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"El uso de la violencia sexual como arma de guerra en el conflicto colombiano es cada vez más evidente... el control físico de las mujeres (retención, violación, prostitución y explotación sexual de niños y niñas) hace parte del control simbólico de un territorio y su población", dijo la Defensoría en el informe de 342 páginas sobre la materia que elaboró con asistencia de grupos no gubernamentales, la Organización Internacional para las Migraciones y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
Las cifras oficiales y de grupos no gubernamentales calculan que el conflicto interno colombiano ha provocado que al menos tres millones de personas abandonen sus hogares en los últimos 20 años debido a que sus vidas o seguridad han están amenazadas por bandas paramilitares o guerrillas.
De esos tres millones de desplazados, al menos 58% son mujeres y de ellas 55% tienen menos de 18 años, indicó el estudio.
La encuesta se realizó entre 2.100 mujeres desplazadas, de la cuales el 15,8% dijo haber sufrido violencia sexual, desde golpes hasta violaciones, antes o después de su desplazamiento forzado.
Al ser consultadas sobre los agresores, el mayor porcentaje correspondió a un miembro de la propia familia 36,9%, seguido por un miembro de la comunidad o localidad donde habitaba la mujer, 17,9%.
Un 5,4% de los agresores eran miembros de grupos armados ilegales, paramilitares o guerrilla, mientras un 1,4% eran de la fuerza pública.
El 13,8% de las mujeres no respondieron y el resto o no quiso contar o dijo no saber, agregó el informe titulado "Promoción y Monitoreo de los Derechos Sexuales y reproductivos de Mujeres Víctimas de Desplazamiento Forzado con Énfasis en Violencias Intrafamiliar y Sexual".
"Tales hechos por lo general se quedan en la impunidad, las mujeres no solo temen denunciar los hechos, sino que el proceso de desplazamiento dificulta el acceso a la justicia", dijo el informe.