7 Feb 2020 - 4:11 p. m.

Consejo de Estado zanjó pelea entre dos farmacéuticas por el viagra

Pfizer se negaba a que su competencia, Lafrancol, asegurara en las cajas de su medicamento, Eroxim, que éste es “bioequivalente al viagra”.

Redacción Judicial

El Consejo de Estado concluyó que no se le vulneraron derechos a Pfizer.  / EFE
El Consejo de Estado concluyó que no se le vulneraron derechos a Pfizer. / EFE

El Consejo de Estado le puso punto final a la pelea de dos farmacéuticas que producían un medicamento para tratar la disfunción eréctil. Pfizer —fabricante del famoso Viagra— había demandado una resolución del Invima que le permitió a su competidor, Lafrancol poner en las cajas del medicamento Eroxim que este era “bioequivalente al viagra”. Tras casi dos décadas de pelea, el alto tribunal aclaró que la inclusión de este aviso no vulneró los derechos de propiedad intelectual de laboratorio demandante y, en cambio, estaba totalmente acorde con la ley.

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Ambos medicamentos guardan grandes similitudes en su composición y principios activos y son utilizados para tratar la disfunción eréctil en los hombres. Al tener el Viagra mayor recordación en el público, los creadores de Eroxim decidieron hacer visible esta similitud en sus empaques y le pidieron un permiso a la autoridad competente: el Invima. No obstante, los fabricantes de Viagra, Pfizer, demandaron el visto bueno que le dio la autoridad de medicamentos colombiana a Lafrancol, por considerar que vulneraba sus derechos.

Pfizer reprochaba que nunca les consultaron sobre el uso del nombre comercial de su medicamento. Según la compañía, se estaban vulnerando sus derechos de propiedad intelectual porque debieron haberlos llamado a una audiencia para notificarlos del proceso, en el que habrían podido oponerse al uso de la palabra Viagra. Sin embargo, el Consejo de Estado aclaró que “las reglas para el examen de modificación del registro sanitario no implican la citación a terceros”. Es decir, el Invima no estaba obligado a convocar al laboratorio que tiene el registro del Viagra para autorizarle a Lafrancol poner el nombre en sus cajas.

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Asimismo, el alto tribunal encontró que, si bien Viagra es una palabra “fantástica” que no se refiere a un elemento de la realidad sino a una noción muy específica, no se estaban vulnerando derechos comerciales de Pfizer. En ese sentido, los magistrados le hallaron razón a Lafrancol quien había alegado que utiliza, “en forma comparativa”, el nombre del producto Viagra, ¡bajo una figura legalmente permitida y sin que ello signifique un uso para identificar la marca Eroxim con dicho producto”.

Además, tras analizar el empaque, concluyeron que “no induce al público a confusión sobre su procedencia y, por tanto, no generan un riego de confusión o asociación”. En concreto, el alto tribunal se refirió al texto “Eroxim es bioequivalente a Viagra”, sobre el que verificó, en el empaque, que aunque la frase “se hace visible en el empaque, no tiene el propósito de resaltar la marca Viagra”, pues “está situada en la parte superior del nombre del medicamento y aparece en una letra de tamaño menor que la de la marca del producto que se autorizó comercializar por el Invima”, que es Eroxim. Es decir, no hay asomo de mala fe.

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Lo que sí debía ocurrir, era que el uso del nombre no podía violar los derechos del consumidor. Tras un análisis juicioso de la documentación entregada por el Invima y Lafrancol, y tras analizar el empaque mismo, el alto tribunal concluyó que sí se respetaban estas normas porque “la información contenida en el empaque no es contraria a la verdad, no induce a error al consumidor, ni representa un riesgo sanitario”.

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