Gastronomía y recetas
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Momentos de Santa Rita

En tiempos previos a la pandemia el peregrinaje de influyentes creadores de vinos por Bogotá y otras capitales colombianas estaba a la orden del día.

Hugo Sabogal
01 de octubre de 2022 - 09:00 p. m.
El Triple C es un tributo a la mezcla que reinó en Burdeos antes de la filoxera: Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Carménère.
El Triple C es un tributo a la mezcla que reinó en Burdeos antes de la filoxera: Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Carménère.
Foto: Cortesía

El país era uno de los más prometedores de la región, gracias a varios factores, como crecimiento del nivel de vida, cultura enófila en desarrollo, oferta gastronómica con personalidad propia, hotelería de calidad, turismo mejorado y una mesurada política impositiva que después se disparató.

En este 2022, para beneplácito de los aficionados, se nota un prometedor renacimiento del sector y una reactivación de las visitas de alto nivel.

Una reciente fue la de Sebastián Labbé, enólogo encargado de los vinos emblemáticos de Viña Santa Rita, histórica bodega chilena fundada en 1880.

Conocemos de antes algunas referencias como Casa Real, Medalla Real y 120. Ahora se despliegan propuestas de mayor calado como Casa Real Reserva Especial, Pewën de Apalta, Bougainville, Triple C y la línea Floresta.

Labbé se formó en Nueva Zelanda y por tanto tiene amplia experiencia en la confección de vinos hechos a un ritmo más pausado y a menor escala. Según me dice, “hechos a mano”. Su actual encargo es subir estos ejemplares a un escalón superior, bajo el abrigo de una nueva categoría llamada Colección de Origen.

Floresta recurre a variedades clásicas, pero vistas con otros ojos: un Cabernet Sauvignon cultivado en laderas y no en zonas planas; un Carménère de cosecha temprana, en vez de cosecha tardía, delicado, vibrante y jugoso, en vez de maduro y empalagoso, y que, además, cumple su crianza en cubas de hormigón, material más noble que el acero. Y para el Cabernet Franc se buscó un paraje con influencia costera, del cual surge un vino aromático, fresco y de larga permanencia en boca. Completa el portafolio un blanco proveniente de variedades mezcladas en el viñedo como Moscatel, Sauvignon Vert, Semillon y Torrontel.

El Triple C es un tributo a la mezcla que reinó en Burdeos antes de la filoxera: Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Carménère. Tras la devastadora plaga, se introdujo el Petit Verdot para reemplazar al Carménère, que prácticamente desapareció de Francia y se redescubrió en Chile en 1994.

Pewën, por su parte, proviene de un campo de Carménère localizado en la premiada loma de Apalta y plantados en 1938. Es musculoso y elegante a la vez.

Bougainville, en cambio, es una apuesta por el Petite Sirah, cepaje nuevo en Chile, pero innovador y audaz, dirigido a un segmento más juvenil.

Y corona el repertorio Casa Real Reserva Especial, elaborado con antiguas parras de Cabernet Sauvignon. En 2013, la revista inglesa Decanter lo designó como leyenda entre los vinos del mundo.

En suma, todo un repertorio concebido para aportar variedad y dinamismo a la oferta de vinos chilenos en Colombia. Marpico es el importador.

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