
Foto: Eder Rodríguez
Existe la idea de que las tecnologías son herramientas neutrales, cuyo impacto positivo o negativo depende del uso individual. Es decir, que si se emplean para causar daño, el problema no estaría en el objeto, sino en quien lo utiliza. Pero esa explicación se queda corta cuando se recuerda que las tecnologías se diseñan, se entrenan y se lanzan al mundo a partir de decisiones humanas. Y si históricamente en esos espacios se ha excluido una parte de la población, las mujeres, también se excluyen preguntas importantes, enfoques y posibles...

Por Luisa Lara
Comunicadora social con énfasis en periodismo. Tiene estudios de género y diversidad en el Knight Center for Journalism. Interesada en contar historias con una perspectiva interseccional y feminista.
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