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Si está buscando un plan para este fin de semana y quiere recorrer Colombia a través de sus sabores, hay destinos donde la gastronomía se convierte en la mejor excusa para viajar. Uno de ellos es Sutamarchán, en Boyacá, conocido como la “Capital de la Longaniza”, donde este embutido artesanal —elaborado con carne de cerdo y especias naturales— se ha convertido en un símbolo local y en una parada obligatoria para quienes quieren probar lo más auténtico de la cocina tradicional.
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¿Por qué es la capital de la longaniza?
Sutamarchán es un municipio boyacense ubicado entre las montañas de la cordillera Oriental, a menos de una hora de Tunja, que con el paso de los años ha consolidado un título que hoy lo identifica dentro y fuera del país: la Capital de la Longaniza. Y no es casualidad.
Este reconocimiento nace de una tradición profundamente arraigada en la vida loca y es que la actividad agropecuaria ha marcado el ritmo del municipio durante generaciones, en especial la cría de ganado porcino y la preparación artesanal de alimentos. Actualmente, cerca del 77 % de la población se dedica a estas labores.
La longaniza, en particular, es el gran emblema del municipio. Este embutido artesanal de cerdo se elabora con carne y grasa picadas, aliñadas con cebolla, ajo, hierbas como orégano y tomillo, y un toque de naranja agria. Se embute en tripa delgada, se seca al aire y se distingue por ser más larga que el chorizo, con un sabor intenso y una textura firme. Generalmente se sirve frita o asada, y en cada preparación se conserva una tradición que ha pasado de generación en generación.
Sin embargo, su identidad gastronómica no termina ahí. En la mesa, el municipio reafirma su esencia con una cocina amplia y contundente que acompaña a su plato insignia. Alrededor de la longaniza aparecen las arepas boyacenses —de maíz, mazorca y trigo—, la tradicional picada con rellena, plátano, papa, costilla de cerdo y maíz tostado, y sopas como el mute de maíz, el de mazorca y el cuchuco de trigo con espinazo, preparaciones que reflejan la riqueza del campo y la memoria culinaria de la región.
A esta identidad se suma una tradición artesanal que sigue viva en los oficios locales. Bolsos en lana, canastos, capoteras, telas para muebles, cortinas, ruanas y piezas en trapillo dan cuenta de un trabajo manual que acompaña la vida cotidiana y refuerza el carácter campesino del municipio.
Así, la longaniza dejó de ser solo un alimento para convertirse en un símbolo. Más que un embutido, representa una forma de vida ligada al campo, a las recetas heredadas y a técnicas como el secado al aire, que aún hoy le dan ese sabor inconfundible que identifica a Sutamarchán.
¿Qué hacer en Sutamarchán?
Hoy, más allá de su reconocida gastronomía, el municipio ofrece múltiples experiencias que permiten recorrer su riqueza cultural y natural sin perder el ritmo tranquilo del campo boyacense.
- Recorrer el Convento de Santo Eccehomo: Ubicado a unos 6 km del casco urbano, este convento dominico del siglo XVII es uno de los lugares más emblemáticos. Su arquitectura en piedra, su ambiente silencioso y su historia como centro de evangelización lo convierten en un espacio ideal para la contemplación, la fotografía y las visitas guiadas.
- Explorar paisajes naturales y rincones escondidos: En sus veredas se esconden lugares como el Pozo Azul, en Carrizal, perfecto para una pausa rodeada de naturaleza; el Salto del Ermitaño, una cascada formada por la quebrada de Rivera; y La Buchona o Tripona, en Pedregal Alto. T
- Visitar viñedos y fincas tradicionales: En las zonas más bajas del municipio es posible conocer cultivos de uva y procesos de producción de vino, donde se mezcla la tradición agrícola con nuevas apuestas productivas.
- Explorar atractivos cercanos: Muy cerca se encuentra Gondava, el Gran Valle de los Dinosaurios, un parque temático con réplicas a gran escala que sorprenden a grandes y pequeños. También está la Laguna de Iguaque, considerada sagrada por la cultura muisca, ideal para quienes buscan caminatas y conexión con la naturaleza.
- Recorrer su patrimonio religioso: La Iglesia Nuestra Señora de la Salud, fundada en el siglo XVII, es otro punto clave para entender la historia y la arquitectura del municipio.
Otra actividad por la que se destaca el municipio es la Gran Tomatina Colombiana, una celebración inspirada en la tradicional fiesta de Buñol que llena de rojo sus calles en medio de música, alegría y encuentro. Durante el evento, los participantes lanzan tomates no aptos para el consumo, lo que además de generar una experiencia única, permite reutilizar excedentes agrícolas y reducir desperdicios.
¿Cómo llegar a este municipio?
Llegar a Sutamarchán es sencillo y hace parte del encanto del viaje, especialmente por los paisajes que acompañan el recorrido desde Bogotá.
En bus (desde Bogotá):
- La opción más práctica es salir desde la Terminal del Norte y tomar un bus con destino a Villa de Leyva. Durante el trayecto, puede solicitar que lo dejen en el cruce de Sutamarchán; el viaje dura aproximadamente 2 horas y 45 minutos.
- Como alternativa, también puede viajar hasta Tunja y desde allí tomar un bus intermunicipal hacia Sutamarchán, una opción útil si no encuentra ruta directa.
En carro particular:
- Debe tomar la Autopista Norte en dirección a Tunja. En el camino, puede seguir dos rutas: continuar hacia Tunja y luego tomar la vía a Villa de Leyva, o desviarse antes por Barbosa o Arcabuco. En ambos casos, encontrará señalización hacia Sutamarchán.
- El recorrido es de unos 145 kilómetros y puede tomar cerca de 3 horas, dependiendo del tráfico.
Si te gusta la cocina y eres de los que crea recetas en busca de nuevos sabores, escríbenos al correo de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com) para conocer tu propuesta gastronómica. 😊🥦🥩🥧