territorios donde la oferta universitaria sigue siendo limitada.
En un sistema educativo que enfrenta el reto de ampliar cobertura sin sacrificar calidad, este tipo de estándares empieza a perfilarse como una de las herramientas que algunas universidades están utilizando para responder a ese desafío.
También evidencia que la calidad educativa no depende únicamente del prestigio histórico de una institución, sino de sistemas de gestión capaces de garantizar procesos consistentes, incluso cuando los programas llegan a territorios apartados o a estudiantes que acceden a la formación a través de modalidades virtuales.