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Entre la seducción y la manipulación: el auge de los gurús de la masculinidad alfa

Maestros de la seducción, guías espirituales y coaches para el desarrollo personal prometen enseñar a hombres cómo relacionarse. Expertas advierten que tras estos consejos se reproducen narrativas de la manósfera y modelos de masculinidad basados en estructuras de poder y desigualdad.

Natalia Herrera Durán y Omarela Depablos / Especial para El Espectador

18 de marzo de 2026 - 07:00 a. m.
Foto: Eder Rodríguez
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“Así es que una mujer se va a volver adicta a usted”, dice Felipe Arciniegas, @PipeArci7, en TikTok, en una de sus lecciones de conquista y seducción. En un video, que acumula más de 3.000 interacciones, este mentor de una “escuela para alfas” explica a sus seguidores que la clave para retener a una mujer no radica en ser “el hombre más atento, más tierno”, sino en generar “experiencias y emociones”.

“Un día, quizás, pueda que ella sienta celos porque, mi hermano, usted estaba hablando con otra vieja, quizás una amiga suya”. A eso se refiere como generar una “emoción negativa”, la primera fase de su estrategia denominada “montaña rusa de emociones”. La imagen de una mujer sentada, sosteniendo la cabeza en un gesto de angustia ilustra su idea. “Otro día están pasando tiempo de calidad juntos. Se ríen, conectan, tienen una cita bien bacana”, esa sería una “emoción positiva”.

Usa las etiquetas: #autoestima, #consejosparahombres, #seducción y #amorpropio. Así, que lo que el algoritmo de TikTok distribuye en su red como una fórmula de conquista efectiva, esconde un manual de manipulación emocional que podría generar daños psicológicos, explica la socióloga la española Silvia Díaz, experta en violencia contra las mujeres, antifeminismo digital y masculinidades contemporáneas.

Según la especialista, estos “gurús de la seducción” o “pick up artists”, muchas veces tienen el objetivo de conseguir relaciones sexuales con la mujer: “No les interesa tanto tener una relación, simplemente consumar”, señala.

Imagen de un chat compartido por un seguidor a su "mentor de conquista", de la Escuela de Alfas VIP.
Foto: Cortesía

Pero las lecciones de estos “mentores” no se quedan en el arte de la seducción. Sus consejos también abarcan otras etapas de las relaciones, que a menudo se basan en cómo “tener a una mujer controlada”, explica Díaz. Acciones cotidianas como salir de fiesta, tener amigos varones, seguir consejos de amigas o dar “me gusta” en publicaciones de otros hombres son interpretadas como “una amenaza al dominio masculino”.

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Samuel Arango, un paisa de Medellín, de 23 años, conocido en las redes sociales como Mr. Factos, con más de 900.000 seguidores, ilustra esta realidad en sus contenidos. “Si tú entras en una relación conmigo, yo sería tu amante, tu confidente y tu mejor amigo. Si ya estás conmigo, ¿para qué quieres otro hombre en tu vida?”, dice sobre la amistad entre la mujer y el hombre en un clip de TikTok que tiene más de 68 mil interacciones.

Cuestionado por su responsabilidad de promover discursos misóginos como el anterior, Arango contestó en entrevista: “Yo sé que mi contenido muchas personas lo han visto así como que odio a las mujeres, que hablo súper mal de las mujeres, y realmente no, porque yo hablo desde mi punto de vista, como hombre heterosexual”, y agregó:

“Obviamente, uno como persona y como creador cada vez va creciendo más, cada vez va mejorando más y hay cosas que uno dice: ‘Uy, tengo responsabilidad’. Muchas personas se identifican con lo que digo, quieren seguirme, entonces uno ya ahí va cambiando un poco el discurso porque hay personas que se fijan solo en lo que aparece en un vídeo de 15 segundos, pero realmente uno no es solo eso, y la idea no es atacar al otro género sino crecer y salir del hueco”.

Un reporte de Equimundo y Futures Without Violence reveló que los hombres enfrentan dificultades para desarrollar habilidades emocionales, al no recibir formación en comunicación verbal y autoconciencia emocional en sus entornos familiares o educativos. Esta carencia genera dificultades para interpretar señales románticas y entablar conversaciones profundas, lo que motiva a muchos a buscar en comunidades digitales guías para manejar sus relaciones amorosas ante el miedo al rechazo.

Silvia Díaz agrega que, sin embargo, estos contenidos educan a una audiencia para relacionarse desde la imposición de una autoridad masculina y no desde la igualdad. La experta advierte que, al presentarse como consejos, pueden resultar incluso “más problemáticos que aquel que se muestra totalmente radical”.

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“Mucha gente no sabe cómo relacionarse y es ahí donde estos discursos encuentran su puerta de entrada”, asegura.

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La trampa del desarrollo personal

En una inmensidad de contenidos sobre estilo de vida, conexión espiritual y éxito profesional, se destacan los videos del influencer Sebastián Klinker. Su feed en TikTok se presenta como un espacio de desarrollo personal y conexión espiritual.

Sin embargo, en algunas de sus publicaciones se revelan narrativas que conectan directamente con la manósfera, según expertas consultadas.

“¿La mujer debe ser sumisa? ¿Sí o no?”, pregunta como gancho para atrapar a su audiencia.

La respuesta es un sí rotundo.

Luego, dice que no se trata de “patriarcado” ni “machismo”, sino del supuesto propósito de la mujer: “su misión”.

Entre un juego de palabras y un montaje con imágenes de parejas felices, concluye: “Se trata de respetar los roles y respetar el liderazgo del hombre”.

Un rasgo distintivo de la manósfera en Iberoamérica es la dimensión espiritual y religiosa, destaca la socióloga Díaz. Señala que estos influenciadores han logrado moldear cualquier creencia en una visión jerárquica de la sociedad en la que el hombre siempre tiene el poder.

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“Es problemático porque lo adscriben a una realidad natural, supuestamente dictada por Dios”, resalta Díaz. Bajo estas premisas, los roles de género no son una construcción social o una decisión personal, se presentan como un mandato divino basado muchas veces en las “energías masculina y femenina”, términos de la psicología jungiana, ahora apropiados por la manosfera y relacionadas muchas veces con corrientes espirituales asiáticas como El Tao o el Tantra.

Juan Camilo Gallegos, de 29 años, asegura en su biografía de TikTok que más de 50 “hombres y mujeres volvieron a su centro recuperando su masculinidad y feminidad”, tras suscribir sus servicios como coach.

Cuando se le cuestiona en entrevista sobre sus contenidos como impulsor de desigualdades de género, sostiene que solo busca rescatar una masculinidad “perdida” en una “generación de cristal”.

“La masculinidad no habla de gritar, no habla de sentir mal, ni por pasar por encima de nadie, pero sí habla del rol del hombre”, le dijo a esta alianza investigativa.

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“Cuando se habla desde la razón, para ver quién tiene la razón, es muy complicado porque tu estás viendo un 6 y yo estoy viendo un 9, los dos tenemos razón. (...) Yo lo que entiendo por sumisión es: una mujer de manera voluntaria que se permite, por la confianza que tiene en sí misma, ceder de manera voluntaria el que un hombre dirija porque confía en él y como consecuencia confía en su honor, confía en su hombre (...) No porque sea mejor, sino porque entiende la posición del hombre y no lo baja”, agrega.

Sin embargo, según la socióloga, cuando personajes como Klinkert y Gallegos atribuyen estas narrativas de estructuras de poder a una autoridad espiritual, científica o biológica, se vuelven incuestionables para su audiencia, aunque suelan tergiversar discursos o apelar a argumentos pseudocientíficos en ese camino. Como consecuencia se refuerzan estereotipos y roles de género nocivos: como el de hombre proveedor y el de mujer pasiva. “En este universo, el liderazgo es una misión biológica del hombre, mientras que la sumisión se disfraza de naturaleza femenina”.

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El negocio detrás de la masculinidad alfa

Más allá de viralizar contenido, las mentorías para “alfas” y escuelas de seducción se han consolidado como un modelo de negocio.

Esta investigación confirmó que algunos de estos influencers también ofrecen servicios de asesoría, monetización de plataformas digitales y comunidades pagas en grupos de WhatsApp y Telegram. Las asesorías mensuales cuestan alrededor de 30 dólares, aunque el modelo también incluye la venta de cursos, libros, eventos y conferencias.

Un hombre de 32 años decidió entrar a la escuela de seducción tras una ruptura desgarradora de una relación de año y medio con la mujer que, asegura, le hizo “olvidarse de sí mismo”. En un video testimonial, publicado en la página web de la academia de seducción Manstery, revela la humillación que sintió y la dificultad de volver a relacionarse con mujeres. Por eso, sostiene, escogió inscribirse en esa “escuela especializada en el desarrollo de habilidades sociales y dinámicas de relaciones”.

“Seducí hace poquito a una chica, el papá era como Gobernador, tenía mucha plata y terminé llevándola a la cama”. El dinero, dice con una sonrisa en el rostro, “no tiene nada que ver”, es cuestión de “las técnicas, tu confianza y todo lo que te enseñan acá (Manster y Seducción)”. Tras contar su historia de “transformación profunda”, invita a otros hombres a invertir en este curso.

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Según la paraguaya, investigadora social en género, política e historia, Jazmín Duarte, los contenidos vinculados a la manósfera no solo responden a una narrativa que busca construir una sociedad desigual, es también un modelo de negocio “que moviliza miedos e inseguridades para vender cursos”, señala.

En su estudio La Manosfera en Latinoamérica: manipulación emocional y amputación de la humanidad masculina, en el que analiza perfiles similares a los encontrados para esta investigación, Duarte señala que estas dinámicas suelen aumentar el sentimiento de humillación y fracaso en sus seguidores y los dirigen “hacia una necesidad de dominar y trepar socialmente, como la única forma de solucionar la carencia percibida”. En consecuencia, las personas “terminan creyendo y aplicando las recetas de estos canales, aumentando en varios casos la sensación de soledad inicial por la que se acercaron a buscar el contenido”.

Si bien el equipo de Manstery respondió a esta alianza investigativa, mediante un comunicado oficial, en el cual dijo creer “en el feminismo y en la importancia de los espacios construidos por y para las mujeres”, también señaló que “que reconocer el valor de los espacios femeninos no debería implicar deslegitimar los espacios masculinos”. Agregaron que su contenido es para “muchos hombres, de distintas edades y contextos, que no cuentan con herramientas suficientes para entenderse a sí mismos, desarrollar autoestima, construir identidad, comunicarse mejor y aprender a relacionarse de forma más sana con los demás”.

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Aunque esta academia de seducción asegura que el contenido en redes sociales apela al “humor, exageración, ironía o elementos deliberadamente transgresores” como parte de su estrategia de promoción, según Duarte “la estética y el rol con las que las mujeres son presentadas y el tipo de consejos están conectados con ideas misóginas detrás de los ‘consejos de seducción’”.

Esta alianza investigativa también conversó con David Guerrero, de 23 años, quien sostiene que vive de los “negocios digitales” desde hace ocho años. No terminó una carrera universitaria porque “nunca se ha visto en el sector tradicional”, pero asegura que hoy tiene una escuela con 2.000 estudiantes que pagan para pertenecer y que les dan herramientas que “ayudan a construir una identidad”, pero también les enseña “trading”, o inversiones de compra y venta de activos financieros. Su audiencia en TikTok está compuesta en un 90 % por mujeres, y suma más de 330.000 seguidores en sus redes.

Junto a su actual pareja, acaban de lanzar una “mentoría para relaciones”, para hablar desde una convicción: “Como los hombres se han desligado de la responsabilidad de proveer un hogar, se han creado muchas mujeres con la coraza de que pueden solas (...) cuando a una mujer se le carga de mucha estructura, que es la energía masculina que tiene que tener el hombre, termina dejando de reconocer el verdadero trabajo que tiene que hacer y es simplemente ser ella misma en un estado creativo”.

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Duarte analizó el contenido material y concluyó que estos perfiles comparten características vinculadas a la manosfera, que “no solo se guían por un convencimiento del tipo de sociedad desigual que buscan construir, sino porque es un lucrativo negocio”. Los describe como una versión “suavizada” del contenido del mexicano Luis Castilleja, conocido como El Temach, uno de los referentes más radicales de la manósfera en Latinoamérica.

#Machos Alfa es una investigación de El Espectador y Colombiacheck que revela cuál es la manósfera más influyente en Colombia y su relación con la conversación digital para la contienda electoral en 2026. Para ver el especial completo haga click aquí:

Por Natalia Herrera Durán

Periodista de Investigación. Trabajó en El Espectador desde el año 2010 y durante 15 años. Le interesan los temas sociales y de denuncia.@Natal1aHnataliaherrera06@gmail.com

Por Omarela Depablos / Especial para El Espectador

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