11 Feb 2017 - 3:57 p. m.

Darío Monsalve, el arzobispo de Cali en controversia

Ha sido uno de los miembros de la Iglesia católica más activos en busca de la paz con el Eln. Un abogado lo acusa de haber ofrecido dinero para frenar un proceso sobre un cura pederasta. "El país sabe quién es Darío Monsalve", responde monseñor.

Redacción Judcial

Monseñor Darío de Jesús Monsalve Mejía, arzobispo de Cali, nació en Valparaíso (Antioquia) en marzo de 1948, un mes antes de que el asesinato del caudillo liberal, Jorge Eliecer Gaitán, desatara la peor época de confrontación armada en Colombia, catalogada como la Violencia. Básicamente, monseñor Monsalve es uno más de los colombianos cuya vida transcurrió en la incertidumbre de vivir en un país en guerra. Por eso, quizás, ha destinado buena parte de su tiempo en aportar a la paz de Colombia. Hoy se desempeña como el coordinador episcopal en la mesa de diálogo que se acaba de instalar en Quito entre el Gobierno colombiano y Eln.

En la víspera del plebiscito del pasado 2 de octubre, monseñor Monsalve desató una fuerte polémica cuando aseguró ante los medios que “todo ciudadano honesto dará su voto por el Sí a los acuerdos con las Farc”. La controversia en la que se encuentra ahora, sin embargo, está lejos del tema de la paz: los casos de pederastia en su arquidiócesis. Élmer Montaña, abogado de una familia de dos niños abusados por un cura de Cali, señaló que monseñor Monsalve le ofreció dinero para que no asumiera la defensa de la familia perjudicada. El religioso no admitió ni negó la acusación, pero sí expresó que el abogado está recurriendo a distintas interpretaciones para crear un escenario mediático. El debate nace de la respuesta de la Arquidiócesis de Cali a las víctimas indirectas (los padres de los niños): les dijo que era su culpa que los menores hubieran sido ultrajados por el párroco William Mazo.  

Pero Monsalve también ha ido en contravía de las tendencias tradicionales de la Iglesia católica. Por ejemplo en 2012, con respecto a histórica exclusión que ha impulsado la Iglesia católica con las personas homosexuales. El arzobispo de Cali aseguró que ese era un momento propicio para cambiar de tono al respecto. “La Iglesia debe mejorar su relación con esta comunidad y ayudar a la sociedad a entender que las personas no se definen por sus tendencias o conductas, sino por su propio valor, dignidad, derechos y deberes. Hay que brindarles más acogida y pedirles perdón por las heridas que les hemos causado con juicios hirientes y dañinos sobre su tendencia”, aseguró entonces el arzobispo. 

Monsalve, quien fue amenazado de muerte en diciembre de 2016 por su apoyo al proceso de paz con las Farc, tiene 40 años de carrera sacerdotal. Se ordenó en Jericó en 1976, luego de haber desarrollado sus estudios de Filosofía en la Pontificia Universidad Bolivariana de Medellín y los de Teología en la Universidad Javeriana. En 1993 fue nombrado obispo titular de Giunca di Mauritania (Italia). Después de conseguir la licencia en teología bíblica en la Universidad Gregoriana de Roma, regresó a su Diócesis para ser profesor y posteriormente de rector de los Seminarios Mayor y Menor de Jericó. En julio de 2001, el Papa Juan Pablo II lo nombró obispo de Málaga – Soatá en Santander. Luego, en 2010, Benedicto XVI lo nombró arzobispo coadjutor en Cali. Ese mismo alto jerarca de la Iglesia, en mayo de 2011, lo designó arzobispo de la Arquidiócesis de Cali. Llegó un año antes de que el párroco William Mazo fuera condenado en primera instancia por abuso sexual. 

Durante la fase exploratoria de los diálogos con la guerrilla de Eln, Monsalve asumió un papel de facilitador y logró que varios secuestrados por el mencionado grupo guerrillero recuperaran su libertad. Por ejemplo, en octubre de 2015, facilitó la liberación de los soldados Andrés Felipe Pérez y Blaider Antonio Rodríguez, secuestrados ese mismo mes en Güicán, Boyacá. Más recientemente, el arzobispo fue quien estuvo haciendo gestiones para que el excongresista chococano Odín Sánchez Montes de Oca fuera liberado para que así se pudiera iniciar la fase pública de la mesa de diálogos con el Eln, pues el cautiverio de Sánchez era un obstáculo inamovible para que arrancaran las negociaciones. 

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