Mientras la Fiscalía avanza en la investigación contra el exembajador de Colombia en Ghana, Daniel Garcés Carabalí, en la Comisión de Disciplina Judicial avanzan pesquisas contra los abogados que defienden, tanto al exdiplomático, como a su víctima, Beatriz Niño.
En una reciente decisión, esa instancia que investiga las conductas de abogados de todo el país, desestimó una queja que presentó el abogado Miguel Ángel del Río en contra de Felipe Alzate. El primero, que defiende a Garcés, aseguró que el segundo, abogado de Niño, había cometido algunas irregularidades que afectaron los derechos de su cliente.
La Comisión de Disciplina Judicial constató que no hay pruebas para investigar a Alzate por ninguna irregularidad o por mala fe al haber pedido unas copias del expediente a la Fiscalía. Según el fallo, el abogado de Beatriz Niño solo accedió a unas piezas procesales y “la jurisprudencia que reconoce el derecho de los indiciados a acceder a la información y participar en el proceso penal.
La instancia de disciplina agregó que esa actuación de Alzate no puede ser entendida como una conducta que deba ser calificada como una “presión” al fiscal delegado y, en consecuencia, desestimó la queja. En contraste, el proceso disciplinario contra Miguel Ángel del Río sigue en firme y avanzando. Este abogado es investigado porque, al parecer, mientras defendía a Garcés Carabalí, también se presentó como defensor de una testigo clave del caso.
Al parecer, el exembajador costeó los honorario de Del Río a favor de esos testigos. Esa denuncia avanza en la Comisión de Disciplina Judicial, mientras que esa misma instancia desestimó la queja contra Alzate.
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