Los ninjas
¿Cuál es la diferencia entre los ninjas, esos guerreros japoneses de tanta película, y los samuráis? (RODOLFO DE LA HOZ. Bogotá).
Es cierto que los ninjas adquirieron popularidad a través de películas que los mostraban como luchadores milagrosos, que podían con media docena de enemigos, y ellos existieron en la vida real. Los samuráis, guerreros de las clases gobernantes, muchas veces atacaban y desolaban poblaciones enteras y los ninjas, como autodefensa, salieron de las clases populares para defenderse de esas depredaciones. Grupos selectos de jóvenes aprendían sistemas eficientes de lucha y lograron vencer a los samuráis, que sólo conocían algunas reglas de las que no se apartaban. Eso mostró una vez más que quien no se defiende es oprimido y los ninjas adquirieron un carácter legendario, hasta el punto de que sus hazañas pronto fueron incorporadas al teatro japonés.
La cólera
Una anotación a su respuesta sobre la palabra cólera, y su uso como sustantivo masculino. La cólera, femenino, se usa para indicar la ira, la furia y el enojo. Pero cuando se habla de la enfermedad, es el cólera, masculino, y así consta en el Diccionario de la Academia. Por tanto, García Márquez usó acertadamente la palabra en masculino en el título de su bella novela.... (CARLOS MANAJER. Barranquilla).
El colaborador tiene razón en cuanto a su uso presente, pero aparentemente la palabra siempre fue femenina en sus comienzos y sólo cuando hubo que distinguir entre la enfermedad y el estado de ánimo, se creó la distinción. Pero como he dicho tantas veces, si un maestro del idioma como lo es García Márquez crea un uso, el solo hecho de que lo haya escrito García Márquez ya lo vuelve correcto. Como nota final, si valdría la pena averiguar por qué la adopción del masculino para la enfermedad no se aplica a "rabia", que es la rabia cuando se trata de furia y sigue siendo la rabia cuando a alguien lo ha mordido un perro rabioso. El rabia no existe.
La muerte de los compositores
Mozart murió de 35 años y eso fue una gran tragedia para la música. Pero se me ocurre preguntar: ¿ha habido otros grandes compositores que hayan muerto así de jóvenes? (LUCÍA DE ANDERSON. Bogotá).
No sólo los ha habido, sino que ellos abundan. El caso más citado es el de Arriaga, a quien llamaban el Mozart español, que alcanzó a componer sinfonías, óperas, cuartetos de cuerdas, antes de morir en 1826 de 19 años. Pero si a eso vamos, hubo otro genio, Schubert, que murió aún más joven que Mozart, en 1828, de 31 años. Pergolesi sólo tenía 26 años cuando murió en 1736 y está el caso trágico de la hermana de la gran maestra Nadia Boulanger, llamada Lili, quien murió de 24 años dejando detrás de ella una obra respetable. Bellini también murió más joven que Mozart, a los 33 años, y Bizet sólo tenía un año más que Mozart al morir de 36. Mendelssohn, Chopin, Weber y Gershwin no llegaron a los 40. Pero para que no se vaya a creer que todos los grandes compositores mueren jóvenes, recordemos que Beethoven murió de 57 años, Bach de 65 y que Copland, Sibelius, Ricardo Strauss, Schutz y Saint-Saens, entre otros, casi llegan a los 90 años o pasaron esa edad
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