17 de mayo de 2026 - 09:02 p. m.

Ángela Silva, una madre que acompaña a su hija en la lucha por morir dignamente

La acompañó durante años a terapias, hospitalizaciones y recaídas. Hoy, Ángela Silva enfrenta la decisión más difícil de su vida: apoyar el deseo de su hija Catalina de acceder al suicidio médicamente asistido. Esta es una conversación sobre amor, salud mental y despedidas imposibles.

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Martha Ramirez(69929)Hace 21 horas
Pero.... si éso quisiera,lo habría hecho definitivo,en esta narrativa hay algo que no encaja.
Tulio Claudio (70717)Hace 23 horas
La cultura del suicidio asistido se está abriendo paso en muchas familias cristianas, y tiende a ser la norma de comportamiento general, por encima del fetiche religioso de la vida como propiedad del todo poderoso, y mucho más ahora con los precios del petróleo, la comida tan cara, y la falta de medicamentos, todo agravado por la pandemia de la guerra del imperialismo contra Irán, Palestina y Líbano; parece mentira y fuera de lugar, pero así es, con dolor en el alma pero respirando a medias
AAV (gavb6)18 de mayo de 2026 - 10:31 a. m.
Que valentía de ambas. Un ejemplo, gracias por compartir esto. Buen viento y buena mar!
Maria Soledad Betancur Betancur(81108)18 de mayo de 2026 - 06:03 a. m.
Mis respetos a Angela Silva y a Catalina por ayudar a construir caminos dignos para la vida y para la muerte, por ayudarnos como seres humanos y como sociedad a ganar la capacidad de ejercer la libertad y tener el derecho a estar acompañados amorosamente cuando se quiere partir.
Berta Lucía Estrada(2263)18 de mayo de 2026 - 03:39 a. m.
Toda mi solidaridad para con Ángela Silva y Catalina. Solemos olvidar que nuestros cuerpos nos pertenecen; en realidad es nuestra única propiedad. Tenemos el derecho a decidir cuándo y cómo morir. A los fanáticos religiosos, que se oponen a la eutanasia y al suicidio asistido, hay que recordarles que nadie está obligado a ejercer el derecho a morir dignamente; en cambio, si están obligados a respetar la decisión de las personas, que por una u otra razón, no desean vivir en un infierno.
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