Desde el nazismo, la extrema derecha no había vuelto a estar tan cerca de gobernar en Alemania. Ahora, la AfD avanza bajo el liderazgo de Alice Weidel, una mujer abiertamente lesbiana, con dos hijos adoptivos y con una pareja migrante de Sri Lanka. Una vida familiar que poco encaja con el modelo que defiende su propio partido. Al mismo tiempo, aboga contra los derechos LGBTIQ+ y las políticas antiinmigración. ¿Estrategia política? ¿Contradicción?