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Yo, Giovanna: Una infancia trans en Bogotá es el nuevo libro de la colombiana Giovanna Rincón, figura destacada en la defensa de los derechos LGBTIQ+ en Francia, quien conversó con Radio Francia Internacional sobre su más reciente publicación.
Actualmente es la directora de Acceptess-T, organización que apoya, orienta y protege a las personas trans en el país francés. En los últimos 20 años, ha dedicado su trabajo a la defensa de los derechos de las personas trans, trabajadoras sexuales y personas que viven con VIH. En su libro, Rincón narra lo que dio forma a su vida antes de esta nueva realidad: la de una niña y joven descubriendo su identidad de género en Colombia.
Por medio de esta autobiografía, Rincón cuenta que nació en Bogotá en 1969 en el seno de una familia humilde. Aunque fue socializada como niño, desde muy pequeña sabía que era una niña. Creció en un hogar marcado por la violencia, del cual pronto escapó: un padre que quería moldearla a cualquier precio como hombre, una madre cuyo amor incondicional no siempre alcanzaba para protegerla, un hermano mayor avergonzado y una sociedad bogotana que empujaba a la marginalidad a quienes ya eran vulnerables.
Recuerda cómo la población trans debía enfrentarse constantemente a las noticias de personas con identidades de género diversas asesinadas, en medio de la indiferencia general. Un panorama que no dista mucho de la realidad actual de Colombia, pues solo en lo que va de 2026 ya se han reportado 23 asesinatos de personas LGBTIQ+, siendo las mujeres trans las más afectadas, según el Observatorio de Derechos Humanos de Caribe Afirmativo.
Incluso en medio de la violencia de la época, Giovanna afirmó su identidad de género. Pero entonces llegó el sida. Seropositiva y con apenas tres años de vida según su médico, decidió vivir más y viajó a Roma. Allí, se unió a sus amigas que ejercían el trabajo sexual y ganaban lo suficiente para comprarles una casa a sus madres. Giovanna sobrevivió el tiempo estimado y fue así como llegó a Francia en busca de mejores tratamientos médicos, un país que pronto le abriría los caminos para iniciar su activismo en defensa de los derechos LGBTIQ+. La autora narra que, pese a la pobreza, la falta de educación, la transfobia y el VIH, se convirtió en quien sabía que podía ser.
En las páginas de “Yo, Giovanna”, se evidencia la violencia que las personas trans enfrentan desde la infancia. Parte de la razón para contar su historia fue la creencia de que los relatos de esta población son escasos, poco visibles, y que ella podía contribuir contando su propio testimonio. “Se convirtió en una oportunidad para mí de poder hacer archivo de memoria y poder contar un poco también mi infancia. Retornar a esta infancia, un poco dolorosa, pero que, al mismo tiempo fue muy edificante. Esto también fue un acto terapéutico de reconciliación con esta infancia dolorosa: es contar a las nuevas generaciones todo lo que ha sucedido y también, en cierto modo, dirigirme a las familias, a las instituciones para detallar lo que quiere decir el rechazo, la transfobia y todas las violencias”, comentó en entrevista con RFI.
El libro fue realizado con el apoyo de su amiga Stéphanie Malphettes, con quien encontró una manera muy íntima de trabajar. Juntas narran la historia de una vida extraordinaria donde la vida y la muerte, la violencia y la ternura, el amor y la ira se entrelazan.
“Ninguna historia trans es individual”
Para la autora, este testimonio es el reflejo de la discriminación que existe hacía las personas con identidades de género diversas: “Ninguna historia trans es individual cuando una comunidad entera es víctima de tanta violencia, de tanto rechazo, de tanta indiferencia. Pienso que cada historia es política. A partir del momento en donde una narrativa como la mía sale, es una historia política. No es nostalgia, no es lamentarse de cómo estos procesos han causado daño es más un acto de memoria colectiva”, mencionó.
Para Rincón, el libro llega en un momento histórico y paradójico en el que la población trans gana mayor visibilidad, pero a la vez, la violencia en su contra se acentúa. “Es la primera vez que nos han dado una ventana para decir que existimos como personas trans, que estamos transgrediendo, pero es el único modo que tenemos para hacer progresar nuestros derechos y construir una verdadera solidaridad”, apunta.
*Con información de RFI.
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