Cuadernos que salen del agua

Una empresaria antioqueña encontró la manera de sacar provecho del buchón de agua.

El buchón de agua es una de las ocho especies más invasoras del planeta. Su flor es conocida como “orquídea acuática”, pero a pesar de su belleza y de funcionar como un filtro natural de aguas contaminadas, es altamente perjudicial para el medio ambiente al impedir el paso de la luz solar y el oxígeno afectando a los seres vivos que habitan en las aguas.

María Elena Hurtado, estudiante de artes plásticas y quien lleva más de 25 años experimentando con papel, descubrió una manera de cambiar la mala imagen del buchón y hacer de esta planta un producto atractivo.

Mientras trabajaba en Empresas Públicas de Medellín, visitó una de las hidroeléctricas de la entidad y comenzó a experimentar con el buchón. “Resultó que esta planta tenía alfa celulosa, que es la mejor celulosa que hay para hacer papel. En Centro América lo utilizan para eso y en Asia para artesanías. Aquí apenas estamos empezando a descubrirlo”, asegura María Elena.

Junto a su socio crearon una empresa artesanal donde fabrican toda clase de cajas, empaques, tarjetas, libretas, cuadernos y hojas de papel con esta maleza. Lo hacen en una maquinaria producto de su propio ingenio. Para producir una hoja de papel son necesarios cinco kilos de la planta, que no cuestan nada, salvo el valor de su extracción. En el taller trabajan 14 mujeres cabeza de familia.

La idea del buchón como fuente de celulosa ha despertado el interés en otros rincones del país. “El embalse del Muña en Cundinamarca tenía muchos problemas de zancudos por el buchón de agua. La Empresa de Acueducto y Energía de Bogotá nos llamó para que les ayudáramos y montamos un  molino papelero”, cuenta María Elena.

Los productos elaborados con el buchón de agua son muy apetecidos por su terminado natural y su contribución con el medio ambiente. Es una materia prima renovable y sin costo. Allí se encuentra una gran posibilidad de generación de empleo y de exportación de papel y artesanías elaboradas con éste, lo cual ayudaría a dinamizar la economía, sólo falta que a través del Ministerio del Medio Ambiente se promueva su utilización y se capacite a más empresarios arriesgados, que como María Elena, quieran sacarle provecho a un elemento que a simple vista no es más que maleza.

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