“Les perdono para poder vivir”

Siente el viento que le golpea en el rostro cada vez que esquía por una ladera.

Veloz, rápido, como jamás lo habría imaginado. No odia. Hace 17 años que se hizo a la idea de que había nacido sin piernas y que le faltan de tres dedos en una de sus manos.

Apartó rápidamente de su mente a los etarras que el 17 de octubre de 1991 adosaron una bomba  bajo el coche en el que viajaba al colegio con su madre. ¿El pecado? Trabajar en una comisaría de policía.

Hoy, Irene Villa es una mujer de 30 años serena y sobre todo feliz. Convertida en símbolo de la repulsa hacia el terrorismo etarra, no dudó en aprovechar su tirón mediático para hacer de los micrófonos y de las palabras sus herramientas de trabajo. No se considera víctima de nadie, simplemente, “nació así”.

“Sólo recuerdo el despertar en el hospital. La cara de horror de mi padre confirmaba que algo muy grave había sucedido”.

Cumplió 13 años envuelta en vendas, sintiendo un fuerte dolor reflejo en las piernas amputadas, y con el cuerpo incrustado de metralla fruto de la explosión. “Lo sentimos por la niña”, anunció ETA días después del atentado.

Cuando se encontraba fuera de peligro la trasladaron a una habitación, fue entonces cuando comenzó la batalla por aceptar lo sucedido. “Te agarras a lo que sea, incluso le creía a un primo cuando me decía ‘tranquila Irene, que como todavía eres pequeña las piernas te volverán a crecer’ ”.

“Les perdono para poder vivir”, asegura. Se graduó en Comunicación Audiovisual, Psicología y Humanidades, y no descarta abrir una consulta con el fin de ayudar a otras víctimas del terrorismo o personas con discapacidades.

No duda en mostrarse crítica con la política antiterrorista del actual presidente español José Luis Rodríguez Zapatero. Ella rechaza sin vacilar la negociación como salida al conflicto, y sólo ofrece el abandono de las armas y la cárcel. “No pretendo acabar con la corriente independentista que existe en el País Vasco, pero deberán defender su postura dentro del Parlamento”.

La niña que logró hacer reaccionar a la población española hasta entonces dormida frente al terrorismo, se prepara para los campeonatos de España de esquí del próximo año. “Quiero ser madre, aunque hasta terminar mis compromisos deportivos no me lo planteo”. ¿Cómo explicarás a tus hijos lo ocurrido? “Sólo les diré que su madre es distinta y que tiene unas piernas de titanio que son bien bonitas”. “No, ojalá les cuente: ‘Existió una vez un grupo de asesinos que...”.

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