(Bruselas/Bélgica) Una delegación de primer nivel, numerosa e interdisciplinar colombiana, encabezada por el ministro de defensa Iván Velásquez, mantuvo en Bruselas (Bélgica) diversas reuniones con miembros de la Unión Europea, entre ellos el mismo Estado belga, y 14 países de América Latina que hacen parte del grupo CLASI -Comité Latinoamericano de Seguridad Interior-, con el fin de ampliar y concertar programas y medidas conjuntas para combatir el narcotráfico. Un flagelo que, además de destruir las sociedades de los países productores de cocaína, ha penetrado de lleno en Europa, consiguiendo consolidar el mercado ilegal de venta de estupefacientes en este continente de una forma inquietante, en la que se entrecruzan la corrupción, la violencia extrema y el crimen.
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Róterdam (Países Bajos) y Amberes (Bélgica) se han convertido en los puertos de entrada a Europa de miles de toneladas de cocaína provenientes de América Latina, especialmente de Colombia, Ecuador, Brasil, Panamá y Costa Rica. El segundo puerto más grande de Europa, el belga de Amberes, en 2022 confiscó 110 toneladas de cocaína, lo que constituye el 30% de la droga blanca decomisada en Europa que en el pasado año llegaría a superar las 300 toneladas. Según las autoridades europeas esta cifra puede ser menos del 10% de la que entra al Viejo Continente a través de sus puertos; es decir que, al año, penetrarían en esta región del mundo más de 3.000 toneladas.
El crimen transnacional que supone el narcotráfico está comenzando a doblegar a las grandes personalidades gubernamentales e institucionales de Europa. La princesa Amelia de Orange, heredera al trono en Países Bajos, tuvo que dejar la residencia universitaria en la que vivía en Ámsterdam para volver al palacio y recibir sus clases allí. Todo esto, debido a las de amenazas del crimen organizado que se ha tomado tanto las calles de la capital holandesa como gran parte del escenario comercial e incluso político.
El ministro de justicia belga, Vincent van Quickenborne, tuvo que esconderse con su familia en las pasadas navidades, porque los narcotraficantes amenazaron con secuestrarlos. Y los crímenes de ajustes de cuentas, que habían sido casi que exclusivos de algunos países mediterráneos como España, Italia y Francia, ya se han cobrado víctimas en Ámsterdam, Amberes y Estocolmo. En el puerto belga, el pasado enero, una niña de once años recibió una bala en el corazón que le causó la muerte, durante una pelea entre bandas que se dio en su propia casa. En la capital de los Países Bajos ya han sido asesinados periodistas y abogados directamente por bandas de narcotraficantes.
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Europa es consciente de que las transnacionales del crimen propio del tráfico de las drogas ya suponen un problema que afecta a la mayoría de sus países. Por ello la Unión Europea está desarrollando y sosteniendo económicamente, programas conjuntos de lucha contra este delito con varios países de América Latina, entre ellos Colombia. La semana que acaba de concluir se ha llevado a cabo la Segunda reunión entre la UE y el CLASI, al que asistieron los ministros o altos cargos de Interior y/o Justicia y, en el caso colombiano, además, el de Defensa, Iván Velásquez.
La comisaria de Interior de la UE, Ylva Johansson, incluso, previo a este encuentro de finales de septiembre de 2023, viajó a Colombia y Ecuador a comienzos del año para impulsar personalmente esta política europea de lucha contra el narcotráfico. Colombia además sostuvo el II Dialogo bilateral con la UE sobre drogas, precisamente con la señora Johansson. Además, la delegación colombiana mantuvo una reunión del alto nivel, también sobre el tema del narcotráfico, con los ministros de Justicia y de Interior de Bélgica y con la Comisaria para el asunto de las drogas.
¿Cómo recibieron los europeos el programa colombiano de lucha contra el narcotráfico que ha cambiado la estrategia de eliminación forzosa de los cultivos ilícitos de los campesinos, para reforzar la persecución a los grandes narcotraficantes?
Se consiguió una comprensión de la política de drogas colombiana que se expuso ante la UE, Bélgica y países latinoamericanos. Este giro en la lucha, enfocado en la persecución de los narcotraficantes y sus finanzas, combinado con las acciones de incautación de la droga, de los insumos y del desmantelamiento de los laboratorios para el procesamiento de la cocaína, ha sido entendido por nuestros interlocutores como muy viable. En las reuniones quedó demostrado el interés tanto de la UE como de Bélgica en fortalecer la cooperación.
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Hay, igualmente, un interés para que podamos tener canales más fluidos de información, y la posibilidad, incluso, de realizar acciones conjuntas en la lucha contra el narcotráfico. Bélgica, por ejemplo, participa con Colombia en la campaña naval Orión, junto con otros 40 países, ocho de ellos de la UE. Es liderada por la Armada colombiana y está dirigida especialmente a la incautación de cocaína. En esa participación conjunta se ha logrado, además, establecer un clima de confianza, precisamente por la cooperación multilateral. La confianza, es algo en lo que hemos insistido en nuestras conversaciones. Cómo lograr unos niveles de confianza suficientes, tanto en Bélgica como en la UE y, en este caso Colombia, que permitan adelantar esta lucha de manera mucho más eficiente Esto de compartir información que posibilite la identificación de las estructuras del narcotráfico y de sus de bienes, y que permita expropiarles esas riquezas obtenidas por el tráfico de drogas.
Hemos expresado con claridad la posición que tiene el gobierno de Petro en la lucha y su continuidad, reclamando la cooperación también de la UE, y Bélgica, en la lucha contra el crimen organizado del tráfico de drogas, y la definición de acciones que se deben continuar desarrollando precisamente para ese trabajo conjunto. Construcción de confianza, identificación de objetivos, y generación sobre todo, de canales de comunicación para el intercambio de información útil con el fin tanto para la UE y Bélgica como para Colombia, que conduzca a descubrir a los grandes responsables del tráfico de drogas.
¿Y cómo se puede concretar la colaboración entre las policías de los dos continentes, que ha sido uno de los propósitos de la reunión entre UE y el CLASI, para logar más eficacia en la detección de las redes trasnacionales del tráfico de drogas?
La concreción se dará ahora con la institucionalización del acuerdo el 9 de noviembre en Brasilia de Ameripol. Se conformará la colaboración entre las policías de América, primero, que establecerá una relación de trabajo y coordinación para el suministro de información con Europol, y que va a significar un gran avance para la lucha contra el narcotráfico. Se incrementarán los niveles de eficacia. Colombia ha venido cooperando con Europol individualmente desde hace varios años.
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Lo que se pretende es que en Ameripol se pueda tener la vinculación constante, el trabajo y los canales de comunicación. Esto conducirá a una mayor eficacia: mayores resultados en la lucha contra el narcotráfico. Por diversas vías en relaciones bilaterales o multilaterales que se establecen desde agremiaciones, asociaciones de policías de Europa y de América, todo en un clima de mayor confianza que va a producir mejores resultados.
¿Considera que en estas reuniones en Europa se ha avanzado, en cuanto a que se comprenda que en Colombia se baje la presión contra los pequeños cultivadores de coca y se aumente sobre los grandes dueños del negocio de la cocaína, en sus bienes, propiedades y finanzas?
Hay una gran preocupación por la cantidad de cocaína que llega a Europa a los puertos de Róterdam o de Amberes. La intranquilidad de las autoridades europeas está además motivada por la violencia que genera el narcotráfico en Bélgica y en Europa. La inquietud de cómo controlar esta mayor cantidad de droga que llega de países de América Latina como Ecuador y Colombia, y cómo podemos, en un trabajo conjunto, contribuir nosotros, a la cantidad de cocaína que entra a Europa disminuya. Ese es el compromiso que tenemos en la lucha conjunta.
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Y creo que sí hubo un adecuado entendimiento de nuestra nueva estrategia de lucha contra el narcotráfico. Cómo es que queremos trabajar con la UE y con Bélgica, en general, cómo es que queremos librar esa batalla contra el narcotráfico, y cuál es el compromiso que nosotros adquirimos para conseguirlo. Hemos subrayado que no solo se deben realizar acciones respecto de la oferta. Es necesario que también se emprendan acciones en estos países frente a la demanda: reducir oferta y reducir demanda son dos polos sobre los que hay que trabajar. Que no se centre en exigirle exclusivamente a los países productores para que reduzcan la oferta, sino que se trabaje también en conseguir afectar sensiblemente la demanda, también como una forma de controlar oferta: intentar disminuir el consumo a través de programas de prevención.
¿Y cómo se tomaron tanto europeos como latinoamericanos la estrategia emprendida por Colombia de asfixiar a los narcotraficantes a través de sus finanzas, sus bienes, la incautación de los cargamentos y el desmantelamiento de laboratorios para el procesamiento de la cocaína, junto con la solicitud de que en Europa también se comience una lucha como esta?
Colombia lo está demostrando con cifras: este año se han incautado 510 toneladas de cocaína, de las que casi la mitad venían para Europa. Se han destruido laboratorios e incautado insumos. Para Colombia el narcotráfico es muy grave porque alimenta los grupos armados ilegales y la violencia, es una fuente gigantesca de corrupción, y contribuye a la desestabilización del país. Tenemos un compromiso de interés nacional y de cooperación internacional para poder afectar el tráfico de drogas, y así lo hemos narrado en las diversas reuniones aquí en Europa. Y en todas, se ha respaldado esta propuesta de desestabilizar las finanzas para asfixiar a las redes de narcotraficantes.
Se ha tomado como un procedimiento necesario para combatir las estructuras. Se trata de compartir información; nosotros con ellos, ellos con nosotros, sobre los máximos responsables de las redes de narcotráfico que estando de este lado del Atlántico o de otro lado, se vean afectados. Que no vayan a estar tranquilos ni en América ni en Europa. Identificar a los grandes narcotraficantes para realizar acciones directas contra ellos, y que, igualmente, se identifiquen los bienes, sus pertenencias y las ganancias, para conseguir romper las redes. La comisaria de Interior y de la UE, Ylva Johansson lo dijo muy claro: “Hay que crear un red para desarticular las redes del narcotráfico”.
Si se afectan los recursos es la vía más directa para la desarticulación de las estructuras, se avanza en la lucha contra el narcotráfico. Hay que tratar este problema como una red integrada por cualquier nacionalidad o mezcla de nacionalidades, porque las redes de la droga no tienen fronteras ni nacionalidades.
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