La economía tecnológica

Para Leonard Brody, experto canadiense en redes sociales, los nuevos medios han modificado hasta las habilidades neuronales de las nuevas generaciones.

“La tecnología ha cambiado nuestro modelo económico. Hoy ya no somos una economía industrial, sino una tecnológica. Esta revolución la llamo la revolución pixelada”.

La revolución a la que hace referencia Leonard Brody, experto canadiense en redes sociales, no es una que se libre con nuevos aparatos. El corazón de esta revuelta no son las herramientas como tales, sino los cambios que el uso de la tecnología ha generado en la especie; cambios que Brody argumenta van desde la forma como nos relacionamos con el otro, hasta consecuencias neuronales, como la habilidad de los llamados nativos digitales (personas que tienen una introducción a las herramientas tecnológicas desde la infancia) para manejar varias tareas al tiempo en diferentes canales de comunicación.

El ejemplo, aunque simple, es demoledor. “En el pasado campeonato mundial de fútbol, durante la final, se registraron 2.000 tweets por segundo relacionados con el tema. En un instante, ese partido se convirtió en el evento noticioso más registrado en la historia de la humanidad”, dijo este jueves Brody durante el foro “Conectividad como herramienta de marketing empresarial”, organizado por El Espectador. Y añadió: “¿Durante el mundial de 1994 cuántos de ustedes levantaron el teléfono durante la final para comentarla en vivo con 50 personas más? Esta herramienta ha modificado la forma como enfrentamos y compartimos una realidad”. Brody argumenta que estos cambios convierten a nuestra era en la más significativa de la historia de la humanidad. Asegura que la humanidad se ha transformado más en los últimos 20 años que en los pasados 200.

¿Qué más ha cambiado? El tiempo (que según Brody se ha encogido), el acceso (virtualmente cada ser humano puede estar conectado con todo el planeta a la distancia de un clic) y las barreras del dinero (negocios que antes requerían millonarias inversiones, como la música, han sido reemplazados por modelos de hágalo usted mismo por una fracción del precio original).

En medio de este terremoto cultural y económico se encuentran los medios sociales (social media) que, a su vez, han transformado no sólo la interacción entre las personas, sino con el mundo como tal. Se calcula que una persona promedio emplea el 70% de su tiempo diario en redes sociales; el restante 30% va para el trabajo. Hoy, un norteamericano común y corriente ya no lee el periódico, ni sintoniza la radio o prende el televisor para recibir las noticias de la mañana: el 42%, al levantarse, revisa Twitter o Facebook. ¿Quién habría predicho esto hace 50 ó 60 años?

“¿Qué hacer ante este escenario, cómo anticipar los cambios? La verdad es que no sé”. Sin embargo, Brody asegura que una de las claves está en la disposición a fallar: “Equivóquese, pero hágalo rápida y elegantemente”. Muy en la línea de lo expuesto en una conferencia por sir Ken Robinson, experto británico en educación: “No es posible elaborar algo creativo hasta que aceptemos el hecho de que vamos a equivocarnos”.

Para Brody, la aceptación de la equivocación es importante a la hora de estimular el capital de riesgo, un factor clave en un país que, según él, está en el preciso momento para cambiar su historia. “Hay varias cosas que, creo yo, deben hacer como país: una es invertir en educación y la otra es estimular las inversiones en empresas e ideas nuevas; nadie dice que sea fácil (90% de estos nuevos proyectos no funcionan), pero es vital”. Y añadió: “Colombia debe aprovechar su oportunidad, que no llegará mañana, ni dentro de unos meses, sino que llegó hace dos días. Ya es hora de hacer algo al respecto”.

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