Gastronomía y recetas
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El Pinot patagónico

Entre Copas y Entre Mesas.

Hugo Sabogal
17 de diciembre de 2022 - 09:00 p. m.
Argentina ha intentado elaborar sus propios Pinot en las zonas altas de Mendoza, pero los de Patagonia sacan ventaja, en particular los de Río Negro y Neuquén. / Archivo particular
Argentina ha intentado elaborar sus propios Pinot en las zonas altas de Mendoza, pero los de Patagonia sacan ventaja, en particular los de Río Negro y Neuquén. / Archivo particular
Foto: Archivo particular

La Pinot Noir es una de las variedades más difíciles de producir. Exige meticulosos cuidados, desde que brota en el viñedo hasta el momento de convertirse en el vino más apetecido de los últimos tiempos. Atrapa con sus tentadores y perfumados aromas, y con su textura firme y a la vez sedosa, delicada y sensual.

Su punto de partida histórico es Borgoña, en el centro-noroeste de Francia, donde las sorpresivas heladas primaverales son su principal amenaza.

No echa raíces con facilidad fuera de su entorno ancestral, aunque destacan los Pinot de Central Otago, en la isla sur de Nueva Zelanda, y los de Oregón, en la zona noroccidental estadounidense. También sorprenden los de la costa del Pacífico chileno, lo mismo que los de la isla de Tasmania, en Australia.

Las condiciones climáticas en estos lugares guardan relación con las de Borgoña, como temperaturas moderadas en los meses de verano y noches frescas. Tanto es así que la crítica los denomina los “nuevos borgoñeses”.

Argentina ha intentado elaborar sus propios Pinot en las zonas altas de Mendoza, pero los de Patagonia sacan ventaja, en particular los de Río Negro y Neuquén, provincias ubicadas a más de 800 kilómetros al sur de las montañas mendocinas. Y en los últimos años han brotado con brío los de Chubut, unos 1.000 kilómetros más abajo, justo en la frontera vitivinícola más austral del mundo.

Patagonia enfrenta las más bruscas y crudas manifestaciones de la naturaleza, frente a las cuales las heladas se quedan cortas. Es un territorio vasto y remoto, azotado por temperaturas extremas, donde escasean las precipitaciones y corren sin pausa vientos hostiles de hasta 100 kilómetros por hora.

En sitios como Bahía Bustamante, en el extremo suroriental de Chubut, es necesario plantar cerca de las playas atlánticas —entre lobos marinos y pingüinos— para mitigar las temperaturas diurnas de 42 ºC en los cortos veranos.

En Chubut occidental, lugares como Trevelin y Sarmiento, a 20 kilómetros de la frontera chilena, experimentan oscilaciones entre 33 ºC durante el día y -2 ºC durante la noche. Los volúmenes de producción del extremo sur son bajos y dejan pocas posibilidades de llegar a los mercados internacionales. Son vinos frescos, portadores de una inequívoca acidez natural y marcados perfiles aromáticos. Literalmente, danzan en el paladar. Otronia es la marca con mayor proyección.

Los de Patagonia norte (Neuquén, Río Negro y La Pampa) se muestran frutales, florales, de acidez refrescante, y, ante todo, delicados y elegantes. Aquellos sometidos a crianza en roble se tornan untuosos, sin perder sedosidad ni elegancia. Un rápido vistazo a los Pinot patagónicos presentes en el circuito global figuran Humberto Canale, Malma, Schroeder, Fin del Mundo, Chacra, Secreto Patagónico, Miras y Bodega del Desierto.

* Siga a Hugo Sabogal en @entrecopas_momentos (Instagram) y hugosabogaltv (YouTube).

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