
Las denunciantes aseguran que DiDi ha sido negligente y no les ha dado respuesta.
El pasado jueves 23 de marzo, hacia las 8:00 p.m., Andrea pidió un servicio de transporte a través de la plataforma DiDi en el barrio Chapinero Alto, en Bogotá. Desde un principio notó que el conductor tenía comportamientos extraños, pero pensó que estaba siendo paranoica e intentó calmarse. No pasó mucho tiempo cuando se dio cuenta de que él la miraba frecuentemente y, entonces, le compartió a alguien las placas del vehículo y su ubicación en tiempo real. Luego, sintió un hormigueo en los brazos y las piernas.

Por Mariana Escobar Bernoske
Comunicadora social con énfasis en periodismo y producción sonora/radiofónica. Ha participado en investigaciones sobre Derechos Humanos desde una perspectiva feminista y de género. Tiene estudios en el Centro Latinoamericano de Derechos Humanos y la Universidad de Strathclyde.mescobarb@elespectador.com
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