14 Jun 2021 - 2:00 a. m.

En el resguardo Mondó Mondocito siguen confinados por la guerra

Este resguardo embera, del Chocó, ha tenido importantes fallos de justicia como víctima del conflicto armado. El más reciente es del Consejo de Estado, que reconoció el impacto moral ocasionado por el desplazamiento; sin embargo, falta mucho para que vuelva la tranquilidad a su territorio: viven entre extorsiones y amenazas a su vida.

“Yo me acuerdo bien del desplazamiento, del paso donde mataron a mi hermano. Me acuerdo de esa situación tan terrible. Eso fue el año 2012, el año que fracasó todo. De ahí en adelante no vivimos tranquilidad. Ya no tenemos territorio ancestral. Y como todo está minado, no podemos cazar; da miedo que uno explote. Antes, cazábamos animales de monte: tatabro, guagua, venado, gurre y con tres animales comíamos un mes. Hoy los niños pasan hambre o enferman por la comida de afuera”.

Álvaro Valencia tiene 34 años, habla rápido y un poco atropellado en español, su segunda lengua. Su lengua nativa es la embera katío, la lengua de sus abuelos y abuelas, que habitaron este territorio selvático desde hace más de 500 años. Su resguardo queda a orillas del río Mondó, en la zona rural del municipio de Tadó (Chocó), a solo 45 minutos de la carretera principal que conduce a Pereira (Risaralda). Un corredor estratégico, de tránsito de armas, drogas de uso ilícito y personas, que se disputan actores armados ilegales desde hace treinta años para controlar la entrada a la región del Alto San Juan.

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