“Soy un desastre en el proceso creativo”: Miguel Bosé

<strong>El Espectador</strong> entrevistó al artista español, quien realizará una gira de conciertos en mayo para lanzar su más reciente trabajo discográfico.

Usted dijo que cuando se sentía en deuda con alguien, lo daba todo... ¿a quién o a qué le debe una canción después de 30 años de carrera artística?

En este momento no le debo a nadie ninguna canción, creo que me las debo a mí mismo. Cuando digo que quedo en la deuda y lo doy todo es porque no me va a alcanzar la vida para pagarle a la gente lo que ha hecho por mí. Es el público el que decide qué clase de construcción va a hacer con su artista. He sido un privilegiado porque a mí me han dado mucho y eso es una putada, gracias a Dios.

¿Para usted el proceso creativo en los 80, los 90 y en el nuevo milenio ha cambiado?

La producción de la música ha tenido unos cambios abismales. Antes grababa en analógico, después pasé al digital y cuando uno da ese salto empiezan a llegar miles de adelantos más. Con la informática que existe en la actualidad hay tanto de dónde tirar que uno puede disponer de la tecnología para personalizar la música al máximo. Un sonido ahora se puede diseñar como un traje a la medida. Paso más tiempo en estudio que en composiciones, y me tiro seis meses para escribir, mientras que me puedo tardar el doble en estudio con preproducción y grabación.

¿A eso es a lo que usted llama ‘laboratorio’?

Claro. Así lo llamo y ahí paso mucho tiempo, porque el sello Bosé, aparte de una manera de entender la música, de estructurarla y armonizarla, también tiene que ver con escribir los textos con un lenguaje particular. Sin embargo, creo que lo más importante en mi estilo es el sonido y por eso el público escucha una canción que recién comienza a sonar, y con la primera armonía ya sabe que es de Bosé.

Usted definió ‘Cardio’ como un disco solar... ¿por qué?

Así es. Es un trabajo discográfico de buen rollo. Me senté a componer y nunca supe lo que iba a pasar, pero lo que siempre tuve en el proceso fueron ganas de contar con urgencia, de traducir algunas cosas y de perseguir otras. En el proceso creativo soy un desastre, soy caótico y desordenado, y cuando estaba empezando a nacer el material me pareció un proceso muy desagradable, porque pasé por mil dudas y estuve solo. Sin embargo, el disco lo siento muy divertido y con mucho brío. Fueron cinco años sin sentarme a componer, y de eso y la autoestima tan alta con la que terminé la gira de ‘Papito’ salió esta locura.

En las canciones ‘A mí me da igual’ y ‘Cardio’ hay palabras inventadas y mezclas de palabras... ¿le gusta darse esas licencias?

En muchas canciones me tomo esa clase de licencias, así como también me gusta cambiar de un idioma a otro, y creo que es signo de identidad mío. Creo que todavía nos faltan palabras para explicarnos algunas cosas. Muchas veces me gusta empezar por formas incorrectas, pero a veces esas formas terminan por barrer lo correcto que aparece en el diccionario.

¿En algún momento lo inquietó el hecho de permitirse esas licencias?

No… al galope de la música muchas cosas son permitidas, porque el mensaje se vuelve más eficaz.

Su coterráneo Luis Eduardo Aute reivindica la figura del ‘amateur’ en la música... ¿usted qué piensa?

No sabía que eso lo había dicho el maestro, pero estoy totalmente de acuerdo, porque esa postura, esa actitud de amateur te permite más licencias y otorga más libertad. Cuando Aute ya es Aute y Bosé ya es Bosé se da por hecho de que toca responder a una marca de garantía. El sentirse amateur todas las veces es como volver a empezar en esto y ese renacer es maravilloso.

Otro de los temas polémicos de este disco es ‘El perro’... ¿dónde conoció a esa especie de hombre?

Tengo por lo menos un par de amigos que se han convertido en perros. Ellos son gente que ha cedido la manutención de las casas a las mujeres y ellas, grandes ejecutivas, llegan después de muchas horas de trabajo y preguntan: “Y dónde está fulanito”, tal como si llegaran a preguntar por una mascota. Es increíble.

‘Cardio’ es un desfile de personajes y de historias... ¿muchas se quedaron por fuera?

 Claro. Teníamos unas veinte canciones estructuradas, algunas ideas sueltas casi terminadas y se grabaron 15, pero en el álbum aparecen sólo 12. Dos de esos temas que desechamos (Santo veneno y otra que es una versión de Eso no) formarán parte de un bonus track. Es que pienso que un disco con 15 canciones es demasiado largo.

Temas relacionados

 

últimas noticias

John Tello se toma Expocervezas