Publicidad

Asesinos de su padre lo acusan

Juan David Díaz, hijo de Eudaldo Díaz, tiene tres procesos en la Fiscalía por señalamientos de ‘paras’ en su contra, entre ellos el supuesto robo de hidrocarburos.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Redacción Judicial
18 de diciembre de 2011 - 09:00 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Ocho años después de que Eudaldo Tito Díaz fuera citado a una reunión, secuestrado por los paramilitares, desaparecido por cinco días y posteriormente asesinado, quienes fueran condenados como autores materiales del crimen, postulados ahora al programa de Justicia y Paz, intentan invertir todos los datos que, como se confirmó en diferentes estrados judiciales, incluida la Corte Suprema, integraban la historia alrededor de este homicidio. Y, además, tratan de poner a Díaz y a su hijo, Juan David, al mismo nivel de los paramilitares.

Ángel Miguel Berrocal Doaria, alias El Cocha, excomandante urbano en Sincelejo del bloque Héroes Montes de María, fue el primero de un grupo de ‘paras’ en ser inculpado por el asesinato de Díaz, alcalde de El Roble, Sucre. El 11 de diciembre de 2009, el juzgado penal especializado de ese departamento lo condenó a 40 años de prisión, la misma pena que la Corte Suprema le impuso, ocho días después, a Salvador Arana Sus, exgobernador de Sucre, por el mismo homicidio y por nexos con autodefensas. Más tarde, el 14 de marzo de este año, Berrocal empezó a rendir versiones libres como postulado de Justicia y Paz.

El Cocha aseguró que Arana Sus no tuvo que ver con la muerte de Díaz. Dijo que Rodrigo Mercado Pelufo (alias Cadena), comandante del bloque Héroes de Montes de María que desapareció cuando participaba en las negociaciones de Santa Fe de Ralito, había armado un montaje para que la familia de Díaz creyera que su muerte había tenido orígenes políticos. Sin embargo, otra cosa había comprobado la Corte Suprema, que en su sentencia contra Arana Sus consignó que, desde su cargo como gobernador de Sucre, había promovido el dominio paramilitar en la región y que fue él quien pagó a los ‘paras’ para que se perpetrara el asesinato de Díaz.

Un par de meses después fue el turno de José Heriberto Navarro Martínez, alias Mano Quemá. En sus primeras versiones libres, en mayo de este año, indicó que Eudaldo Díaz y su hijo Juan David eran amigos de las autodefensas, al punto de identificar ante Cadena a un hombre llamado Carlos como colaborador de la guerrilla con el fin de que, como efectivamente sucedió, fuera ejecutado. Navarro agregó en su versión libre que fue Juan David Díaz quien les señaló la víctima a los sicarios. Pero anteriormente, al ser interrogado sobre Eudaldo Díaz, El Cocha le había dicho a la justicia que el alcalde de El Roble le ayudaba a la guerrilla y que por eso había entrado en el radar de Cadena.

Navarro no ha sido condenado aún por el crimen de Díaz, pero Diógenes Meza, mesero del restaurante donde se llevó a cabo el homicidio de Eudaldo Díaz y por ello testigo de excepción, declaró ante la justicia que Mano Quemá y otros hombres “tenían rato de estar ahí, riéndose de todo lo que le hacían a don Tito en la finca (...) Arana había dado la orden de matarlo porque había hablado mucho”. La versión de Meza resultó ser muy valiosa para la Corte en el proceso de Arana; pero tiempo después de testificar bajo juramento, Meza sufrió un atentado, quedó parapléjico y, cinco meses después, falleció. El Cocha fue hallado culpable de esta muerte.

En medio de estas versiones encontradas se ha empezado a debatir la suerte de Juan David Díaz. Por un lado, lleva años recibiendo amenazas de anónimos que se comunican con él para hacerle saber que por su culpa muchos ‘paras’ están presos y que será hombre muerto en el instante en que el Estado le retire el esquema de protección. Y, como si fuera poco, a lo largo del año le han abierto tres expedientes. En uno, vinculado formalmente, ha sido señalado como responsable de hurto de hidrocarburos y sus derivados y llamado a indagatoria. Los otros dos procesos, en etapa preliminar, son por concierto para delinquir y asesinato, incluida la muerte de aquel Carlos que, según Mano Quemá, delató Díaz como auxiliador de la guerrilla.

En diálogo con El Espectador, Díaz afirmó que esta es la retaliación de los paramilitares. Reclama que ni él, ni mucho menos su padre, han estado involucrados con grupos al margen de la ley: “Mataron a mi padre y eso no les pareció suficiente, entonces ahora se dedican a decir mentiras”. Desde el día en que Eudaldo Díaz denunció la corrupción administrativa de su departamento en consejo comunal ante el entonces presidente, Álvaro Uribe, el dirigente le dijo a su esposa que su vida corría peligro. Ocho años después de su muerte violenta, los riesgos contra su familia siguen igual de vigentes.

Por Redacción Judicial

Conoce más

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.