Gastronomía y Recetas

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21 Nov 2021 - 2:00 a. m.

Las vidas del Malbec

Entre Copas y Entre Mesas.
Dado su intenso color oscuro y su facilidad de consumo, la Malbec perteneció al género de las llamadas ‘uvas negras’, grandes protagonistas en las mesas de la Edad Media. / Archivo
Dado su intenso color oscuro y su facilidad de consumo, la Malbec perteneció al género de las llamadas ‘uvas negras’, grandes protagonistas en las mesas de la Edad Media. / Archivo
Foto: Archivo

Una pregunta insistente de lectores y contertulios tiene que ver con el origen de las variedades de uva y su genealogía.

Este interés me ha llevado a consultar fuentes como la Foundation Plant Services (FPS) de la Universidad de California Davis, un programa investigativo enfocado en brindar información veraz sobre 544 vides diferentes y sus más de 1.500 selecciones.

Al querer ahondar sobre la vida y andanzas de la uva Malbec, me encontré con un artículo magistral de Nancy L. Sweet, historiadora adscrita a la FPS, quien cita cerca de cien monografías y ensayos sobre dichos interrogantes.

Como complemento, recurrí a otras dos fuentes: la Oxford Companion to Wine, enciclopedia editada por la inglesa Jancis Robinson, lo mismo que a los escritos de la periodista británica Amanda Barnes, editora de la South American Wine Guide.

En esencia, así discurre la historia.

La uva Malbec, dominante en el sudoeste francés, en particular en la región de Cahors, proviene de un cruce de dos cepas locales: la Magdeleine Noire des Charentes (madre) con la Prunelard (padre). Las tesis y desencadenamientos de este encuentro (hace cinco siglos) siguen siendo motivo de estudio.

A lo largo del tiempo, la Malbec recibió diferentes apelativos a medida que se propagaba por el territorio francés. Côt, en el Valle del Loira; Pressac, en la zona bordelesa de Libournais; Malbec o Malbec Doux, en la provincia de Gironda; Luckens o Lutktens, en el Médoc y Graves; Cotés Rouge, en Entre Deux Mers, y Auxerrois o Côt, en Cahors.

Como Malbec es el nombre más utilizado y extendido, cabe agregar que su uso proviene, según la tradición oral, de la llegada de un viticultor húngaro a los distritos bordeleses de Médoc y Gironda. Este hombre, de apellido Malbeck o Malbek, fue quien plantó los primeros esquejes en dichas zonas. Posteriormente, la ortografía cambió.

Dado su intenso color oscuro y su facilidad de consumo, la Malbec perteneció al género de las llamadas ‘uvas negras’, grandes protagonistas en las mesas de la Edad Media.

En 1152, el oscuro vino de Cahors se sirvió en la boda de Eleonor de Aquitania y Enrique II de Inglaterra. Este enlace condujo a la anexión de Bretaña a la corona inglesa. Igualmente, el papa Juan XXII, nacido en Cahors, les dio uso sacramental en Aviñón a algunas cosechas del apetecido caldo. Y también se dice que el zar Pedro El Grande prefería el vino de Cahors porque era el único que no alteraba sus úlceras.

En Argentina, la Malbec se conoció durante más un siglo como la ‘uva francesa’, pero nunca deslumbró. Dicha percepción se prolongó hasta los años ochenta, cuando enólogos extranjeros probaron el vino de Malbec y lo calificaron como un ‘tesoro escondido de Argentina’. A partir de ahí, la expansión del Malbec se extendió a Australia, California y Nueva Zelanda, entre otros países.

Aunque inicialmente se dirigió a mercados de consumo masivo, su notoriedad reclamó mejoras en viñedos y bodegas, dando paso a ejemplares complejos y de alto precio. Mezclado con el Cabernet Sauvignon, el Malbec se agranda y procrea vinos de impacto.

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