Machos alfas en Colombia:
quiénes y cómo se están construyendo masculinidades misóginas en redes sociales

Un mapeo en redes sociales reveló que al menos 27 influencers colombianos con más de 50 mil seguidores cada uno difunden contenidos relacionados con narrativas de la manosfera global, un ecosistema digital que promueve discursos basados en la supremacía masculina, según el Institute for Strategic Dialogue.

Por Natalia Herrera Durán y Omarela Depablos
Miércoles 18 de marzo de 2026

“Sé territorial, pero jamás seas celoso, eso es de betas, degradas tu atractivo ante cualquier mujer”. Esta frase aparece en la descripción de un video de Hombre Racional Pódcast, un espacio sobre “psicología masculina” con más de 94 mil seguidores en Tik Tok.

La cámara encuadra a su presentador, Cristian Londoño, originario de Bello, Antioquia, de 26 años, quien señala que un “hombre territorial entiende que su mujer es una extensión de sí mismo”. La escena ocurre en un estudio de grabación que asoma un letrero de luces neón, donde otros dos invitados también participan en la discusión.

Mientras en pantalla aparecen imágenes de distintas mujeres, Londoño afirma que cuando la pareja va de “shortcito”, “topcito”, “mostrando los pezones a diestra y siniestra” o “en tangas en las redes sociales”, eso reduce su “estatus como hombre”.

Como este clip contenido de Hombre Racional, hay decenas de videos que circulan en redes sociales con estrategias o tácticas de cómo debe ser un hombre para ser considerado exitoso. Por sus características hacen parte de un fenómeno global denominado manósfera (del inglés manosphere).

Se trata de un ecosistema digital que muy a menudo promueve prejuicios y roles de género tradicionales, centrados en la supremacía masculina y en la idea de que los avances en derechos de las mujeres y de las personas LGBTIQ+ representan una amenaza para los hombres. Así lo definió El Institute for Strategic Dialogue (ISD) en una publicación de 2022, una de las organizaciones líderes en el rastreo de grupos extremistas globales de Reino Unido.

Estas comunidades digitales se han rastreado desde 2010, en especial, en Estados Unidos y Europa, con grupos como los Men’s Rights Activists (MRAs), o "activistas por los derechos de los hombres"; Men Going Their Own Way (MGTOW), u "hombres que siguen su propio camino"; los Pickup Artists (PUA), o supuestos "maestros de la seducción"; y los incels, o "célibes involuntarios".

En Latinoamérica, la manósfera se expresa en una amalgama de valores conservadores, retórica de "machos alfa", técnicas de seducción a partir de manipulaciones y estereotipos de género, oposición frontal a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y un ataque a lo que denominan: "ideología de género". Un concepto que surgió desde sectores del catolicismo en oposición a hitos fundamentales que consagraron derechos de las mujeres como derechos humanos, como fue la Convención de Belém do Pará (1994) y la Plataforma de Acción de Beijing (1995). En la región se ha utilizado con fuerza desde 2010 como un término "paraguas" para cuestionar la educación sexual, el aborto y la diversidad sexual. El término fue acuñado por el católico conservador argentino Jorge Scala y, según la académica feminista Rita Segato, forma parte de la "embestida patriarcal" que busca "demonizar y castigar los avances en igualdad".

Mapear la manósfera colombiana más influyente

Esta investigación digital se concentró en identificar a los influencers de Colombia, de más de 50.000 seguidores en alguna de sus redes sociales de Tik Tok, Ig y X, que en el último año difundieron o replicaron narrativas de la manósfera, según cuatro categorías que verificamos con miradas expertas en este asunto:

Los "macho alfa": quienes defienden una concepción de supremacía masculina como única forma válida de autoridad, por encima de la femenina, a través de ideas estrechas y tradicionales de lo que debe ser un hombre.

La misoginia digital: quienes desprecian la igualdad entre hombres y mujeres y los discursos feministas y buscan restringir los derechos de las mujeres, en diferentes campos. Por ejemplo, sostienen que las mujeres no deberían trabajar en ciertos campos o entretenerse en discotecas. Tampoco creen que las mujeres deban ir a eventos sociales sin su pareja o tener amigos varones, por "respeto a su hombre".

El pánico moral: quienes usan la idea de la familia tradicional colombiana o de los valores cristianos o católicos como escudo para cuestionar derechos, en especial los derechos sexuales, reproductivos, como el aborto, y la autonomía social y económica de las mujeres. Así como los derechos de las personas LGBTIQ+ a vivir e identificarse de manera diversa. Esto a través de la narrativa a favor de los roles tradicionales de hombres y mujeres y de estas definiciones como expresiones de "alto valor". En esta lógica, el hombre debe ser el “proveedor” o “jefe de hogar”. Y la mujer, la “madre de familia” que se encarga de lo doméstico, es femenina y sumisa.

La defensa del “hombrismo”: Los hombres son considerados por ellos como supuestas víctimas del feminismo y sus excesos (en el trabajo, en los tribunales, en la legislación).

Estos son:

¿Cómo se construye el macho alfa?

“En el momento en que nosotros los hombres empezamos a aceptar a las madres solteras, a las puticas ruseliadas, a las que viajan dos veces al año a Dubái (…) cuando los hombres comenzamos a darles hogar a las que debían haberse quedado en el uso recreativo, se puteó esta mierda”.

Así responde Héctor Huertas, ingeniero automotriz, de 35 años, conocido en redes como Don Tito, durante un episodio de Hombre Racional Pódcast, cuando otro participante le pregunta por qué algunos hombres consideran atractivo que las mujeres “quieran ser como los hombres”.

El programa es conducido por Cristian Londoño, quien aseguró en entrevista con esta alianza investigativa que comenzó a producir este tipo de contenido "porque estaba confundido" con respecto a su "masculinidad, relaciones y situación de salud mental”.

“Hay personas a las que les gusta y personas a las que no. Desde el principio que inicié a hacer este tipo de contenido se entendía que iba a incomodar. Mi validación depende principalmente de mi familia y de mi pareja, no de ningún comentario”, responde Londoño cuando es interpelado sobre qué responde a que su contenido está promoviendo la misoginia.

Huertas, por su parte, se presenta como conocedor de los referentes estadounidenses e hispanos de la manósfera global. Aunque sostiene que su contenido no es misógino, en sus videos dice que las feministas "son estúpidas" y que las mujeres deben ser sumisas

“La sumisión no es una humillación para la mujer. Se ha tomado la palabra ‘sumisa’ como algo humillante, pero desde muchas corrientes energéticas es todo lo contrario: la sumisión lo que hace es realzar la figura espiritual femenina”, defendió su postura en diálogo con esta alianza periodística.

Como Londoño y Huertas, otros creadores de contenido consultados aseguran que empezaron a hablar de estos temas en redes sociales después de atravesar rupturas amorosas, rechazos constantes o cuestionar su masculinidad. Algunos buscaron ayuda con otros mentores y luego decidieron emprender. Ahora brindan capacitaciones para ayudar a sus seguidores a “superar fracasos amorosos” o “desarrollar habilidades sociales”. La mayoría no cuentan con títulos de educación superior especializados en psicología, psiquiatría, sociología o carreras relacionadas para asesorar a sus seguidores.

Londoño y Tito Huertas están convencidos de que "el ataque constante que sufre la masculinidad en la actualidad, que ha tachado la masculinidad tradicional como tóxica o violenta, también tiene a los hombres muy confundidos y por eso se acercan a su contenido", dice el primero. "Se está atravesando un momento muy difícil en materia legal para ser hombre porque está en una seria desventaja con respecto a las políticas de enfoque de género con la mujer", dijo Huertas en entrevista. Sin embargo, según especialistas, este enfoque no es más que un mecanismo de defensa ante la precariedad general y la pérdida de control y privilegios que experimentan los hombres.

Para Ana Cristina Medina Beltrán, psicóloga con maestría en enfoque de género, cofundadora de la Corporación Colectiva Sanacción, de atención psicosocial con enfoque feminista y de género en Colombia, la idea recurrente en estos contenidos de que los hombres están amenazados porque las mujeres no quieren ser más "mujeres tradicionales" los ha "autorizado" para quitarles valor, promoviendo descalificaciones violentas como "no sirve", "no merece", "no es creíble".

"Perder esa idea de mujer tradicional para este tipo de hombres no es cualquier cosa, porque esa mujer ha sostenido el sistema sin pedir ninguna retribución, como un sujeto pasivo, sin autonomía", cree Medina y asegura que la viralidad de estos discursos tienen impactos nocivos también las mujeres, que además ya vienen acostumbradas a creer que una mujer tiene "valor" si tiene un hombre al lado que la valide:

"Esto fortalece un sistema de dominación. En mi ejercicio profesional he encontrado que las mujeres que moldean su vida en estos estándares se vuelven esclavas de esta identidad, para no dejar de ser elegidas, porque a nadie le gusta el rechazo. Pero en ese camino, pierden su propio autoconocimiento, no se preguntan quiénes son ni qué quieren ser y eso puede derivar, por ejemplo, en quedarse en relaciones violentas, tener maternidades forzadas, o experimentar depresiones profundas".

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