
El informe detalla un crecimiento alarmante en fenómenos como el secuestro, que aumentó en un 190% el año pasado.
Foto: EFE - Ernesto Guzmán Jr.
La radiografía sobre los males que achacan hace décadas a Colombia no tiene muchos cambios. Asesinatos de líderes sociales. Atentados. Bombas. Secuestros. Mesas de paz estancadas. Crecimiento de grupos criminales. Solo por mencionar algunos. Pero si a eso se le suma que la respuesta del Estado sigue siendo mínima y no logra proteger a las víctimas ni frenar a los responsables de esa violencia, el pronóstico es aún más crítico. Así lo advierte la oenegé Human Rights Watch en su más reciente informe sobre seguridad, violencia y derechos humanos...
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