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El ministro del Interior del país vecino, Tarek El Aissami, aseguró que ya se están contactando a los representantes diplomáticos de Estados Unidos para iniciar su proceso de extradición por sus presuntas actividades de narcotráfico en ese país.
Según el programa antinarcóticos del Departamento de Estado de Estados Unidos, hasta ahora el escurridizo capo colombiano, de 65 años, se había ocultado de la justicia desde la década del 80, cuando empezó su carrera en el tráfico de estupefacientes con el cartel de Medellín y posteriormente con Alberto Orlandez Gamboa, alias El Caracol, quien fuera uno de los mayores líderes del cartel de la Costa.
Camacho Mora (también conocido como Papa Grande, El Viejo, Salo, El Patrón, Solomón Camacho y Héctor Aníbal Montoya), también fue socio de los hermanos Orejuela, del cartel de Cali, Hermágoras González Polanco, del cartel de La Guajira, y de Pablo Escobar, del cartel de Medellín, con quien incluso introdujo nueve toneladas de cocaína a Estados Unidos entre 1999 y 2000. Es por eso que el Departamento de Estados norteamericano ofrecía hasta US$5 millones por información que condujera a su captura.
No es la primera vez que se demuestra que narcotraficantes colombianos se mueven en territorio venezolano. Fue en una de sus ciudades (Mérida), donde el 31 de enero de 2008 fue abatido, al parecer por miembros de su propia organización criminal, Wílber Alirio Varela, alias Jabón, uno de los jefes del temido cartel del norte del Valle y parte de los capos más solicitados por las autoridades estadounidenses.
El ministro El Aissami resaltó que con la deportación de Camacho el gobierno de Hugo Chávez demuestra que está dispuesto a cumplir con los acuerdos internacionales para la lucha contra la droga y la delincuencia organizada. Horas después, Chávez anunció que “es posible que haya una distensión” en las relaciones con Estados Unidos, agrietadas desde que ese país firmó un acuerdo militar con Colombia.