Andrés Toro, el galán de moda en la TV

El protagonista de ‘Gabriela, giros del destino’, dice que la novela que nunca se perdió fue ‘Alcanzar una estrella II’.

¿Andrés Toro es todo un toro?

(Risas). Digamos que voy en novillo.

A propósito, ¿le gusta ver toros?

Antes me parecía chévere, porque me crié en Manizales, pero ya no me gusta.

¿A quién ha tomado por los cachos?

A veces a mí mismo.

¿Y se los han puesto?

¡Sí, claro! ¿A quién no?

Una faena para no perderse.

Un buen partido de fútbol.

Lo que más le gusta de Manizales.

Mi familia.

Su primer papel en la TV.

“Amigo Julián”, en Pandillas, guerra y paz.

Su dibujo animado favorito.

Supermán.

¿Por qué motivo haría un desnudo?

En realidad, no sé si lo haría.

La novela que nunca se perdió.

Alcanzar una estrella II.

¿En cuál le hubiera gustado actuar?

Aunque no es novela, en Forrest Gump.

El personaje que más trabajo le costó elaborar.

En teatro, “Hipólito”.

Lo más difícil de hacer un protagónico.

El exceso de trabajo.

¿Le gusta ser el malo o el bueno del paseo?

Me gusta hacer de todo un poco.

¿En qué se parecía Andrés a Bayron, su personaje en ‘Sin tetas no hay paraíso’?

En que ambos amaban a su madre.

Una anécdota.

Cuando grababa Sin tetas.. en Pereira, la Policía me persiguió creyendo que era un sicario.


¿Por qué decidió estudiar dirección de televisión?

La verdad, siempre quise ser actor, pero lo hice por pasar por la universidad.

¿Lo más cursi que ha hecho?

Pregúntame más bien qué no he hecho cursi. Me la paso haciendo cursilerías a toda hora.

¿Se queda con el teatro, el cine o la televisión?

Con los tres.

¿Qué tan competido es el mundo actoral?

Bastante, se mueven muchas cosas que uno no conoce.

Un buen compañero de escena.

Freddy Ordóñez.

¿Le quedó algo de maldad de Mateo López, en Nuevo rico nuevo pobre?

No más de la que ya tenía.

¿Qué deporte practica?

Fútbol y voleibol.

¿De qué se arrepiente?

De haber herido cuando no lo he querido.

Una mala maña.

Abrir la boca cuando no debo.

Su plato favorito.

El sudado de pollo de mi mamá.

Una obsesión.

La puntualidad. A veces soy incumplido, pero me desespero con el tema de no llegar a tiempo.

Una ambición.

Me gustaría tener una buena comunión con Dios. Un cara a cara con él.

Un sacrificio.

Negarme a mí mismo cosas que me gustaría hacer, pero que no debo hacerlas.

Un piropo.

Con usted me casaría.

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