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“Riberas” alcanzables

Los tintos de Ribera del Duero poseen un halo difícil de emular: elegantes, equilibrados y bien estructurados, plenos de aromas complejos, y poseedores de intensidad y persistencia.

Hugo Sabogal
01 de julio de 2023 - 09:00 p. m.
Llueve poco, y las temperaturas fluctúan entre -20º centígrados en invierno y más de 40º en verano.
Llueve poco, y las temperaturas fluctúan entre -20º centígrados en invierno y más de 40º en verano.
Foto: Cortesía

Los tintos de Ribera del Duero poseen un halo difícil de emular: elegantes, equilibrados y bien estructurados, plenos de aromas complejos, y poseedores de intensidad y persistencia. Nunca defraudan, a excepción de sus elevados precios.

Marcas como Vega Sicilia, Dominio de Pingus, Teso La Monja, Venta Las Vacas, Aalto o Valduero sobrepasan los cientos de dólares por botella y algunas veces superan la barrera del millar. O sea, pocos los pueden alcanzar.

Vienen luego referentes como Mauro, Valdemonjas, Pago de Carraovejas, Pago de los Capellanes, Viña Pedrosa, Pruno, Matarromera, Protos, Portia y otras, que, por lo general, se sitúan en franjas de precio menos temibles.

Valdría aquí preguntar: ¿por qué los tintos de Ribera del Duero alcanzan cotas tan elevadas en euros, dólares, libras esterlinas o pesos?

Primero, porque provienen de una zona extrema, ubicada entre climas continentales y mediterráneos. Llueve poco, y las temperaturas fluctúan entre -20º centígrados en invierno y más de 40º en verano. Estas oscilaciones se repiten entre el día y la noche, dando lugar a días calurosos y noches frescas. Mientras no sobrevenga una helada, el citado contraste favorece la producción de la vid en la región: bajas cantidades por planta y uvas pequeñas y gruesas que maduran lentamente. De lejos, condiciones favorables para engendrar vinos sorprendentes.

Además, Ribera del Duero reposa sobre un suelo con 20 millones de años de evolución y que se caracteriza por estratificaciones diferenciadas y a distintas alturas. Tales condiciones permiten elaborar vinos con estilos contrastados.

Y si a esto se le suma una tradición vitivinícola de 2.500 años y una consagración individual enfocada en la excelencia, la fórmula del valor se explica por sí sola.

En fecha reciente, Juan Manuel García Aparicio, integrante de una familia que por generaciones ha suministrado uvas de alta calidad a casi todas las encumbradas bodegas citadas anteriormente, visitó Colombia para mostrar unos ‘ribera’ más alcanzables. Su bodega Monteabellón, en operación desde hace apenas dos décadas, ha sacado máximo provecho a la composición de suelos y a las diferencias de altura en más de medio centenar de fincas propias (unas 190 hectáreas), justo en el corazón de la cotizada zona.

Monteabellón ofrece un portafolio bien definido que incluye desde vinos frutados y frescos en la zona baja (como los Avaniel blanco y rosado), pasando por una versión de mayor complejidad en la franja intermedia (como Monteabellón Cinco Meses) y finalmente, en la zona alta, dos elegantes y estructurados ejemplares: Finca Matambres y Finca La Blanquera, todos ellos elaborados con la variedad Tempranillo. Con el sello de garantía de Ribera del Duero y la certeza de una materia prima apreciada, Monteabellón resulta una clara opción (con precios aterrizados) para descubrir los secretos de Ribera del Duero.

*Clos Vinos es el distribuidor en Colombia de Bodega Monteabellón.

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