Gastronomía y recetas
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Momento del Tannat

Entre Copas y Entre Mesas.

Hugo Sabogal
03 de septiembre de 2022 - 09:00 p. m.
Los Tannat de Salta combinan cuerpo firme y color violeta profundo con insinuaciones a frutos rojos y negros, especias, tabaco, chocolate negro y flores.
Los Tannat de Salta combinan cuerpo firme y color violeta profundo con insinuaciones a frutos rojos y negros, especias, tabaco, chocolate negro y flores.
Foto: Archivo

Nadie le quita a Uruguay su estrecho vínculo con la uva tinta Tannat, nativa de Gascuña y con denominación de origen Maridan, en el sudoeste francés. Fue llevada y plantada en la república oriental suramericana hace 135 años.

Hoy día, sin embargo, Uruguay se enfrenta a una dura competencia de Argentina, cuyo principal polo de producción está en la norteña provincia de Salta, principalmente en la localidad de Cafayate.

Para quienes hemos tenido la posibilidad de probar ejemplares de ambos extremos es fácil colegir que se trata de estilos muy diferentes: los Tannat uruguayos suelen destacarse por sus sensaciones aromáticas, su intensidad de color, su tradicional astringencia y un trasfondo floral, frutal y especiado. Se sienten agradablemente rústicos y no se olvidan fácilmente.

Los Tannat de Salta combinan cuerpo firme y color violeta profundo con insinuaciones a frutos rojos y negros, especias, tabaco, chocolate negro y flores. Llenan la boca con su jugosidad, mientras que su nivel de acidez –resultado de la altura de los viñedos, entre 1.700 y 2.000 msnm– siempre invita a un nuevo sorbo. Son de persistencia larga y elegante.

Entregada a satisfacer la creciente demanda de Malbec en el mundo, la región de Salta había mantenido al Tannat como otro as en la manga. Sin embargo, y animadas principalmente por la necesidad de diferenciarse del resto de regiones argentinas, las bodegas salteñas se convencieron de sacar al Tannat del clóset y ponerlo en el frente de batalla. En una reciente visita a la zona lo pude validar.

Como siempre resulta aconsejable mirar atrás para proyectarse hacia adelante, vale recordar que el Tannat se estableció en Uruguay gracias al dedicado esfuerzo de un ciudadano vasco-francés llamado Pascual Harriague. Fue tal su esmero que durante años la uva adoptó su apellido. Después recuperó su identidad.

Algo similar ocurrió en Argentina. Originalmente la llevó a Entre Ríos un vasco llamado Juan Jáuregui, a quien apodaban ‘Lorda’, nombre con el que aún se la conoce en el norte argentino. En Salta, su principal promotor, hacia finales del siglo XIX, fue Wenceslao Plaza, un hacendado, comerciente y filántropo local.

La Tannat se utilizó por mucho tiempo como ingrediente de mezcla con otras variedades tintas para aumentar cuerpo, taninos y color.

Hoy, el cepaje ocupa posiciones de honor en los portafolios de las principales bodegas salteñas, como Domingo Molina, Coquena, El Porvenir, El Esteco, Tacuil, Tukma, Piatelli, Nani, Finca Las Nubes y Quara, entre otras. Algunas de estas marcas se han comercializado en Colombia, lo mismo que opciones uruguayas como Garzón, Montes Toscanini y Pueblo del Sol.

Si no ha probado el Tannat todavía, inténtelo. No se arrepentirá.

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