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15 Jun 2022 - 2:00 a. m.

Once días bajo el agua: un esfuerzo sin precedentes para salvar los corales

Durante once días un equipo de biólogos marinos, buzos, estudiantes, voluntarios, y comunidades locales se dedicaron a producir 13.500 fragmentos de coral en un esfuerzo sin precedentes por restaurar los arrecifes del Parque Nacional Natural Corales del Rosario.
Daniela Quintero Díaz

Daniela Quintero Díaz

Periodista Medio Ambiente
Los fragmentos de coral de diferentes especies estarán "sembrados" en las guarderías durante, al menos, ocho meses.
Los fragmentos de coral de diferentes especies estarán "sembrados" en las guarderías durante, al menos, ocho meses.
Foto: Andrés Obregón - Diving Planet

Para quienes dedican su vida a conservar los corales o quienes eventualmente van a visitarlos para conocer más de la vida submarina en los arrecifes (unos de los ecosistemas más diversos de la Tierra) existe una regla de oro: nunca, pero nunca, deben tocarlos. Bucear requiere unas habilidades básicas, como la flotabilidad, para controlar cada movimiento y evitar cualquier tipo de contacto de nuestro cuerpo con estas colonias de animales. El motivo es sencillo: son seres vivos muy delicados, y cualquier contacto puede acabar con cientos de años de desarrollo, provocando incluso su muerte. (Le recomendamos: En video: Así están ayudando los científicos a recuperar los corales de Islas del Rosario)

El turismo excesivo y no regulado, la sobrepesca, la contaminación, la acidificación de los océanos, el aumento de temperatura del mar y los sedimentos los tienen hoy bajo amenaza. Se estima que en los próximos 30 años podría perderse hasta el 90 % de la cobertura de corales vivos en el mundo, y que en los próximos 10 años esta será la última oportunidad para cambiar su trayectoria del “colapso mundial” hacia una recuperación lenta, pero constante. Por eso, durante las últimas dos semanas, un equipo de biólogos marinos, buzos, estudiantes, miembros de Parques Nacionales Naturales y habitantes del Parque Nacional Natural Corales del Rosario y San Bernardo tuvieron que dedicarse, paradójicamente, a hacer lo que por años habían evitado: manipularlos, transportarlos y fragmentarlos. La ganancia detrás de estas acciones era mucho más importante que el conflicto que les podía generar tocarlos: se trata de una de las pocas alternativas que quedan para ayudar a recuperarlos. (Puede ver: En fotos: “sembrando” corales en el Parque Natural más visitado de Colombia)

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