Las expresiones pasivo-agresivas nos hacen daño y pueden generarnos pensamientos negativos e inseguridades. Detonan falta de responsabilidad afectiva de quien los hace y pueden afectar la autoestima de quien los recibe.
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.