En tan solo tres años, con una pandemia de por medio, el negocio de las apuestas en línea en Colombia ha recaudado $11,3 billones y ha entregado premios por $10,3 billones. Un sector que hoy está ligado completamente a los deportes, en especial el fútbol, del que dependen en casi un 90 % los 16 operadores autorizados en el país. La cancelación de las competencias durante este 2020 por el COVID-19 perjudicó su crecimiento exponencial, y perdieron la oportunidad de apuestas durante los Olímpicos, la Eurocopa y la Copa América. Es una industria que quiere ser nueva fuente de entretenimiento, en la que participan activamente 3,1 millones de usuarios, con una lupa para prevenir el amaño de los resultados o que el deporte se desnaturalice.
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Aunque hasta el momento ninguna casa de apuestas ha denunciado irregularidades o amaño de partidos, las alarmas permanecen encendidas ante cualquier situación. A escala local, el trabajo se ha concentrado en capacitar a los actores del fútbol colombiano (directivos, jugadores y entrenadores, entre otros), a quienes se les impuso una cláusula en sus contratos para no poder apostar y, en caso de verse implicados en casos de amaño, quedar sujetos a ser retirados de por vida. “La ley colombiana es juiciosa y estricta. Propendemos por cultura responsable del juego y hay límites para realizar apuestas en eventos diferentes a los deportivos”, dijo el presidente de Fecoljuegos, Evert Montero.
La solución se importó del modelo español, donde se realizan talleres con todos los actores desde 2013, cuando La Liga (liga profesional de fútbol en España) comenzó a regular las apuestas en línea. “Recientemente en España se ha creado la Comisión Nacional para combatir la manipulación de las competiciones deportivas y el fraude en las apuestas (Confad). Se trabaja en varias líneas de análisis y diagnóstico, divulgación y sensibilización, control, seguimiento y estudio de la regulación y operativa vigente. Además, en la lucha contra los amaños, una adecuada y exigente regulación en el Código Penal ha permitido una óptima investigación y resolución de dichos comportamientos ilícitos”, dijo Iñaki Arbea Saras, responsable del área de integridad en La Liga de España.
Saras, quien ha acompañado el proceso en Colombia, manifestó que “la regulación en Colombia se ve de forma muy positiva, no solo por ser pionera en la zona, sino por el prolijo desarrollo. Creo que de forma general se ha sabido interpretar el carácter principal de protección y seguridad de todos los actores que se relacionan con esta modalidad de juego, fruto de un buen trabajo conjunto entre todos ellos”. A su vez, el director de Zamba, Rodrigo Afanador, sostuvo que Colombia es un referente regional por ser el primer país latinoamericano en crear una legislación que puso al mercado a nivel europeo y que continúa en construcción. El presidente de Coljuegos agregó que la ley obliga a generar constantes reportes a la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF).
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“En cualquier situación, el más perjudicado por un posible amaño de partidos son las casas de apuestas, porque es un negocio en el que se apuesta contra los operadores. Son los primeros que podrían llegar a entregar una evidencia de algún amaño, porque con la tecnología con la que contamos podemos identificar muy fácilmente comportamientos extraños en algún evento deportivo. Es un negocio con mucha tecnología predictiva e inteligencia artificial”, explicó el director general de Rushbet, Ómar Calvo. A su vez, indicó que si hay una alarma por apuestas con cifras muy elevadas, lo primero que se hace es cerrar esas apuestas para evitar un golpe financiero, porque, como se demostró en España, quienes denuncian son los operadores y no los implicados.
Desde 2017, los operadores de apuestas en línea han aportado $157.000 millones a la salud, y tan solo en 2020 ya han entregado más de $46.000 millones. Este sector hoy tiene una participación del 20 % en los juegos de suerte y azar, es mayor que la de Baloto y solo lo superan los juegos localizados y Super Astro. “Hay grandes multinacionales que tienen licencias en otros países y son reconocidas por tener patrocinios en grandes ligas, pero en Colombia son ilegales. Hemos pedido que sean vetadas en Colombia por un tiempo y les impongan sanciones, porque no pagan impuestos y logran crecer sus bases de datos, que es el gran negocio detrás de las apuestas. Desde 2017 se han bloqueado más de 4.200 sitios web que operan ilegalmente en el país”, indicó Evert Montero.
El golpe del COVID-19
El golpe fue fuerte a partir del 15 de marzo, cuando las competencias se pararon. Durante dos meses, toda la parte de apuestas deportivas cayó sustancialmente. La salvación fueron las ligas de tenis de mesa, porque no solo la gente podía aportar, sino que teníamos un servicio streaming en el que se podían ver los partidos. Se les ofreció otra fuente entretenimiento. Lo mismo sucedió con competencias de dardos”, explicó Calvo, director de Rushbet. “Si bien podíamos operar, no era atractivo. Con los juegos de casino logramos mantenernos, pero no con los niveles de crecimiento que veníamos teniendo. Y hace dos semanas nos autorizaron el juego en vivo en mesas de casino reales, una idea novedosa que va a reactivar más el mercado”, agregó Afanador, gerente de Zamba.
Otra de las particularidades del 2020 es que en Colombia se incrementaron las apuestas en el fútbol femenino, que hoy no cuenta con ninguna casa de apuestas patrocinando. Lo mismo sucede con otros deportes y ligas aficionadas. Al respecto, desde Fecoljuegos y las mismas casas de apuestas dicen que no hay proyectos para patrocinar otros deportes, pero que sí hay interés en disciplinas como ciclismo, baloncesto, béisbol y fútbol aficionado. Según Rushbet, la razón de no haber incursionado en esa estrategia es que, si bien sirvió a algunas empresas para apalancarse, otras que tiraron la casa por la ventana no tienen proyección en el mediano y largo plazo. “Primero hay que ser sostenibles y obtener ganancias, pues los montos de patrocinios ahora están inflados si se compara con ligas europeas”, señaló Calvo.
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“El futuro del negocio es importante y muy bueno porque apenas está en crecimiento —que durará cinco años más— y todavía las personas están conociendo las modalidades de juego. Van a entrar otros actores al mercado que generarán más competencia, pero por la pandemia es muy probable que otras salgan del negocio. Se prevé que en un par de años no habrá más de diez casas de apuestas en Colombia”, concluyó Afanador. Según una encuesta de la consultora Sherlock Communications, en Colombia los apostadores se ven más atraídos cuando utilizan a exjugadores de fútbol como embajadores de la marca y cuando los operadores ofrecen bonos de apuestas gratis y ofertas especiales. Asimismo, eligen al operador por la facilidad de pago y retiro.
“El retorno es del 91 %. Se tiene la concepción de que los juegos solo recaudan, pero se ve que son exitosos porque usarán capacidad de premios y retornos al jugador. Son negocios de volumen y no están interesados en las grandes apuestas, pues su enfoque es el entretenimiento”, dijo el presidente de Fecoljuegos, quien agregó que aspiran a ser el principal aportante de recursos a la salud y fortalecer los sistemas de monitoreo y transparencia. La realidad es que el negocio de las apuestas en línea crece día a día y las proyecciones mundiales indican que en 2026 alcance los US$114.380 millones.