En los últimos días se conoció la captura de Marcelo Arantes e Silva, un ginecólogo en Brasil acusado de haber cometido abusos sexuales contra al menos 23 pacientes durante consultas médicas. Pero en Colombia el panorama no es muy distinto. En febrero de este año, un juez de circuito en Florencia, Caquetá, condenó a 10 años de prisión al ginecólogo Héctor Hernán Ramírez Giraldo por el delito de acceso carnal o acto sexual abusivo contra dos pacientes. A esto se suman las denuncias contra el urólogo Alberto Posada, señalado por cerca de 20 mujeres de abusos durante consultas médicas. Estos casos que han alertado sobre la importancia de identificar qué conductas pueden constituir violencia sexual dentro de los contextos médicos y cómo reconocerlas. Le explicamos.
Laura Gil Urbano, ginecóloga y directora del Grupo Médico por el Derecho a Decidir, en conversación con El Espectador, detalla que, en primer lugar, es necesario entender que la violencia sexual abarca un espectro amplio y no se limita únicamente al delito de acceso carnal violento, que se configura cuando ocurren actos sexuales mediante violencia o sometimiento. En realidad, incluye todo acto intencional de naturaleza sexual ejercido sin consentimiento sobre otra persona, como tocamientos, comportamientos inapropiados o conversaciones de esta índole.
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En contextos ginecológicos, Gil plantea que quien define si existe un abuso sexual es la persona que se siente agredida. Es decir, “cualquier conducta inapropiada que haya sentido, como que interrumpieron su intimidad o abusaron de su confianza y que tenga una connotación sexual, lo podemos llamar una situación de violencia sexual”, agrega.
Además, señala que, en muchos casos, estas situaciones son difíciles de identificar debido a la relación de poder que existe entre el personal médico y quien consulta. Pues en algunos casos, la violencia sexual puede esconderse bajo un supuesto pretexto médico. En ese contexto, advierte que “la paciente está en situación de vulnerabilidad porque está confiando en esas instrucciones”, agrega.
De ahí la importancia del consentimiento informado en cualquier procedimiento médico. Esto significa que las personas pueden tomar decisiones sobre un tratamiento o procedimiento luego de recibir información clara, detallada y comprensible sobre lo que se les va a realizar. Este proceso permite que cada paciente pueda aceptar o rechazar un procedimiento médico.
Por eso, para brindar herramientas que permitan identificar estas situaciones, la experta detalló cuáles son las conductas apropiadas dentro de una consulta médica y cuáles no lo son.
¿Qué no es normal en una consulta ginecológica?
La experta señala que es fundamental aclarar que no es normal ninguna conducta relacionada con el coito o la penetración durante una consulta. Tampoco lo es realizar exámenes físicos de los genitales sin el uso de guantes, ni llevar a cabo tocamientos que excedan la observación clínica y la palpación de los órganos externos.
Además sostiene que no son normales los comentarios abusivos de carácter sexual, los comentarios eróticos sobre los genitales o en relación con la sexualidad. “Si la paciente se empieza a sentir incómoda con las preguntas de sexualidad o acerca de su cuerpo, ella puede expresarlo y, si hay una presión para seguir hablando y no hay una explicación médica, no es normal”, agrega.
Finalmente, advierte que, ante cualquier situación que genere incomodidad o despierte dudas sobre el procedimiento, es importante expresarlo en ese momento. “Tiene el derecho a suspender la consulta en el momento en que se sienta incómoda. Sin necesidad de dar más explicaciones”, añade.
Aun así, reconoce que estas situaciones pueden resultar confusas y que no siempre es claro qué está permitido durante este tipo de exámenes, especialmente porque involucran partes íntimas. Por ello, también considera necesario detallar lo qué sí es normal en estos contextos.
¿Qué es normal durante una consulta ginecológica?
Gil menciona que es normal que, durante la consulta, se hagan preguntas sobre la sexualidad, cómo se siente la persona en sus relaciones sexuales o si presenta molestias como dolor, incomodidad o falta de placer. Estos aspectos responden a la necesidad de profundizar en algún hallazgo o característica clínica que requiere atención. “Sin embargo, estas preguntas deben estar precedidas de un permiso como: ¿quieres que hablemos de la parte sexual? Nunca son obligatorias, ni se deben tornar personales o íntimas”, aclara.
También advierte que es normal realizar exámenes en los senos y que no siempre es necesario el uso de guantes para su palpación. Este procedimiento se hace por zonas, con el fin de identificar nódulos y anomalías. Algunas veces también se hace presión en el pezón para ver si hay secreción e incluye la revisión del área axilar. El examen mamario forma parte de la valoración clínica habitual y debe realizarse cada año, aunque puede indicarse con mayor frecuencia si existen síntomas como dolor, masas u otras alteraciones.
Aún así, señala que “no son normales las caricias ni tampoco los tocamientos que tengan una connotación sexual. También ha habido casos en los que, por ejemplo, una mujer va por dolor de garganta y terminan haciéndole un examen mamario sin haberle aclarado por qué”, dice.
Entre los aspectos a tener en cuenta, añade que los exámenes ginecológicos sí deben realizarse con guantes y además comenta cómo funcionan. “Siempre se hace un examen visual externo, se observa cómo está la vagina, se miran los labios vaginales y es normal hacer una especuloscopia, que es el examen que se hace con el aparato que nos permite separar las paredes vaginales para ver el cuello del útero”, comenta.
Por último, agrega que, en algunos casos, también es correcto realizar un tacto vaginal. Este procedimiento consiste en introducir dos dedos de una mano dentro de la vagina, siempre con guantes, mientras con la otra se palpa el abdomen con el fin de examinar el útero y los ovarios. Este examen permite identificar posibles masas, quistes, inflamación o dolor. Por ejemplo, es normal que, durante el procedimiento, se movilice el útero y se pregunte a la paciente si siente dolor al hacerlo.
Después de hacer estas claridades, advierte que todos los procedimientos deben realizarse con el consentimiento de la paciente. “Tiene que siempre estar precedido de un aviso y una un consentimiento verbal. Es decir, te voy a examinar de esta forma, ¿estás de acuerdo? Voy a empezar. Y también tiene que existir la posibilidad de que, en el momento que la paciente diga: ‘Ya, no quiero más o me está doliendo’, pues, primero se valide su dolor y se le explique por qué le puede estar doliendo, a veces por alguna patología puede doler. Y luego siempre tiene que existir siempre la posibilidad de decir: ‘Ya no me siento cómoda con el examen, no quiero que me lo sigan haciendo’, y que se detenga”, concluye.
¿Cómo actuar ante un caso de violencia sexual en una consulta médica?
“Si una paciente, una mujer, un hombre trans o cualquier persona, queda con una duda sobre lo que pasó en la consulta, es bueno informarse con otro médico y preguntar si eso es normal. De pronto sí puede haber lugar a malinterpretaciones y, una vez se aclara, ya es entendible. Pero si uno siente que algo pasó, es muy probable que así haya sido, porque la violencia se define por cómo uno se haya sentido”, subraya Gil.
La experta advierte que, ante cualquier duda sobre lo ocurrido en una consulta, las personas pueden buscar orientación en líneas de atención a víctimas de violencias basadas en género. Añade que, si se decide interponer una denuncia, es posible acudir a la Fiscalía, donde existen unidades especializadas en violencia sexual. Asimismo, indica que estos hechos además de ser delitos, pueden denunciarse como faltas éticas ante los tribunales de ética médica, encargados de adelantar las investigaciones correspondientes. Finalmente, advierte que, incluso en casos que no constituyen violencia sexual, como situaciones en las que pacientes se sienten juzgadas, regañadas o maltratadas, es importante presentar las quejas o PQRS, ya que muchas veces estos comportamientos no se reportan.
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¿Dónde puedo recibir ayuda ante un caso de violencia de género?
- Línea única de atención de emergencias 123, al comunicarse solicitar especialista en temas de género.
- Línea Nacional 155 para recibir orientación si estás siendo víctima de alguna violencia basada en género.
- Red Solidaria de Mujeres: WhatsApp 3223328655.
- Línea de Protección a Niños, Niñas y Adolescentes: 141. WhatsApp: 3202391685 – 3208655450 – 3202391320.
- Línea Fiscalía General de la Nación: 122, para presentación de denuncias de violencia intrafamiliar, violencias basadas en género y violencia sexual.
- Línea Púrpura en Bogotá: 018000112137, número gratuito desde teléfono fijo o celular. WhatsApp 3007551846
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