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Mucho revuelo causaron las declaraciones que entregó a la Corte Suprema de Justicia hace pocos días el desmovilizado excomandante político del frente Resistencia Tayrona, José Gélvez Albarracín, alias El Canoso, reveladas por este diario el domingo. La exministra de Comunicaciones María del Rosario Guerra advirtió que acudirá a acciones penales para defender su buen nombre pues, según ella, esto corresponde a una venganza criminal. “Es totalmente falso, nunca he conocido, ni me he reunido, ni recibí en mi despacho cuando fui ministra a El Canoso, ni a ninguna persona al margen de la ley”, dijo.
En carta enviada a El Espectador, añadió que su hermano, el senador Antonio Guerra, sólo estuvo una vez en su oficina como invitado a un desayuno con el gobernador y congresistas del departamento de Sucre. El exparamilitar Gélvez Albarracín indicó que conoció al congresista Guerra en Coveñas hace algunos años y que después se reunió en muchas ocasiones con él en Bogotá porque supuestamente le había prometido ayuda en la gestión de una emisora comunitaria en la Sierra Nevada. Con ese contexto, El Canoso relató que estuvo en el despacho de la exministra.
El senador de Cambio Radical Antonio Guerra, a través de un comunicado público, negó también la versión del desmovilizado jefe paramilitar y atribuyó las acusaciones a “personajes siniestros” que ofrecen dinero a los exmiembros de las autodefensas “para que lancen sindicaciones a diestra y siniestra”: “No me cabe la menor duda de que detrás de esto hay móviles políticos para frenar mi carrera. Muy buena parte de esto se genera en el departamento de Sucre”, afirmó el congresista, quien además dijo tener sospechas de algunos nombres que pueden estar detrás de “este mandado que ha hecho alias El Canoso”, aunque no reveló nombres.