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Finalmente Yidis Medina está en su casa que hoy es al mismo tiempo su cárcel, porque tiene prohibido salir salvo autorización expresa de las autoridades y sólo para asistir a citas médicas o judiciales. Pese al alivio que significa pasar de una prisión con candados a su pequeño apartamento, para ella la ‘hecatombe’ no es el anuncio del desastre sino una aplastante realidad: no existe ninguna posibilidad de que consiga trabajo, aunque por ley podría tenerlo, por ser madre cabeza de familia; tampoco cuenta con reservas de dinero para sostenerse y sostener a sus tres hijos; sabe que el poder le respira muy cerca y que gente con enormes recursos le escudriña su vida palmo a palmo; la han llamado loca, guerrillera, paramilitar, secuestradora, ladrona, extorsionista y mentirosa; después de haber sido condenada por la Sala Penal de la Corte por cohecho, fantasmagóricos personajes la denunciaron por delitos que habría cometido hace ocho o diez años; estuvo en un pabellón de alta seguridad, donde se encuentran las detenidas que son un riesgo para el Estado; durante varias semanas le impidieron hacer efectiva su prisión domiciliaria hasta cuando dos de sus hijos, menores de edad, se encadenaron frente al penal para protestar por el incumplimiento de la orden judicial.
Cualquiera en circunstancias similares estaría al borde del suicidio. Sorpresa. La encontré tranquila, y lista a continuar con lo que empezó. Físicamente se ve mejor: ha bajado treinta kilos, es decir, que hoy tiene quince menos que cuando le tomaron las polémicas fotos de la revista SoHo, gracias a un balón gástrico que le implantaron para ayudarle a mejorar, no tanto su aspecto estético, sino su salud. Su estado emocional parece estar bajo control. Incluso, soporta con pasmosa tranquilidad preguntas que para alguien en su posición serían muy desagradables. Y lo más revelador: parece estar segura de que aunque pocos lo acepten en voz alta, el país le cree no obstante las fuertes polémicas que sus declaraciones y actos han generado.
Cecilia Orozco Tascón.- Usted terminó en el pabellón de alta seguridad de la cárcel del Buen Pastor y se dijo que el traslado fue necesario porque trató de fugarse, ¿por qué iba a escapar?
Yidis Medina.- Me sorprendió muchísimo cuando el Inpec argumentó que me trasladaba al pabellón de alta seguridad por un intento de fuga o de rescate. Es absurda esa versión, porque yo me había entregado, le había colaborado a la justicia contando toda la verdad y sabía que tenía derecho a prisión domiciliaria. ¿Por qué me iba a fugar? Me mandaron a ese pabellón porque hay una persecución del Gobierno contra mí.
C.O.T.- Pero usted alcanzó a estar varias semanas en un patio relativamente cómodo, ¿por qué cree, entonces, que la trasladaron de pabellón?
Y.M.- Me trasladaron a alta seguridad el 14 de agosto. Ese mismo día yo había sido citada por la Comisión de Acusación de la Cámara para que declarara en el proceso contra el Presidente por los hechos de la reelección. En la diligencia volví a ratificarme de la verdad que le había dicho al país. Salí de la Comisión hacia las dos de la tarde; llegué al centro de reclusión como a las cuatro; a las seis, la directora del Buen Pastor me notificó del traslado. ¿Cómo no voy a pensar que ese acto fue una retaliación por mi testimonio?
C.O.T.- Existe la posibilidad de que un hecho no tenga que ver con el otro.
Y.M.- Pues para mí es evidente que sí. Mire lo que pasó: dos meses antes, la Corte me había concedido la prisión domiciliaria y sin embargo el Inpec no me había dejado salir; la Procuraduría había ordenado días atrás que se cumpliera la decisión de la Sala Penal y nada. El juez de ejecución de penas de mi caso envió un comunicado en el que decía que me trasladaran a mi
domicilio, y enseguida lo denunciaron. El director del Inpec argumentaba que me estaban investigando por presuntos delitos que aparecieron, pero después de que declaré. Y el día que ratifico mis denuncias en la Comisión me trasladan al pabellón de alta seguridad dizque porque me iba a volar.
C.O.T.-¿El traslado a ese pabellón la atemorizó?
Y.M.- Fue el peor día de mi vida. El Gobierno logró que sintiera mucho susto, pues me demostró que mis derechos y hasta mi vida podían ser vulnerados, porque lo hizo delante de todo el mundo de una manera arbitraria y salvo mi abogado, nadie dijo nada.
C.O.T.- Se dijo que usted se iba a retractar de su confesión. ¿Pensó en hacerlo en algún momento?
Y.M.-No. No me voy a retractar nunca de algo que es verdad. Si lo hiciera, cometería falso testimonio.
C.O.T.- ¿Cómo van los nuevos procesos que le han abierto para investigar si pertenece a grupos guerrilleros o paramilitares en Santander?
Y.M.- Hay una denuncia penal contra mí por secuestro extorsivo y por ser miembro del Eln en la misma fecha en que presuntamente también era miembro de las autodefensas de Barrancabermeja. El montaje que han hecho contra mí es insólito y le repito que todas esas acusaciones salieron después de que hablé. Si la justicia colombiana actúa con transparencia en el proceso que se abrió en Bucaramanga, todo va a salir bien, pero a veces tengo dudas de la imparcialidad de la Fiscalía.
C.O.T.- ¿Por qué?
Y.M.- Creo que donde está el proceso no hay garantía de transparencia, aunque todavía no puedo afirmar nada. Me han venido a contar cosas que quiero verificar primero antes de concretar denuncias ante la justicia. Por ejemplo, me han dicho que han ido a buscar gente a Barrancabermeja para que hable contra mí. Hombres que dicen que son del DAS han visitado personas para ofrecerles plata, si aceptan ser testigos en mi contra. No digo nombres porque quienes han hablado conmigo tienen susto y temen que les pase algo. Ojalá el Fiscal General me brinde garantías.
C.O.T.- ¿Quienes preguntan por usted en Barrancabermeja aseguran que son agentes oficiales?
Y.M.- Sí. Dicen que son del DAS y hasta se identifican como tales.
C.O.T.- Haber hablado se le convirtió en una pesadilla, ¿se arrepiente?
Y.M.- Jamás me arrepentiré, porque tengo mi conciencia tranquila y sé que esto le va a servir al país.
C.O.T.- ¿No le iba mejor cuando ayudaba a sus amigos con puestos y cuando la recibían en las oficinas oficiales?
Y.M.- Nunca me fue ‘mejor’. Siempre me ha ido mal, porque como soy una mujer del pueblo, me ha tocado luchar a brazo partido para sobrevivir y sostener a mis hijos. Lo que sí es verdad es que haber votado la reelección me ‘mató’, porque primero me recibían como la gran amiga y después no. Ellos hacen con usted lo que les da la gana y, cuando les provoca, le dejan saber que no vale nada.
C.O.T.- Se nota que se siente muy frustrada.
Y.M.- No, se equivoca. Me siento muy tranquila y con una paz espiritual enorme, porque me quité un peso de encima. Sin embargo, mi abogado me planteó esta paradoja: cuando cometí las faltas, engañé a la justicia, dije mentiras y era amiga del Gobierno, todas las investigaciones se archivaron y yo era Yidis la buena y la berraca. Pero ahora que rectifico el camino, colaboro con la justicia, me arrepiento y confieso mi falta, entonces soy una psicópata. Él me dice que no le pare bolas a esa paradoja, porque corresponde a una nueva “ética” vergonzosa.
C.O.T.- Perdone, pero pienso que si usted hubiera sabido lo que le iba a pasar, se habría quedado callada.
Y.M.- No crea. Todo eso me lo había advertido mi abogado y hasta me dijo que mi vida y la de él correrían peligro, pero decidimos seguir adelante. Hoy estoy tranquila cumpliendo mi pena y rearmando mi vida, porque creo que mi confesión ha sido buena para la democracia. Sé que los colombianos tienen la certeza de que lo que dije es verdad, e incluso estoy segura de que el abogado Jaime Lombana, la columnista María Isabel Rueda y el ministro Diego Palacios, también lo saben. He
pasado ratos muy difíciles pero uno tiene que vivirlos y aprender de ellos. Eso sí, entendí que jugaron con mi inocencia, porque si hubiera sido alguien más sagaz y hubiera tenido las espuelas de los políticos de este país, no hubiera sido tan “chichipata”. En vez de lo que pedí, hubiera podido negociar algo que valiera la pena por el gran favor que le hice al Presidente. Está ciego el que a estas alturas quiera desconocer que la Constitución de Colombia se modificó para permitir la reelección presidencial gracias a mi voto.
C.O.T.- ¿Por qué se llama a sí misma “chichipata”? ¿Qué hubiera podido pedirle al Gobierno en vez de puestos públicos?
Y.M.- En las grandes ligas de la política las negociaciones son diferentes. Si yo hubiera tenido un apellido de abolengo, tenga la seguridad de que me habrían cumplido. Pero como venía de una región distinta a la capital y me consideraban una ignorante, según he sabido que lo dicen las personas que están alrededor del Presidente y él mismo, entonces me manipularon con promesas de que me daban cargos del Gobierno en Barrancabermeja. En este país la política es eso: tú me ayudas, yo te ayudo. Pero resulta que no me cumplieron.
C.O.T.- Insisto: ¿qué cree que hubiera podido pedir mejor de lo que exigió por su voto?
Y.M.- Creo que debí acudir a la asesoría de los miembros de las grandes ligas políticas para saber qué pedir. O si hubiera sido parte de quienes manejan este país, seguramente habría exigido una suma extravagante de dinero en el exterior. Hoy sería millonaria y estaría muy tranquila.
C.O.T.- La Corte le dio credibilidad a sus declaraciones pero hay algunas personas mencionadas por usted que han negado haber recibido cargos públicos por su intermedio.
Y.M.- A la gente no le han contado que si hay dos personas que lo han negado, hay más de tres que han confirmado que efectivamente yo les pedí la hoja de vida y los empleé. Han ido a ratificarse en todas las instancias.
C.O.T.- De todas maneras, ¿por qué hay dos que la contradicen?
Y.M.- Creo que lo hacen por temor, no porque estén diciendo la verdad. Ellos deben de haberse dado cuenta de que enfrentan un monstruo muy difícil de manejar.
C.O.T.- De usted también se ha dicho que hace negocios enredados de dinero: que presta, debe, paga tarde o no paga, cambia y trueca cheques, etc.
Y.M.- Eso se dice porque se han ocupado de desinformar a la opinión pública sobre Yidis Medina. Soy una persona común y corriente que presta, paga y ha quedado debiendo plata, como le puede ocurrir a cualquiera. Otra cosa es que haya sido una ladrona, o que haya extorsionado a alguien. Esa es una mentira gigantesca. Por el contrario, hay mucha gente que agradece lo que le he ayudado y a quien le deba, algún día le pagaré. No sé cuándo, porque ahora no tengo empleo.
C.O.T.- ¿Qué pasó con Teolindo? Siendo tan amigo suyo, ¿por qué él asegura que usted miente?
Y.M.- Pienso que el mismo Gobierno lo ha hecho decir lo que dice. Él me llamaba y me contaba lo que le estaba pasando, por ejemplo cuando le botaron al hijo. Siempre me pedía ayuda para que le cumplieran y me contaba que estaba muy mal de dinero y que iba a perder la casita. Como a mí me escuchaban un poco más, yo siempre hablaba por él y les rogaba que no lo dejaran solo. Pese a todo, yo le tengo mucho aprecio y sé que lo han maltratado mucho.
C.O.T.- Se ha sugerido también que usted habló en la Corte porque los contradictores políticos de Uribe le están ofreciendo dinero para que le haga daño al Presidente. ¿Algún miembro de la oposición, ONG internacionales o gobiernos extranjeros le han ofrecido beneficios a cambio de sus revelaciones?
Y.M.- Nunca. Como lo he dicho, conté lo que había pasado debido al mal trato y al ultraje al que me sometieron los ministros y consejeros. Lo hice también a conciencia para quitarme ese peso de encima que ya no podía cargar. No existe ningún complot contra del Gobierno.
C.O.T.- A usted le han criticado sus fotos en la revista SoHo. ¿Cree que se equivocó cuando aceptó posar desnuda?
Y.M.- No. Le demostré al país que soy una persona normal y, con el respeto que se merecen las personas delgadas, que mi figura es la de muchas mujeres en este país. Creo que las fotos que me publicaron motivaron a la gorda Fabiola para hacer otras parecidas.
C.O.T.- ¿Le pagaron por dejarse fotografiar desnuda?
Y.M.- No.
C.O.T.- ¿Por qué no? Ha debido cobrar.
Y.M.- (Risas). Como todo lo mío es malo e ilícito, si yo hubiera cobrado, habrían dicho quién sabe qué cosas.
La llamada a Tomás Uribe
C.O.T.- Hay quienes dicen que usted miente fácilmente y ponen el ejemplo de que negó la llamada a Tomás Uribe.
Y.M.- Si yo hubiera querido ocultar esa llamada a propósito, no le habría revelado a la Procuraduría en mi declaración el número del celular desde el que hablé con Tomás Uribe. A mí se me había olvidado ese hecho porque conversamos sólo por unos segundos. Cuando sacan el tema para darle a entender al país que yo estaba extorsionando a un hijo de Álvaro Uribe, tuve la grandeza de reconocer a través de mi abogado que sí había utilizado ese teléfono. Lo que no voy a aceptarle al Presidente es que diga que yo estaba amenazando a su familia. ¿Un mandatario como él, que desafía a cualquier persona a darse hasta trompadas, no me hubiera denunciado si hubiera intentado extorsionar a su hijo? ¿No le parece muy raro que no lo hubiera hecho de inmediato? Si ni siquiera me querían dejar salir de la cárcel, dígame si se iba a quedar callado con algo tan grave.
C.O.T.- ¿Para qué quería hablar con el hijo del Jefe de Estado?
Y.M.- En realidad quería hablar con el Presidente, pues yo buscaba a Bernardo Moreno y a otros funcionarios de Palacio y cuando me recibían, siempre me tomaban del pelo. Pensé que tal vez Uribe no lo sabía. El Presidente me devolvió la llamada, me dijo que iba a arreglar los problemas y me preguntó cómo estaban las cosas en Barranca. Pero nunca volvimos a hablar.
Yidis vs. investigadores del Presidente
Yidis Medina denunció penalmente, por intermedio de su abogado Ramón Ballesteros, a los tres representantes de la Comisión de Acusación de la Cámara que tienen en sus manos la investigación al presidente Uribe por los hechos ocurridos durante la votación en el Congreso de la reelección presidencial, en 2004. De acuerdo con la denuncia, los representantes Édgar Ulises Torres, José Gerardo Piamba y Efrén Durán Barrera manipularon las citaciones que le hicieron a Yidis para hacer creer que ella se negaba a asistir. En la primera cita, Medina informó, mediante un memorial, que asistiría.
Los representantes cancelaron esa diligencia supuestamente porque el director del Inpec les había informado que ella tenía otra reunión judicial. Después se dijo que la audiencia fue aplazada porque el abogado del Presidente estaba en España. Días más tarde enviaron una segunda citación. Medina envió un oficio en el que pedía que autorizaran la presencia de su defensor y aplazar la diligencia, pues Ballesteros no iba a estar en esa fecha. Yidis asegura que los investigadores no le respondieron y expidieron una resolución ordenando conducirla a la fuerza como una testigo renuente. “Casi nada lo que hicieron: falsa motivación, prevaricato, abuso de poder y extralimitación de funciones”, señala. La denuncia penal contra los representantes fue interpuesta ante la Corte Suprema y la disciplinaria ante el Procurador General.