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En la última semana, el frente 21 de las Farc ha hostigado tres veces al municipio de Roncesvalles, en dos ocasiones lanzando rafagazos desde los cerros y la última vez este viernes desde el mismo parque de la población.
Como resultado del cruce de disparos entre los escasos 35 policías que cuidan el poblado y el Ejército, que en parte tuvo que abandonar la zona rural y enfrentar a la guerrilla en el área urbana resultaron afectadas, la Alcaldía municipal y por lo menos 20 viviendas.
Según informes de inteligencia militar que ya había dado a conocer El Espectador, el área rural de Roncesvalles habría servido a Alfonso Cano como escondite, después de iniciada la ‘Operación Fuerte’ lanzada por el Ejército desde el 4 de febrero de 2008, donde más de 2.500 uniformados comenzaron una persecución contra Alfonso Cano y toda su estructura.
Según la información, el jefe máximo de las Farc habría llegado a los 3 mil 600 metros de altura en el páramo de Barragán, (entre Roncesvalles y límites con el Valle del Cauca) como única forma de sobrevivir al acoso de las tropas, que al parecer lo dejaron herido en un brazo en julio del año pasado, durante un ataque de los militares a la vereda El Diamante, donde fue ubicado su campamento.
En esa ocasión, Cano habría buscado ayuda en este municipio, pero las tropas impidieron la salida del personal de galenos del casco urbano. Según la comunidad, desde hace varias semanas, los campesinos empezaron a comentar que veían mucho movimiento de guerrilla, y días después ocurrió el asalto”, dijo Julio Montes, agricultor de la zona. Según la secretaria de Gobierno de la Gobernación del Tolima, Marta Padilla, no se puede descartar que las Farc estén utilizando estos ataques como estrategia de distracción.
“Es posible que necesiten mover material de guerra, alimentos, secuestrados, o como dicen y sin aseverarlo, hasta al mismo Alfonso Cano del sector”, indicó la funcionaria.
El lunes se realizó un comité orden público, en el que participaron, el alcalde de Roncesvalles y los mandos de la fuerza pública. “Se piensa que hay milicias urbanas y nuestra tarea ahora es comenzar labores de inteligencia”, dijo Padilla. Se acordó hacer retenes y requisas, con el fin de truncar los propósitos de las Farc en la región. De la misma forma, indicó, se van a ofrecer recompensas para la gente que dé información. “No es posible actuar si la comunidad no colabora” señaló.
El comandante de la Quinta División del Ejército, general Jairo Herazo señaló que la guerrilla está cercada y hay desespero por la falta de alimentos. Por esta razón aunque se niega a asegurarlo, no descarta que las Farc estén llevando a cabo estas acciones de ataque a la población para distraer al Ejército y a la Policía, poder abandonar la zona y pasar hacia otros lugares como el Valle.
“Tenemos tropa suficiente en la zona. Ellos (las Farc) no están tranquilos, están aguantando hambre y sí…ellos tendrán sus estrategias para tratar de evadir a nuestros hombres y hacer sus cosas, pero no les vamos a rebajar nada, no tienen oportunidad”, señaló el oficial quien recalca que desde que inició la operación, 71 guerrilleros han muerto, entre ellos alias El Pollo y Eduardo Fajardo Culma, alias ‘Walter’, uno de los guerrilleros más buscados en el departamento.
Actualmente el Ejército continúa haciendo presencia fuerte en el Cañón de las Hermosas, donde desde hace casi un año se persigue a Alfonso Cano, Jerónimo Galeano y a Marlon. El área cuenta con dos bases militares con zonas de aterrizaje y abastecimiento de combustible. Desde allí se proyectan todos los procedimientos contra las Farc, especialmente contra los frentes 21 y 50. Roncesvalles está ubicado estratégicamente. “Es un corredor utilizado por las Farc para salir a Valle, Quindío, Cauca y norte del país”.
‘No queremos vivir otra vez la guerra’
Julio Moya, inspector de Policía de Roncesvalles dijo que los hostigamientos al municipio tienen en zozobra a la población, que al escuchar los disparos recordó la toma guerrillera de 2001. “Todos nos metimos en los rincones de las casas. Se escucharon muchos disparos. Se pensó en una incursión de la guerrilla” indicó.
En el 2001, el frente 21 y la columna Jacobo Prias Alape incursionaron en la población y asesinaron a 13 agentes de la Policía y un civil. Los subversivos destruyeron viviendas y hurtaron el armamento de la fuerza pública. Aunque las autoridades dan parte de tranquilidad, los habitantes piden el aumento de Policía y la presencia continua de la tropa en el pueblo, no sólo en el área rural.
“Cuando la guerrilla se metió hace 8 años, había 70 policías. Ellos pelearon contra unos 600 hombres. Ahora sólo tenemos 35” dijo Eleuterio Medina, vecino de una vereda cercana.
Las autoridades anunciaron la llegada de 15 patrulleros formados para proyectos productivos, que se encargarán de hacer acercamientos con los pobladores.