
La investigación detalla que, al no regular la explotación de minerales críticos, el Estado deja de percibir un recaudo fiscal que, para 2050, podría ser de entre COP 10 y COP 19 billones.
Foto: EFE - Mario Baos
Los colombianos estamos, literalmente, parados sobre una mina de oro. El problema es que prácticamente toda esa riqueza que el país esconde en su subsuelo no está siendo aprovechada por el Estado, sino que termina en manos de los grupos armados. Y la mina no solo es de oro sino también de minerales raros o críticos como el cobre, el niobio, el níquel, el zinc, la plata, el platino y el tantalio, que son extraídos de manera ilegal y están llenando las arcas de organizaciones criminales, como el Eln y facciones de disidencias de las Farc. Como...
Por Ana Sofía Montes Peláez
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