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Colombia sigue esperando a que sus líderes de diferentes corrientes, pensamientos y tendencias se sienten a conversar. Por ello, el Gobierno del Cambio, en cabeza del presidente Gustavo Petro y el ministro del Interior Juan Fernando Cristo, tomó la iniciativa para empezar un pacto de mínimos con su propuesta de un Acuerdo Nacional.
Esta invitación se erige como una respuesta necesaria ante la creciente polarización política y social que ha caracterizado al país desde el plebiscito de 2016 y la posterior firma de los Acuerdos de Paz con la extinta guerrilla de las Farc, hito histórico que dejó en evidencia las divisiones ideológicas en las que se enmarcan las discusiones políticas actualmente.
No se trata de un asunto menor si consideramos el informe ‘Polarización y Reconciliación: un balance académico a cinco años del plebiscito por la paz’, en el que se reconoce que el rechazo a los acuerdos ha generado un clima de confrontación que ha debilitado la capacidad del país para abordar problemas estructurales como la seguridad, la desigualdad y el desarrollo territorial, como señalan desde el Centro de Religión, Reconciliación y Paz de la Universidad de Winchester, el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia y la organización ‘Rodeemos el Diálogo’.
Es justo en este contexto, que el Acuerdo Nacional se presenta como una vía para superar estas diferencias y fomentar un ambiente de diálogo constructivo. Como bien señala el ministro del Interior: “Si no nos hemos podido poner de acuerdo sobre los máximos, pongámonos de acuerdo sobre los mínimos”, enfatiza Cristo, señalando la necesidad de alcanzar consensos básicos para avanzar.
En este aspecto, la iniciativa busca establecer un diálogo inclusivo que permita a todos los sectores de la sociedad colombiana encontrar puntos en común y construir consensos fundamentales para avanzar hacia una convivencia pacífica y sostenible.
Para ello, la propuesta del Acuerdo de Mínimos se basa en tres principios claves que buscan restaurar la confianza en las instituciones democráticas y promover un entorno seguro para el ejercicio político.
1. Respeto a las reglas democráticas
Como bien lo señala el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, “la democracia necesita reglas claras y estables. Nos comprometemos a fortalecer el sistema político y electoral para hacerlo más eficiente y transparente”, y en esa misma línea, la propuesta del Gobierno Nacional reafirma el compromiso con la no reelección y la alternancia en el poder, elementos esenciales para garantizar la estabilidad democrática.
2. Erradicación de la violencia en la política
Un aspecto crucial del acuerdo es el compromiso de sacar la violencia del ejercicio político, protegiendo así a líderes sociales y firmantes de paz, esto dado que la seguridad y el respeto por la vida son fundamentales para cualquier democracia, como reconoce la cabeza del ministerio: “No puede haber democracia sin respeto a la vida y sin garantías para ejercer el disenso”, puntualiza.
3. Desarrollo territorial y equidad social
De acuerdo con Cristo, el Acuerdo Nacional también busca transformar las regiones más afectadas por el conflicto armado, promoviendo políticas que fomenten la equidad y el desarrollo sostenible. Punto en el que, según él, la intervención integral en estos territorios es vital para evitar el reciclaje de violencias.
Sin embargo, es importante destacar que la construcción del Acuerdo Nacional no es solo responsabilidad del actual gobierno, pues “convoca a toda la sociedad colombiana. Es un esfuerzo colectivo para recuperar la confianza y fortalecer nuestras instituciones”, como reconoce el ministro del Interior.
La actual propuesta de un Acuerdo Nacional ofrece una oportunidad única para abordar los desafíos que enfrenta Colombia mediante un enfoque basado en el diálogo respetuoso y constructivo al priorizar mínimos institucionales y fomentar un ambiente de cooperación, aspectos que pueden llevar a un modelo de gobernanza más justo y equitativo.
El 2024 marcó un punto de inflexión: en este proceso, la implementación de este acuerdo en el año que viene será clave para fortalecer la democracia, consolidar la paz y garantizar un futuro más prometedor para todos los colombianos.