28 Sep 2021 - 6:11 p. m.

Confirman sentencia contra miembros del Ejército que violaron a niña indígena

El Tribunal Superior de Pereira dejó en firme la condena de primera instancia. Seis de ellos fueron condenados a 16 años de prisión por el delito de acceso carnal abusivo y uno de ellos a ocho años de cárcel en calidad de cómplice de los hechos.
foto tomada durante las audiencias de primera instancia contra los soldados que violaron a la menor indígena de 12 años.
foto tomada durante las audiencias de primera instancia contra los soldados que violaron a la menor indígena de 12 años.
Foto: Archivo El E

El Tribunal Superior de Pereira confirmó en segunda instancia la condena contra siete soldados del Ejército por su responsabilidad en el acceso carnal abusivo a una niña indígena de 12 años, hecho perpetrado el 21 de junio de 2020 en el corregimiento Santa Cecilia del municipio de Pueblo Rico (Risaralda). Por ese delito agravado, seis de ellos fueron condenados a 16 años de prisión y uno de ellos a 8 años de cárcel en calidad de cómplice de los hechos. Los militares condenados son Juan Camilo Morales Provea, Yair Stiven Gonzáles, Juan David Guaidia, José Luis Holguín, Óscar Eduardo Gil, Deyson Andrés Isaza y Luis Fernando Mangareth (cómplice).

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En el fallo de segunda instancia se indica que no hubo violación del debido proceso y que al haber un allanamiento de cargos, debidamente avalado por la judicatura, no existe una controversia en el delito imputado, como alegaba la defensa de los soldados. Fiscales del Grupo de Trabajo Nacional de Género adelantaron más de 160 acciones investigativas que permitieron establecer la participación de estos militares en la agresión sexual contra esta menor de la comunidad indígena Embera, informó la Fiscalía General.

Cuando se supo que los militares habían violando a la menor de 12 años el fiscal general, Francisco Barbosa, señaló que: “Ellos mancharon su uniforme y la dignidad de la niñez de Colombia, por eso se les solicitó medida de aseguramiento privativa de la libertad en centro carcelario”. Los soldados, pertenecientes al Batallón de Alta Montaña en Génova (Quindío) y que servían de apoyo al Batallón de Artillería San Mateo, con sede en Pereira, habían aceptado su responsabilidad en los hechos el 25 de junio del año pasado. En ese momento, la Autoridad Tradicional Indígena de Pueblo Rico aseguró que la menor de 12 años pertenece al Resguardo Gito Dokabú-Embera Katío.

Voceros de la comunidad manifestaron que “esta no solo ha sido una agresión para nuestra niña y su dignidad como ser humano y como miembro de un pueblo ancestral, ha sido una agresión para todo nuestro pueblo Embera Katío”. La investigación y juicio contra estos doce militares lo llevó la justicia ordinaria y no la militar, ya que, como dijo el mayor General Luis Mauricio Ospina Gutiérrez, comandante de la Quinta División, cuando ocurrieron los hechos, “este tema no es de Justicia Penal Militar, está de conocimiento de la justicia ordinaria. Los soldados están en una condición de concentración. Es un grupo de 30 soldados que estaba destacado en ese sector.

El testimonio de la menor y otras pruebas

El médico de Medicina Legal que atendió a la menor y realizó el examen medico forense, Campo Elías Ochoa, confirmó en junio de 2020 que se encontró semen en la ropa interior de la menor y en sus partes intimas. Así, el médico corroboró la versión que la niña entregó en un interrogatorio a solas que se le practicó antes de la revisión. Aunque el galeno explicó que no se pudo determinar a quién, o quiénes, pertenecía el fluido, por cuanto no se hizo un examen para tal fin, el 25 de junio, los militares involucrados en este caso aceptaron cargos y confesaron haber violado a la menor.

Tal como quedó consignado en el informe que fue leído por el médico Ochoa la niña contó que “por la mañana desaparecí de la casa, me fui a la escuela a coger guayabas, a las 6:00 de la tarde el comandante me dijo que me fuera para la casa. Yo ya iba para la casa y un soldado me llamó, empezó a decirme cosas, a tocarme”, en ese momento, ocurrió el primer abuso sexual. “Llegaron otros, eran nueve, solo le vi la cara a tres porque estaba oscuro, uno me tapó la boca para que no gritara, me dijeron que era un secreto, que no dijera nada”, continuó la menor.

En el relato que quedó consignado, la niña agregó que la única prenda que le quitaron fue su ropa interior y que en medio de la violación sintió dolor en las piernas, se lo dijo al primer soldado que la accedió y este la soltó, mientras los otros hicieron caso omiso. Además, que luego del ataque, los uniformados le dijeron que no se fuera para su casa y le armaron un cambuche para que ella se acostara a dormir y que un soldado que “no le hizo nada” fue quien la acompañó hasta su casa.

Para conocer más sobre justicia, seguridad y derechos humanos, visite la sección Judicial de El Espectador.

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