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Pocos alimentos tienen una historia tan larga y tan de buena reputación como la quinua. Antes de que llegara a los estantes de los supermercados y a las recetas “saludables” de todo el mundo, ya alimentaba a comunidades enteras hace miles de años. Hoy vale la pena volver a mirarla de cerca, de dónde viene, por qué es tan valiosa y cómo aprovecharla mejor según su color.
De los Andes al mundo
El cultivo de la quinua se originó en la región del Lago Titicaca, entre Perú y Bolivia, hace muchísimo tiempo: entre los años 3.000 y 5.000 a. C. Para los agricultores de aquella época no era un alimento más, sino la base de su alimentación.
Su protagonismo, sin embargo, no fue eterno. Con la llegada de los conquistadores españoles en el siglo XVI, otros cereales ganaron relevancia y la quinua quedó relegada al olvido durante muchos años. Tuvo que pasar bastante tiempo para que volviera a brillar, fue en la década de los 60 cuando resurgió, impulsada por las personas vegetarianas, que empezaron a consumirla con más frecuencia gracias a su alto contenido de proteína.
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Un pequeño grano con un gran perfil nutricional
Aquí está la clave de su popularidad, la quinua aporta el doble de proteína en comparación con otros cereales, su contenido proteico se sitúa entre el 16% y el 23%. Y no solo eso, también es rica en calcio, hierro y fósforo.
A esto se suman sus grasas saludables y una buena dosis de minerales como calcio, hierro, magnesio y zinc. En pocas palabras, es un alimento completo, versátil y fácil de sumar a tu día a día.
En su estado natural, la quinua viene en muchísimos colores, no solo en blanco. Aun así, en el supermercado casi siempre la vas a encontrar en tres presentaciones, blanca, roja y negra. Y como es tan valorada por su proteína de buena calidad, sus grasas saludables y sus minerales, vale la pena conocer en qué se diferencian para elegir mejor.
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Quinua blanca
Es la más común y la que casi todos conocemos, tiene un sabor suave y es muy versátil para cualquier receta. Además, es la que más crece al cocinarla, se podría decir que es la “más rendidora”.
Quinua negra
Es la que más antioxidantes ha mostrado tener entre las tres, y también la que más vitamina E aporta. Su textura es un poco más firme, lo que le da un toque crocante a las preparaciones.
Quinua roja
También tiene más antioxidantes que la blanca, aunque un poco menos que la negra, y le sigue de cerca en vitamina E. Su particularidad es que, al cocinarla, tiende a espesar más, por lo que es una excelente opción para cremas, purés o preparaciones donde busques una consistencia más densa.
Entonces, ¿cuál escoger?
No hay una que sea la “mejor” para todo; cada una tiene su fortaleza. La negra y la roja ganan en antioxidantes y vitamina E. La roja, además, es ideal si buscas espesar tus preparaciones. Y la blanca sigue siendo la más versátil y de sabor más suave.
Mi recomendación, no te quedes solo con una, combínalas. Muchas marcas ya las venden mezcladas, y así aprovechas lo mejor de cada color en tu plato.
Si te gusta la cocina y eres de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escríbenos al correo de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com) para conocer tu propuesta gastronómica. 😊🥦🥩🥧