¿Quién le teme a Claudia López?

Dice que su sueño inmediato es que pase la reforma política y asegura que no está haciendo proselitismo.

Piscis con ascendente géminis. Son las primeras palabras con las que se define Claudia Nayibe López para este artículo. La mujer que con sus indagaciones ayudó a destapar la olla podrida de la influencia paramilitar en el Congreso, la misma que habla de un ‘para-Estado’ y que hace apenas unos días les cantó la tabla a los senadores de la Comisión Primera para que aprobaran la reforma política, ahora da por terminada su jornada de trabajo y se prepara para tomar un café.

Viéndola así, relajada, sentada sobre un cojín en el piso de su recién comprado apartamento, resulta más parecida a una ama de casa del común que a una aguerrida investigadora, reconocida por buena parte del país como el rostro responsable del acabose de las autodefensas y sus representantes en el Parlamento.

Pocos imaginarían que se presentó cinco veces para estudiar medicina en la Universidad Nacional y que nunca pasó. Que va a cine al menos una vez por semana y que el debate de ideas ha sido una constante en su vida, pues su padre, empresario, es un uribista declarado; y su madre, maestra, una sindicalista que sueña con ver a Lucho Garzón en la Presidencia.

Con una sencillez que impresiona, reconoce que su notoriedad mediática “es una casualidad” y que, aunque suene a lugar común, nunca pensó que sus pesquisas se convertirían en la ‘bomba’ política más sonada desde el proceso 8.000 y, de paso, le darían el estatus de “voz autorizada” para hablar por la sociedad civil.

Eso sí, advierte que su “cuarto de hora” lo piensa aprovechar. “Quiero debatir con argumentos y propuestas, pero desde la civilidad. Si seguimos dejándoles la política a los políticos, seguiremos cuesta abajo”.

Y recuerda que todo comenzó cuando, después de tres años y medio de estudios en Estados Unidos, regresó a Colombia en el año 2004. Se fue graduada de la facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales, en la Universidad Externado, para aprender inglés y cursar una maestría en administración pública y política urbana.

Su retorno coincidió con la visita de los jefes ‘paras’ al Congreso. Los aplausos a Salvatore Mancuso, Ramón Isaza y ‘Ernesto Báez’, por parte de muchos de los legisladores, sorprendieron a la recién llegada, quien se propuso indagar de qué manera habían alcanzado sus cargos esos parlamentarios.

El resto es conocido. La revista Semana, en su página web, publicó los informes de López, y paralelamente se conocieron resultados de otras investigaciones, como las de la Corporación Nuevo Arco Iris. El escándalo no tardó en estallar. Desde entonces, indagar y analizar la política se convirtió en el hobby de esta consultora de Naciones Unidas que quiere ser mamá, es declarada “adicta al olor del café recién hecho” y quien, paradójicamente, laboró con el actual Gobierno durante casi un año como asesora del programa de subsidios del Ministerio de Vivienda.


“Se cree una iluminada, Juana de Arco”

Uno de los detractores más reconocidos de Claudia López es Luis Alfredo Ramos, gobernador de Antioquia, quien demandó a la investigadora por injuria y calumnia, luego de que ella asegurara que su elección fue “altamente atípica” en zonas de influencia paramilitar.

En su momento, Ramos declaró que las aseveraciones de López eran “sesgadas, falsas” y que carecían de seriedad.

En igual sentido se ha pronunciado el senador de Cambio Radical Rodrigo Lara, objeto de cuestionamientos por parte de Claudia López en el tema de la reforma política.

“Se cree una iluminada. Habla como si fuera Juana de Arco y me parece que se encuentra en campaña proselitista”, dijo Lara.

El parlamentario aseguró que se sintió insultado por López esta semana durante la audiencia pública en la que se discutió ese proyecto.

 

 

 

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