El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Así buscan a los desaparecidos en medio de la guerra en la Sierra Nevada de Santa Marta

Para encontrar a las más de 136.000 personas desaparecidas durante el conflicto en Colombia, los buscadores han tenido que rearmar el mapa de la guerra. Más de 5.000 actores armados han entregado información a la Unidad de Búsqueda para desenterrar cuerpos y verdades de la tierra. La tarea es titánica, más en un sitio en el que la violencia persiste. El Espectador viajó a Guachaca (Magdalena) donde la UBPD halló los cuerpos de dos desaparecidos.

Paulina Mesa Loaiza

18 de mayo de 2026 - 09:00 a. m.
La víctima encontrada allí pasó más de 20 años en el silencio profundo que esconden los bosques de la Sierra Nevada. Un mutismo que se rompió justo en el momento en el que el equipo de la UBPD encontró el cuerpo. El rostro de los funcionarios pasó de la expectativa a la felicidad por ese hallazgo.
Foto: UBPD
PUBLICIDAD

En Colombia hay que buscar a más de 136.000 personas desaparecidas forzosamente en medio de la guerra. Además de seguirles el rastro entre montañas, trochas, mares y ríos, los buscadores tienen que hacerle el quite a las balas de un conflicto que persiste en los territorios.

Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO

¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar

Para encontrarlos, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) se ha acercado a más de 5.000 actores que hoy son parte de esa guerra, o que estuvieron en las filas de algún grupo armado, para que entreguen información que permita trazar coordenadas y llegar a los sitios en los que enterraron a víctimas y adversarios. Fue así como en Guachaca (Magdalena), recientemente la UBPD encontró a dos desaparecidos.

El 8 de mayo de 2026, antes de que pintara el día, los funcionarios de la UBPD se alistaron para iniciar su jornada de búsqueda. Salieron desde el centro poblado de Guachaca, un corregimiento de Santa Marta que tiene alrededor de 7.000 habitantes, hacia una de sus veredas donde tenían información sobre la existencia de una fosa común.

Lea también: “Santoyo buscó usar la JEP como refugio”: magistrado Pedro Díaz Romero, de la JEP

A mitad de camino la caravana se detuvo para ponerle la debida señalización a las camionetas y avisarle a los grupos armados de la zona que iban en una misión humanitaria para recuperar los cuerpos de dos personas desaparecidas a inicios de los 2000. Un aportante de información entregó detalles suficientes para que los forenses y antropólogos trazaran la ruta hacia su encuentro.

Desde el sitio hasta el cual pueden llegar los vehículos hasta el lugar en el que hicieron la exhumación hay un tramo boscoso y lleno de riachuelos que se recorre en más de una hora caminando. Hasta allá, integrantes de la Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), en los años del conflicto, “llevaban envueltos en hamacas” los cuerpos de personas muertas en combates, como le contaron a El Espectador los campesinos de la región.

Para atravesar la montaña, la UBPD abrió un corredor humanitario, pues allí las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) y el Clan del Golfo aún se disputan el territorio a sangre y fuego. Tras la desmovilización del Bloque Resistencia Tayrona de las AUC, el poder de la región fue tomado por ese grupo.

Organizaciones que analizan el conflicto en el país han explicado cómo, luego de la desaparición de las AUC, hubo una reconfiguración criminal que le dio poder y gobernanza a esa estructura también conocida como “Los Pachenca”. Las comunidades llevan años en medio de una disputa territorial que ha dejado una estela de temor y en la que un segundo grupo ilegal busca hacerse con esa zona: el Clan del Golfo.

No ad for you
Desde el sitio hasta el cual pueden llegar los vehículos hasta el lugar en el que hicieron la exhumación hay un tramo boscoso y lleno de riachuelos que se corre en más de una hora caminando.
Foto: UBPD

Es en ese contexto de violencia activa en la que los funcionarios de las misiones humanitarias buscan a los desaparecidos de más medio siglo de violencia. “Nosotros buscamos en medio del conflicto armado, por lo que debemos hacer acuerdos como los corredores humanitarios. Hacemos pedagogía con los actores para que comprendan nuestro mandato”, le explicó a este medio Luz Janeth Forero, directora de la UBPD.

Le puede interesar: Masacre de Bojayá: víctimas piden “que el Estado no llegue después que la muerte”

No ad for you

Agregó que su trabajo implica generar confianza a los actores armados y hacerlos conscientes del carácter humanitario de su misión. “Ellos acceden a generar espacios de seguridad, replegando sus operaciones para que no nos veamos envueltos en confrontaciones durante las labores de campo. Estas misiones están protegidas por el Derecho Internacional Humanitario”, señaló la directora durante el viaje a la Sierra Nevada.

Sobre las 9:40 de la mañana, el equipo de expertos forenses estaba listo en el punto que describió con detalles el aportante de información para iniciar la excavación y sortear la incertidumbre que se siente sobre la posibilidad de que en el sitio no encuentren nada.

No ad for you
Poco más de 30 minutos, sobre las 10:10 de la mañana, el equipo forense de la Unidad de Búsqueda realizó el primer hallazgo: una prenda de ropa con tonos verdes atada a una soga.
Foto: UBPD

Pero en este caso fue distinto. Quien entregó la información es un excombatiente de un grupo ilegal que tuvo presencia en la región y que desde la cárcel, donde se encuentra en la actualidad, decidió dar detalles sobre casos de desaparición forzada en los que participó. “Tenemos diálogos directos con personas que participaron en las hostilidades, tanto actores legales como ilegales, incluyendo firmantes de paz y personas que siguen en los grupos armados. Este ambiente de confianza y el trabajo humanitario permite que nos entreguen sitios de interés forense sin temor a la persecución penal. Contamos con más de 5.000 rutas de aporte con miembros de la fuerza pública, grupos de autodefensa y otras organizaciones criminales”, añadió la directora.

Según la UBPD, la mayoría de los aportantes son exparamilitares que no reciben beneficios jurídicos por entregar verdad, pero que, dice la Unidad, hablan para sentir menos dolor por lo que hicieron. “En el caso de las extintas AUC, tras 20 años del proceso de Justicia y Paz, hay una toma de conciencia de que el aporte real a la paz es aliviar el sufrimiento de las víctimas encontrando los cuerpos”, señaló Camilo Delgado, coordinador de Gestión de Fuentes y Custodia de la Información de la UBPD. Agregó que existen otros métodos para encontrar la información: “Identificamos actores armados que estuvieron en el territorio y nos ponemos en contacto con ellos. También asistimos a cárceles, donde abordamos a personas bajo la garantía de confidencialidad, extrajudicialidad y enfoque humanitario”.

No ad for you
Tras el primer hallazgo, el equipo de la Unidad se desplazó hasta otra de las coordenadas que entregó el aportante de información. Señalizaron el lugar y sobre las 11:20 de la mañana dieron el primer palazo. Veinte minutos más tarde, a las 11:40 de la mañana, encontraron el segundo cuerpo. Estaba envuelto en una hamaca.
Foto: UBPD

Treinta minutos después de que el equipo forense empezara a excavar en el sitio de interés, de la tierra brotó el primer hallazgo. Hacia las 10:10 de la mañana, los profesionales encontraron una prenda de vestir de tonos verdes atada a una soga. “Nunca creemos que sea fácil. Tras excavar unos 60 centímetros, encontramos elementos indiciarios como una soga, algo extraño en la selva de la Sierra Nevada”, explicó la directora Forero. Dentro de ese trozo de tela había huesos correspondiente a una parte del tren inferior de una víctima aún sin identificar. Para llegar a ese detalle, los expertos dejaron a un lado la pala con la que estaban excavando e hicieron una minuciosa exploración, cerniendo la tierra para no perder huesos pequeños.

En esa primera fosa, el equipo forense solo encontró huesos correspondientes a la parte inferior del cuerpo de la víctima, además de la prenda de vestir, que se trata de algo más que un pedazo de tela: “Es algo vital para ayudar a las familias a identificar a la persona desaparecida”, explicó Forero.

No ad for you

Tras ese primer hallazgo, el equipo de la UBPD se desplazó hasta otro de los sitios indicados por el aportante de información. Señalizaron el lugar y sobre las 11:20 de la mañana dieron el primer palazo. Veinte minutos más tarde, a las 11:40, la pala del forense dejó al descubierto una hamaca cubierta por tierra. Un par de golpes suaves con pequeños palustres fueron suficientes para confirmar que, envuelto en esa tela, había un segundo cuerpo.

La víctima encontrada allí pasó más de 20 años en el silencio profundo que esconden los bosques de la Sierra Nevada. Un mutismo que se rompió justo en el momento en el que el equipo de la UBPD encontró el cuerpo. El rostro de los funcionarios pasó de la expectativa a la felicidad por ese hallazgo. Las declaraciones de una persona que en su momento estuvo en las filas de uno de los grupos ilegales que sembró el horror en esa zona del país, hizo posible encontrar a dos víctimas que, aunque todavía no están identificadas, seguramente tienen seres queridos que aún los buscan o los esperan en casa. “Hacemos un llamado a romper el silencio, ya que somos una entidad humanitaria, confidencial y reservada que no pondrá en peligro a las familias ni a los aportantes”, enfatizó la directora Forero.

No ad for you

La funcionaria resaltó la importancia del trabajo que hace la entidad para seguir uniendo las piezas rotas de una guerra de décadas. “La UBPD es la manifestación de un Estado que ahora asume la desaparición con convicción. Somos facilitadores de un proceso restaurador y de reparación simbólica”, dijo Forero al finalizar los trabajos en la Sierra Nevada.

Cuando el reloj marcó las 3:00 de la tarde, empezó el retorno hacia el punto de partida. A las 3:30 se terminaba el corredor humanitario que abrieron las ACSN y el Clan del Golfo para adelantar los trabajos allí. La comitiva se alejó con la satisfacción de haber encontrado a dos víctimas, pero con el dolor que causa saber que pueden ser cientos o miles los cuerpos que siguen enterrados en ese sitio en el que la guerra no da tregua ni para buscar a los desaparecidos.

No ad for you

Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.

Por Paulina Mesa Loaiza

Periodista de la Universidad de Antioquia e ilustradora. Ha escrito en prensa y portales digitales con especial interés en justicia, conflicto, memoria y paz. Actualmente es periodista de Colombia+20.@paulina_mesalpmesa@elespectador.com
Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.