Por escándalo en DNE sale su director

Denuncia de El Espectador provocó la salida de Ómar Figueroa. Luis F. Henao, su reemplazo.

La historia de cómo un ahijado de matrimonio de un capo de la mafia terminó administrando sus bienes como depositario de la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE) obligó al Gobierno a aceptarle la renuncia al director de la entidad, Ómar Figueroa. En su edición de este jueves, El Espectador reveló la larga relación de amistad entre el señalado narcotraficante Danilo Bustos Suárez, socio de Daniel El Loco Barrera y Justo Pastor Báez Angarita, un empresario del transporte a quien, en junio pasado, la DNE le encargó el manejo de bienes que le había decomisado a su padrino Bustos.

Figueroa explicó en distintos medios que él era el primer sorprendido con la información publicada por este diario, que revisadas 19 entidades del Estado al señor Báez Angarita no le figuró reporte alguno y, por el contrario, acreditaba una larga experiencia en el manejo de automotores, al punto que hoy funge como vicepresidente de la Confederación Colombiana de Transportadores. Añadió que por convocatoria pública el ahijado de matrimonio del capo Bustos ganó el concurso para administrar bienes de la DNE, pero, en últimas, no supo argumentar cómo terminó colado un hombre tan cercano a Bustos en el organismo.

Documentos en poder de este diario refrendan que Báez en 2002 le solicitó al socio de El Loco Barrera que fuera su padrino de matrimonio, en ceremonia que se realizó en la iglesia San Alfonso María de Ligorio, en Bogotá. “Por eso le digo padrino y no Danilo”, relató en declaración que le rindió a la Fiscalía. Aunque en carta enviada a este medio Báez dice que la única relación que ha tenido con Bustos Suárez se circunscribe en que la DNE lo nombró como depositario de algunas de sus propiedades, “previas verificaciones realizadas por ellos mismos”, y que apenas tuvo “de manera esporádica algunos contactos con el citado señor”, se le olvidó mencionar no sólo que es su ahijado de matrimonio, sino que le ayudó a tramitar créditos ante entidades financieras para la compra de 48 vehículos en las últimas dos décadas.

Entre tanto, El Espectador conoció un documento de 131 páginas, en el que una fiscal antimafia llamó a juicio a Danilo Bustos Suárez por los delitos de enriquecimiento ilícito, lavado de activos, concierto para delinquir agravado y tráfico y fabricación de estupefacientes. Según la Fiscalía, desde 2002 se estrecharon los vínculos entre Bustos y Barrera para transportar droga. Un testigo relató que los automotores de Bustos circulaban sin líos por las carreteras colombianas con aparente complicidad de miembros de la Fuerza Pública y que a éste “lo surtían varias empresas que tenían permiso por parte de la DNE”. El capo, además, es procesado por varios homicidios.

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