29 May 2020 - 12:00 p. m.

A cinco años de la desaparición del soldado Edwin Espitia, piden medidas cautelares en la CIDH

En 2015, el joven de 18 años era soldado bachiller, pero le pusieron labores de campo en Vichada que no le correspondían. La Fiscalía en lugar de investigar la desaparición forzada, asegura que la familia de Espitia lo está escondiendo. Ellos piden intervención internacional para que se haga justicia.
Felipe Morales Sierra

Felipe Morales Sierra

Periodista Judicial
Angie Espitia sostiene una de las últimas fotos de su hermano, que se tomó el día de su grado de bachiller.
Angie Espitia sostiene una de las últimas fotos de su hermano, que se tomó el día de su grado de bachiller.

Una investigación en la Fiscalía, misiones de contrainteligencia del Ejército y hasta una intervención del Comité contra las Desapariciones Forzadas de la ONU no han podido esclarecer qué sucedió con el soldado de 18 años Edwin Yesid Espitia, desaparecido desde marzo 2015. Su familia considera que han agotado todas las instancias en Colombia para buscarlo y saber a fondo qué sucedió, pero en lugar de recibir respuestas, han pasado a ser ellos los investigados, con lo cual, en la semana del detenido desaparecido y a más de cinco años de la desaparición de Espitia, solicitaron medidas cautelares en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

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Edwin Yesid Espitia entró al Ejército en julio de 2014 a prestar servicio militar. “Todo empezó ahí. A él le llegó la citación en 11 de bachillerato, él se presentó, pero le dijeron que solo estaban reclutando soldados regulares”, recuerda su hermana, Angie Espitia en diálogo con El Espectador. Aunque por entrar a prestar servicio debía tener la calidad de bachiller, lo reclutaron con un grado superior y lo enviaron de Bogotá al Batallón de Ingenieros Arturo Herrera N°28 en el municipio La Primavera (Vichada), donde le pusieron tareas en terreno. En noviembre de 2014, durante un permiso que le permitió volver a Bogotá, él pidió que se aclarara su grado.

Tuvo que volver a servicio antes de que le respondieran y “lamentablemente se echó de enemigo al capitán”, asegura la hermana del soldado, refiriéndose al capitán William Camilo Urrego, quien era el jefe directo de Espitia. Al parecer, el grado del soldado sí fue cambiado, pero nunca lo notificaron y siguió en funciones que no le correspondían en el “monte”, como dice su familia. El joven uniformado habló por última vez con ellos el 19 de marzo de 2015 y tres días más tarde el comandante del pelotón, mayor Fernando Corcho, les dijo que en el batallón no tenían noticia de su paradero y les preguntó si se habían comunicado con él.

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Allí empezaron las contradicciones. “Hay cuatro versiones, incoherencias, soldados que cambiaron la versión”, sostiene su hermana. En el Ejército, “en un principio afirmaron que Edwin se encontraba en una fiesta cercana al lugar donde realizaron el operativo, luego que estaba perdido junto a otros dos soldados y un cabo, posterior a ello, manifestaron que únicamente estaba perdido Espitia, otra, según la cual, el joven se había quedado del grupo para comprarse una bebida o para realizar necesidades fisiológicas y que notaron su ausencia a las 13:00 horas del 22 de marzo de 2015, iniciando su búsqueda en un riachuelo, para lo cual contrataron buzos”, se lee en la solicitud de medidas cautelares.

Esta multiplicidad de versiones fue verificada por el Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU que ya en varias ocasiones le ha pedido información al Estado colombiano sobre el paradero de Espitia y le ha instado a continuar las investigaciones. La última versión que dio el Ejército y con la que se casó la Fiscalía, fue que “Edwin Espitia evadió el Ejército y para ello habría pedido prestado dinero a algunos soldados”. De hecho, el ente investigador insiste en investigar a los familiares del soldado, en lugar de sus superiores o compañeros. “Las denuncias y manifestaciones realizadas por los familiares de la víctima han sido reiterativamente descalificadas y los militares refieren en diversas oportunidades que la familia estaría escondiendo a Edwin Espitia”, asegura el documento radicado en la CIDH.

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En esa misma línea, desde 2017, la Fiscalía cambió el rumbo de la investigación y ya no está tratando a Espitia como un desaparecido. Desde marzo de ese año, “el fiscal primero especializado de Villavicencio, solicitó a las empresas de telefonía celular la búsqueda selectiva de base de datos de los números telefónicos de los familiares de Edwin Espitia, y el objeto de la búsqueda no era otra que determinar las llamadas entrantes y salientes, celdas de ubicación, y vectores de ubicación del lugar de origen de las llamadas, desde el sector del Vichada, Venezuela o algún lugar circundante, para determinar si Edwin había ejercido algún tipo de comunicación con los familiares”, dice la solicitud de medidas cautelares.

La familia de Espitia asegura tener una versión consolidada sobre lo que le puso haber pasado al joven soldado, pero dicen que el ente investigador no los escucha. “Nosotros tuvimos una reunión en el comando del Ejército a la semana de que mi hermano desapareció y ellos ordenaron unas misiones de contrainteligencia, que es lo que ha logrado avances. La Fiscalía, por otro lado, lo que hizo fue intimidar a los muchachos para que cambiaran su versión”, dice Angie Espitia. Y añade que acuden a la CIDH con toda la documentación porque “se puede decir que nuestra única esperanza es una intervención internacional porque la corrupción en la Fiscalía es grande”.

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Por todo esto, le piden al organismo internacional pidiéndole dos cosas muy concretas. En primer lugar, que “requiera al Estado Colombiano para que adopte las medidas necesarias judiciales y extrajudiciales para determinar el paradero o destino de Edwin Yesid Espitia Fonseca de manera inmediata”. Y, por otro lado, que “se requiera al Estado Colombiano, informe sobre las acciones adelantadas, durante el tiempo en que lleva desaparecido Edwin Espitia, con especial énfasis en acciones investigativas y de búsqueda realizadas en el año 2018, 2019 y lo corrido del año 2020”, tiempo en el que, según los allegados del soldado, la Fiscalía desistió de buscarlo.

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