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Así fue el “modus operandi” del supuesto acoso sexual del general Zapateiro en el Ejército

El excomandante de la institución se declaró inocente a pesar de que la Fiscalía expuso varios hechos en los que habría actuado de manera sistemática contra dos mujeres durante su tiempo como comandante. En ambos casos se habría valido de su posición de poder para que accedieran a su peticiones.

Jhordan C. Rodríguez

09 de mayo de 2026 - 11:57 a. m.
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“No acepto los cargos y me declaro inocente. Con ayuda de Dios, de mi familia y de mi defensa podré demostrar ante mi familia y ante los colombianos que soy inocente”. Esas fueron las palabras del general en retiro del Ejército Eduardo Enrique Zapateiro Altamiranda, luego de que la Fiscalía lo imputara por el presunto delito de acoso sexual y de que exhibiera ante el país cómo fue que valiéndose de su posición de poder el excomandante de la institución castrense, supuestamente, acosó sexualmente a algunas subalternas. Lejos de ser casos aislados, el ente investigador aseguró que hubo una práctica sistemática en la que si no accedían a sus pretensiones, las mujeres verían afectadas sus carreras militares.

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Los casos que salieron a la luz en la mañana de este 8 de mayo y que ahora tienen formalmente a Zapateiro bajo las pesquisas de la Fiscalía son el de la uniformada Lina Suárez Londoño y el de la funcionaria Liliana del Pilar Zambrano. Ambas, según se expuso en la audiencia de imputación, habrían sido blanco de mensajes, comentarios y peticiones de índole personal y sexual por parte de quien comandó al Ejército durante el gobierno del expresidente Iván Duque. Además, para el ente investigador, son el reflejo de cómo el otrora alto mando militar hizo un “uso indebido de la autoridad en el marco de una relación vertical de poder”.

Para la Fiscalía, Zapateiro habría actuado con dolo; es decir, conociendo la responsabilidad de sus actos en contra de sus subalternas. También, que con ambas actuó de la misma manera dejando en evidencia un patrón. “De la narración de esos hechos se concluye que se ha identificado un modus operandi atribuible a usted, señor general Eduardo Enrique Zapateiro Altamiranda, consistente en desplegar conductas de acoso sexual contra mujeres ubicadas en posición de subordinación, como su oficial militar Lina Suárez o como contratista civil vinculada a la estructura de mando Liliana del Pilar Zambrano Ruiz”, dijo el fiscal del caso.

A esa conclusión llegó el investigador luego de exponer los hechos de acoso en contra de la militar Lina Suárez Londoño, quien habría sido la primera víctima de Zapateiro. La historia del presunto acoso en contra de ella, de acuerdo con la reconstrucción hecha por la Fiscalía, inició en 2019, antes de que él fuera designado como comandante general del Ejército. De acuerdo con el relato del fiscal, el entonces general le hacía invitaciones a la uniformada que escapan del ámbito profesional “utilizando expresiones como ‘salgamos juntos, te voy a mandar a recoger, ponte tu mejor ropa de civil, es que tú eres muy bonita’”. Todo eso, dijo el ente investigador, “dentro de un contexto no laboral y sustentadas en su poder, jerarquía y autoridad con fines eminentemente sexuales”.

La Fiscalía fue enfática en resaltar que lo supuestamente hecho por Zapateiro en contra de Suárez era acciones que “constituyeron un patrón de hostigamiento generando en Lina Suárez Londoño temor, incomodidad e inhibición e impidiéndole expresar una negativa dadas las consecuencias reales que podía acarrear como lo era contrariar a un superior del más alto rango dentro de la institución, quien inicialmente era su jefe directo y posteriormente el comandante general”. Las cosas supuestamente empeoraron cuando el militar subió a lo más alto de la institución en diciembre de ese 2019.

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“Para el 27 de diciembre de 2019 hacia el mediodía, con ocasión de su nombramiento como comandante del Ejército Nacional, Lina Suárez Londoño le envió un mensaje protocolario de felicitaciones. No obstante, usted, señor Altamiranda, se valió deliberadamente de dicha interacción para iniciar comunicaciones que derivaron rápidamente en mensajes enviados en horarios nocturnos después de las 10 de la noche”, relató el ente investigador. El fiscal agregó que Zapateiro “formuló manifestaciones de connotación personal e íntima al señalar que observaba reiteradamente el rostro de Lina Suárez Londoño y que deseaba continuar mirándola, así como al solicitar de manera expresa el envío de fotografías personales, incluso indicando que dichas imágenes podían ser tomadas con el mismo celular que ella poseía”.

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Para la Fiscalía, todas esas conductas “desbordaron el ámbito funcional propio de la relación institucional y que en razón de su posición como comandante del Ejército Nacional se produjeron en un contexto de subordinación, caracterizado por una relación funcional efectiva y una relación vertical de poder, incrementando la capacidad de presión e incidencia sobre Lina Suárez Londoño”. Las supuestas peticiones de Zapateiro continuaron, pero fueron rechazadas y meses después de su ascenso habrían venido las represalias. A inicios de 2021, la uniformada lo contactó para solicitarle su apoyo para la convocatoria de una especialización, así como para un curso de ascenso, pero el general se burló de ella y le recriminó por pedirle favores.

La Fiscalía le señaló a Zapateiro que “frente a la segunda comunicación fue la que usted respondió en tono descalificante y burlón reprochándolo que solo hasta ese entonces buscaba su ayuda y cuestionándole que ahora sí quería tener contacto con él, cuando previamente no había accedido a sus pretensiones de videos, de fotografías o de encontrarse por fuera del de los estamentos militares en los que compartían funciones”. También, se puso de presente que “Lina Suárez Londoño fue excluida del proceso de ingreso a la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdoba, pese a haber superado las pruebas físicas y académicas, pues obtuvo calificaciones desfavorables en las evaluaciones psicológicas sin que mediara una explicación objetiva suficiente”. Todo esto habría sido resultado, según la Fiscalía, de negarse a las peticiones del entonces comandante del Ejército.

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Por los presuntos hechos, resalta la Fiscalía, “Lina Suárez Londoño sufrió afectación grave en su proyecto de vida profesional, reflejada en la frustración de sus expectativas de ascenso y en la alteración de su plan de carrera dentro de la institución. Lo anterior tuvo además un profundo impacto emocional. Manifestaba un sentimiento de angustia, ansiedad, temor persistente y una pérdida de confianza en la institución a la que ha dedicado su vida laboral”. Algo similar pasó con la segunda presunta víctima Liliana del Pilar Zambrano Ruiz, una abogada asesora y consultora del Comando General de las Fuerzas Militares. El presunto acoso en contra de ella por parte de Zapateiro habría iniciado en 2021, cuando él ya era comandante general del Ejército.

Zapateiro habría conseguido el número de la abogada en un evento e inmediatamente habría empezado a contactarla por WhatsApp, “sin que existiera relación personal previa, inicialmente utilizando expresiones alusivas a la experiencia física de Liliana tales como ‘se veía muy hermosa en el evento’. ‘Me encanta tu pelo’. ‘Mándame tu última foto del celular’, patrón que coincide con el el con el pedimento que se le hacía a Lina”, dijo el ente investigador. Asimismo, le solicitaba “de manera reiterada el envío de fotografías personales actuales, requerimientos que resultaban ajenos a cualquier finalidad institucional y mucho menos misional del Ejército Nacional. Denotan un acercamiento de carácter personal con connotación sexual e íntima”.

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Zapateiro, de acuerdo con el relato de la Fiscalía, “efectuó solicitudes de exhibición corporal a través del envío de fotografías y la realización de videollamadas, actividades, reitero, ajenas a cualquier finalidad o función institucional, conducta que se prolongó hasta el mes de septiembre de 2021″. En enero de 2022, “valiéndose de su posición manifiesta de autoridad, reanudó el contacto con Lina reclamándole por comentarios de terceros acerca de su comportamiento”, según el ente investigador. Con los nuevos mensajes quedó en evidencia, según la Fiscalía, que el militar sabía que sus presuntas acciones ilegales ya eran conocidas por otros. “Alguien dijo que yo te pasaba acosando a ti y que estaban buscando la manera de que tú lo confirmaras para denunciarme”, fueron algunos de los mensajes que habría enviado Zapateiro a su presunta víctima.

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Para el ente investigador, “ante el el asedio y el hostigamiento desplegado por un general de la República del más alto nivel y poder, Liliana del Pilar Zambrano Ruiz adoptó conductas evasivas motivadas por un motor un temor fundado a eventuales represalias derivado de las condiciones de superioridad manifiesta existente”. Al ser rechazado, el militar tuvo un cambio drástico con la abogada, según la Fiscalía. “Se produjo un cambio abrupto y desfavorable en las condiciones contractuales de Liliana del Pilar Zambrano Ruiz, materializado en una reducción injustificada de su remuneración”. Su sueldo, dice el fiscal del caso, se redujo en el primer trimestre de 2022, cuando “Liliana pasó de recibir una remuneración mensual aproximada superior a COP 18 millones a una oferta de continuidad por COP 4.400.000″, manifestó el ente investigador.

Los presuntos hechos de acoso sexual contra las dos mujeres, de acuerdo con la Fiscalía, coinciden en cuatro aspectos claves. “Primero, el uso indebido de la jerarquía y del lenguaje de mando o poder para imponer pretensiones de índole personal y sexual. Segundo, la persistencia del hostigamiento pese a las conductas evasivas de las víctimas. Tercero, la generación de un temor fundado a represalias derivado de la asimetría de poder. Y cuarto, la aparición de consecuencias adversas en el ámbito laboral o contractual, afectación de procesos de acoso y frente al contrato que le fue ofrecido a Liliana Zambrano”, expuso el fiscal del caso.

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Por Jhordan C. Rodríguez

Periodista y creador de contenido con más de cuatro años de experiencia cubriendo fuentes de poder político y judicial.@JhordanR11jrodriguez@elespectador.com
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