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24 Jan 2022 - 10:00 a. m.

Felipe Muñoz: la controversia de absolver por un aborto no consentido

Este diario tuvo acceso al expediente, chats, fotos y declaraciones juramentadas en el caso del reconocido barrista y baterista de la banda Tr3s de CoraZón. El juez que lo absolvió admitió que, contra su voluntad, Muñoz le suministró a Milena Uribe un jugo con misoprostol (sustancia abortiva), pero no lo condenó porque el aborto según él ya era un hecho.
Natalia Herrera Durán

Natalia Herrera Durán

Periodista Investigación
El caso Felipe Muñoz y Milena Uribe sigue despertando diversas reacciones, en especial de indignación en colectivas feministas. / Edwin Bustamante Restrepo - El Colombiano.
El caso Felipe Muñoz y Milena Uribe sigue despertando diversas reacciones, en especial de indignación en colectivas feministas. / Edwin Bustamante Restrepo - El Colombiano.
Foto: Carlos Mario Zapata - Bustamante Restrepo, Edwin Gonzalo

Hace una semana, después de dos años de proceso penal, el juez noveno de Antioquia, Adalberto Díaz Espinoza, absolvió en primera instancia al reconocido barrista paisa y baterista de la banda Tr3s de CoraZón, Andrés Felipe Muñoz, por el delito de aborto no consentido. Poco después de conocer el fallo, Muñoz publicó un video en su cuenta de Instagram celebrando la decisión: “Un juez de la República me acaba de absolver y exonerar de cualquier responsabilidad por el delito que se me acusaba. En términos concretos: soy inocente. Estoy contento, estoy feliz, porque la justicia lo ha demostrado”.

De hecho, Muñoz dio su versión de los hechos el 14 de enero en otro video de Instagram de 23 minutos. Reconoció que tuvo un encuentro sexual con Milena Uribe y que ella lo denunció por “supuestamente obligarla a abortar”. Sin embargo, aseguró que su versión está llena de imprecisiones, engaños y manipulaciones. En el minuto 18:25, dijo: “En las audiencias del año pasado, la Fiscalía esgrimió sus principales pruebas, que son las conversaciones de WhatsApp entre ella y yo, que como les conté yo mismo entregué al caso. Y también una botella que ellos dicen que es la misma que yo compré ese día de la prueba, pero que no se pudo demostrar nunca que fuera la misma y que supuestamente tenía líquido abortivo en su interior, que tampoco pudieron demostrar de dónde salió. Además, porque es un elemento probatorio sin análisis dactilar y por demás fácil de manipular”.

La cronología de los mensajes de WhatsApp entre Andrés Felipe Muñoz y Milena Uribe, entregados por Muñoz a la Fiscalía que conoció este diaro, da cuenta de que su desencuentro empezó el 2 de febrero de 2018, a las 10:48 p.m. Antes de ese momento tenían una relación de sexo casual una vez al mes. Así estuvieron durante cuatro años. Pero la relación acabó para siempre cuando esa noche ella le escribió que estaba en embarazo y que la noticia la había tomado por sorpresa. Ella le dijo que se dio cuenta porque presentó un sangrado que no coincidía con su periodo menstrual y su prima médica le recomendó que se hiciera una prueba de embarazo en sangre, conocida como beta cuantitativa (para ver o no la presencia de la hormona del embarazo) que había dado positivo.

Por el sangrado, Milena Uribe le comentó a Muñoz que pensó que había abortado, pero se acercó a urgencias médicas, le hicieron una ecografía, y el embrión seguía vivo. Además, estaba en una posición correcta dentro del útero. Narró que por el sangrado la mandaron a acostar e incluso en ese momento le mandó una foto a Muñoz donde se aprecia la ecografía con una pequeña mancha negra que, le explicó, sería el saco gestacional. Él le preguntó que si, de verdad, era de él. Ella le recordó la última fecha en la que estuvieron (1 de enero de 2018) y le expresó que su deseo no era ser mamá, que seguía en shock. A lo que él le contestó al instante:

-Mira, no quiero que malentiendas y malinterpretes lo que siento y pienso pero yo no puedo tener hijos! Yo me voy a casar pronto Milena. (sic)

- Y entonces qué quieres? (sic)

-Que no lo tengas y dime que podemos hacer dándote todo mi apoyo y haciendo lo que esté en mis manos…(sic)

-Lo siento... Yo nunca quise ser mamá, de hecho, estuvo entre mis planes operarme sin tener ni un solo hijo. Pero a mí no me criaron así. No voy a matar un ser vivo.

-Milena, te lo pido por favor. Veámonos y lo hablamos si? (sic)

La conversación continuó en términos cordiales ese 2 de febrero de 2018, hasta las 11:24 p.m. Al final acordaron que él la recogería en un punto e irían juntos a realizar un segundo examen de “beta cuantitativa”, para saber el estado actual del embarazo. Al siguiente día, a las 6:57 a.m., Felipe Muñoz le escribió a Milena Uribe contándole que no había podido dormir y pidiéndole que adelantaran el encuentro. Ella le contestó que seguía acostada y que el sangrado había bajado un poco para ese momento (las 12:30 p.m.). Sobre las 5:52 p.m., Muñoz le volvió a escribir para preguntar cómo seguía y ella le contó que encontró un laboratorio en la Clínica Las Vegas, donde podrían sacar la prueba de sangre para detectar el nivel de la hormona del embarazo, porque trabajaban hasta las 7:00 p.m. de ese sábado.

Muñoz aceptó y se encontraron, según el cruce de mensajes, sobre las seis de la tarde. Allí ella se hizo la prueba en su compañía, de acuerdo con los videos de las cámaras de la Clínica Las Vegas en los que quedaron registrados. Mientras esperaban el resultado en el carro, él se ofreció a comprar algo de tomar. Ella le pidió un jugo y al rato él llegó con un jugo destapado marca Hit de sabor tropical. Milena Uribe tomó del jugo, pero al sentir un sabor extraño a la bebida, no se lo terminó. En ese tiempo de espera, también decidió bajarse del carro para reunirse con un amigo durante 15 minutos. La botella de jugo se quedó en el carro, así como sus pertenencias. Posteriormente, ella le dio el resultado del examen. El dijo que la llevaba a su casa y, en el recorrido, Milena empezó a sentir un cólico y pidió que mejor la llevara a donde estaba su mamá, donde finalmente se despidieron.

De acuerdo con los mensajes, a las 8:03 p.m. de ese 3 de febrero de 2018, él le escribió de repente: “qué pasa”. Ella solo respondió una hora después, en un audio en donde se escucha llorando, con rabia y angustiada, diciendo: “Te juro que me voy a dar cuenta qué le echaste y te voy a cagar la vida, sos un maldito”. Curiosamente, Muñoz, sin tener una referencia clara dada en el audio de a qué se refería respondió:

-Como se te ocurre que voy a echarle qué cosa? Vayamos a hacer ep reclamo ya mismo (sic).

-Te odiooooio. Te odiooooioo. Sos una basura, le responde ella.

El intercambio de mensajes de rabia de ella, pidiendo que le diga qué le echó para saber cómo proceder, y de él asegurando que no sabe nada se va hasta las 9:51 p.m. Al siguiente día, sobre las 9:32 a.m., él le insiste en que se vean personalmente. Ella contestó dos horas después con la misma petición: que le dijera qué le había echado al jugo. En ese pulso duraron un tiempo. Ella utilizó un tono más conciliador y le dijo que estaba en el médico, que la iban a operar, y que necesitaba saber qué le había echado. Él se mostró atento a saber por qué la iban a intervenir, pero no dio más información. Ella insistió y sobre la 1:01 p.m. le dijo:

-Esto no es un juego, y le adjunto una foto de un jugo Hit con rastros o trazas blancas en el fondo (ver imagen) y continúo suplicándole que le dijera qué le había puesto al jugo:

-Sabes que si me pasa algo vas a ser el responsable por no decirme? Porque esos estudios se demoran en salir. No seas negligente. Acórtame el riesgo por favor. Te lo suplico (sic).

Muñoz no se refirió inmediatamente a la imagen y solo una hora después, a las 2:04 p.m., dijo:

-Milena es que ese tono amenazante y de “págame la cuenta” no debe ser, hablemos como dos personas, pero no por acá. Sobre las 2:29 p.m. ella le indicó que no le hablara más.

El 5 de febrero, el diálogo arrancó sobre las 8:33 a.m. Él le escribió que quería saber cómo estaba y sobre las 10:14 a.m. le reclamó que llamaran a la alcaldía a hacerse pasar por periodistas de Minuto 30, con un nombre de una persona que no trabajaba allá. “Conozco a los dueños de Minuto 30 y les pregunté y ni trabaja allá alguien con ese nombre no se meten en esos temas (sic)” aludiendo a una supuesta filtración del tema a los medios de comunicación e insistió en verse personalmente con ella. Milena Uribe solo contestó una hora después a ese mensaje diciendo:

-Sólo voy a hablar contigo personalmente si me dices el nombre de lo que me diste. Y siete horas después, Felipe Muñoz le escribió:

-Nos vemos y hablamos de todo? (sic)

-Dime el nombre y nos encontramos. Si no, no me hables, respondió ella, y él le dijo a las 7:18 p.m.:

-No, nos encontramos con tu mamá, hermana o con quien quieras y te digo. Cómo voy a confiar en vos que hoy suplantaste a un periodista ante un funcionario de la alcaldía? Entonces nos tocó en vivo para poder confiar ambos en vivo. (sic)

Finalmente, él le reiteró, a las 7:23 p.m., que si quería hablar “del tema” se veían personalmente y ella no aceptó. De acuerdo con el récord de mensajes en manos de la Fiscalía, tres días después, el 8 de febrero, ella le escribió nuevamente pidiéndole que le dijera dónde compró el jugo Hit y él no contestó más, hasta un mes y medio después, cuando el 22 y 23 de marzo de 2018, apareció de repente a decir que haría una prueba de ADN al “bebé” y Milena se burló de la petición por considerarla inconsistente.

Muñoz Lara fue denunciado por Milena Uribe el 4 de febrero de 2018 y acusado formalmente por la Fiscalía por el delito de aborto sin consentimiento en octubre de 2019. El 23 de noviembre de 2021 terminó la etapa de juicio y el pasado 19 de enero fue absuelto por un juez, en primera instancia.

La declaración del policía judicial

Jhonatan Bernafue el funcionario de Policía Judicial, adscrito a la Sijín, que recibió la denuncia de Milena Uribe. Llegó junto con un compañero, la noche del 4 de febrero de 2018, a la Unidad Intermedia de Manrique, donde Milena estaba hospitalizada por el aborto que había padecido, y estaba en compañía de su madre.

En la etapa de juicio, Bernal indicó que Milena denunció a Muñoz porque le dio un jugo que cuando tomó le sintió un sabor extraño y decidió no tomárselo todo, pese a la insistencia de él de que lo hiciera y le entregara después el tarro. Después, ella le indicó que empezó a sentirse muy mal y que acudió a urgencias, donde después de dos traslados terminó hospitalizada en la sede médica de Manrique. Allí, sostuvo Bernal, Milena Uribe le entregó a él y a su compañero el recipiente con el jugo: “Era un frasco de jugo Hit, color rojo, sabor tropical, y había menos de la mitad”.

Bernal declaró que “tenía una sustancia pulvorolenta, color blanco, al final” y que luego procedió a rotularlo, embalarlo y hacer todo el procedimiento de cadena de custodia de un elemento probatorio, como quedó escrito en el informe de Fiscalía que firmó en su momento y se presentó en juicio, dándole credibilidad a que no pudo ser una prueba manipulada fácilmente, contrario a lo que dijo Muñoz en su versión de los hechos. Un documento, que la defensa de Muñoz intentó desvirtuar sin éxito, donde este policía judicial, además, pidió un estudio toxicológico del jugo por parte de Medicina Legal.

En febrero 2 de 2021, en el avance de juicio contra Felipe Muñoz, declaró en la audiencia de juicio la funcionaria Grey Saudith Correa. Una química con más de seis años de experiencia laboral como funcionaria del Instituto de Medicina Legal. Correa dijo bajo juramento que el análisis toxicológico del jugo Hit, con 150 ml, que le encargaron dio como resultado la presencia del medicamento Misoprostol. Así lo dejó consignado en mayo de 2018 en el informe de tres páginas donde contestó a la solicitud de la Fiscalía. En el apartado de conclusiones dijo: “En la mayoría de líquido color rojo analizada, se detectó y confirmó la presencia de un análogo de la prostaglandina E1: Misoprostol”.

En la audiencia de fallo, el juez noveno de Antioquia lo reconoció. Aseguró que durante el juicio quedó probado que Felipe Muñoz sí intentó convencer a Milena Uribe de abortar, incluso por fuera del país y que, ante su negativa, le “suministró una bebida que contenía misoprostol (…) Una sustancia que puede inducir el aborto por dilatación del útero y cuello uterino, y que por eso ella requirió tratamiento médico por la situación de salud que se le presentó”. Pero según el juez, no hubo delito y acogió dos argumentos aportados por un experto que llevó la defensa de Muñoz, el ginecólogo Emilio Alberto Restrepo Baena. El médico concluyó que como a ella se le había presentado un sangrado previo, el embarazo no iba bien y que la ecografía transvaginal, aportada por Milena Uribe al proceso, dio cuenta de “un saco gestacional colapsado, anembrionado (sin embrión dentro)”.

Este diario consultó las mismas imágenes ecográficas y exámenes médicos previos al incidente del jugo con la ginecóloga obstetra Laura Gil, reconocida el año pasado con el premio Mujer Figo (de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia). Por el contrario, ella resaltó que, de acuerdo con la fecha de la última menstruación de Uribe y su nivel de hormonas del embarazo, era esperable que no se viera el embrión, porque el embarazo tenía muy pocas semanas, menos de cinco. “Cuando la hormona del embarazo está por debajo de 1.000 es casi imposible que se vea el embarazo porque todavía no es visible a través de una ecografía: el embrión tiene menos de 5 milímetros. Eso no quiere decir que no exista”, aseguró Gil.

Frente al sangrado previo como argumento de que el embarazo no iba bien, Gil dice que tampoco es cierto: “Más o menos el 50% de las mujeres tiene algún tipo de sangrado en algún momento del primer trimestre. Y de ese 50%, la mitad terminan teniendo un aborto espontáneo. Es decir, existe la probabilidad de perder un embarazo cuando hay un sangrado sí, pero eso no quiere decir que tenerlo determine perderlo y los primeros exámenes de sangre de Milena son buenos”.

El caso Felipe Muñoz y Milena Uribe sigue despertando diversas reacciones, en especial de indignación en colectivas feministas que argumentan que el juez desconoció la jurisprudencia nacional e internacional que lo obliga como autoridad judicial a incorporar la perspectiva de género en la toma de decisiones, “desconociendo la autonomía que deben tener las mujeres con relación al derecho fundamental a la reproducción”, como escribió en una comunicación pública el movimiento político Estamos Listas: “Justicia machista, anula la capacidad de las mujeres de decidir sobre sus cuerpos y su integridad. Esta decisión judicial revictimiza y viola DDHH de las mujeres, es violencia institucional y machista”, aseveraron.

Una controversia que toma forma en momentos en que la Corte Constitucional retoma la discusión sobre la despenalización del aborto, que en el Código Penal solo criminaliza a las mujeres y, como en este caso, tiene pocos efectos cuando se trata del delito de aborto no consentido, que da entre cuatro a 10 años de prisión. Por lo pronto, la defensa de Milena Uribe apelará el fallo de primera instancia porque considera que no tuvo enfoque de género: “Las cifras de penalización y criminalización de las mujeres que abortan suman más de 300 casos, pero cuando se hace un rastreo jurisprudencial, solo hay tres sentencias por el delito de aborto sin consentimiento. Y no creo que a las mujeres condenadas por abortar les hayan preguntado en el hospital si antes de decidir abortar presentaron algún sangrado”, concluyó la abogada Paola Andrea Duque.

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