‘Águilas Negras’, sin dos jefes

La Dijín capturó a un par de lugartenientes de ‘Macaco’, con quienes  éste siguió manejando negocios ilícitos después de su reclusión.

En el sur de Bolívar a nadie le suena el nombre de Jacinto Nicolás Fuentes Germán. Pero todos tienen claro quién es Don Leo, que es el alias que Fuentes ha utilizado desde sus tiempos en las Autodefensas Unidas de Colombia para darse a conocer. Fue uno de los hombres más cercanos de Carlos Mario Jiménez Naranjo, alias Macaco. Mientras Jiménez comandaba el Bloque Central Bolívar (BCB), Don Leo se hizo cargo del grupo paramilitar en el sur de Bolívar. Y así se ganó su confianza.

Ambos se desmovilizaron el 31 de enero de 2006. Sin embargo, el BCB, como lo advertían las autoridades desde entonces, era uno de los bloques con más dinero, producto del narcotráfico. Macaco era conocido por ser uno de los jefes ‘paras’ más acaudalados, y a pesar de que estuvo recluido en La Ceja (Antioquia), en las cárceles de máxima seguridad de Itagüí y de Cómbita, y hasta en una corbeta de la Armada en el océano Atlántico; su extradición el pasado 7 de mayo confirmó que nunca abandonó por completo el negocio de la coca.

Don Leo fue su conexión para continuar con el tráfico de estupefacientes. Tanto él como un segundo suyo, Jorge Luis Villadiego Mesa, alias Pablo Angola, se encargaron de la droga y del control territorial en el sur de Bolívar, y se posicionaron en la región con el nombre de ‘Águilas Negras’, que ha sido el más común entre los grupos emergentes de la llamada ‘tercera generación’ del paramilitarismo. Los casi 120 hombres de sus filas comenzaron a intimidar a la población y a amenazar a los habitantes, vestidos como civil en las cabeceras municipales y en camuflado en las zonas rurales.

De Don Leo se aseveró que había sido capturado el pasado 5 o el 6 de junio, durante una operación de la Fuerza Pública en la que fueron arrestados 16 integrantes de su organización. Incluso se llegó a afirmar que había sido asesinado. De Pablo Angola se dijo que había sido detenido en agosto de 2007. Pero ninguno de los dos había caído en manos de las autoridades hasta ayer y el pasado sábado, respectivamente, cuando oficiales de la Dijín los capturaron en Envigado (Antioquia) y en Puerto Boyacá (Boyacá).

Para las autoridades, Don Leo se hizo visible desde mediados de 2007, cuando pobladores, ONG y miembros del clero presentes en la zona empezaron a denunciar sus acciones. “Hemos denunciado que Don Leo y otros ‘paras’ jamás se desmovilizaron, que nunca dejaron las armas, que se cambiaron el nombre y no más. En Santa Rosa, desde diciembre, han ocurrido más de 30 asesinatos. En San Pablo, sólo esta semana que pasó, ocurrieron cuatro. Nosotros sabemos que los ‘paras’ tienen que ver con esas muertes”, le afirmó un líder regional a El Espectador.

De Pablo Angola los habitantes de esta región también tienen qué decir. Según aseguró el dirigente del sur de Bolívar, quien prefirió mantener su identidad bajo su reserva por seguridad, Angola ha ejecutado varios de los últimos asesinatos en la zona. Así como fue el responsable del homicidio de Miguel Eugenio Daza  el pasado 18 de febrero, que es tal vez el crimen que más ha conmovido a estos pobladores en lo que va del año. Daza era reconocido por su trabajo con los campesinos en la sustitución de cultivos ilegales por cacao.

Los organismos de seguridad establecieron que las ‘Águilas Negras’ del sur de Bolívar, al mando de estos dos hombres, crearon una alianza estratégica con el frente 24 de las Farc para enviar alucinógenos al norte del país. Aunque las autoridades no han detectado pistas ilegales en esta área, saben que los camiones con caletas, pero sobre todo los barcos, son los principales medios para trasladarlos. “Hemos detectado que las Farc les venden la droga y la entregan en sectores controlados por ellos”, le comentó a El Espectador un investigador de la Policía.

A mediados de 2003,  el  jefe paramilitar Carlos Castaño manifestó en un editorial de Colombia Libre  —movimiento de los desmovilizados— que tanto Macaco como otros miembros del BCB tenían muchas cuentas por rendir sobre el tema del narcotráfico. Aunque todavía no se sabe qué tanto va a decir Macaco desde Estados Unidos, en donde lo requirieron cortes distritales de Columbia y de Florida, para las autoridades es claro que la única manera de acabar con la red de narcotráfico que tejió, es capturando a los hombres que aún fortalecen su negocio, como lo hacían Don Leo y Pablo Angola.

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